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Qué quería decir Demócrito con esta afirmación: "Hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente"

Le apodaban el "filósofo risueño" porque siempre consideraba la alegría como el objetivo de la vida y tendía a reírse de la ignorancia del mundo. No salió tan bien parado Heráclito, que el arte y la literatura le llamó "el filósofo que llora" para hacer una contraposición de ideas.

El filósofo menciona en sus ideas una manera de afrontar la vida que se podría aplicar actualmente, lo que le convertiría en un estudioso de la vida y del tiempo casi atemporal. Los escritos de Demócrito trascienden hasta la actualidad dando mucho que hablar y pensar, sobre todo de lo último.

La felicidad para Demócrito

Entre las actitudes y placeres humanos, el filósofo creía en la verdadera eudaimonía. Con esto se refería a la felicidad o bienestar personal que se obtiene a través de una vida equilibrada, guiada por la razón y la moderación. Su concepto clave era la eutimia, un estado que era concebido como equilibrio o tranquilidad del alma. Esta alegría se concibe como un conocimiento de uno mismo que permite actuar sobre la propia persona.

Para Demócrito, esta serenidad no dependía de factores externos como la riqueza o el reconocimiento social, sino de la capacidad individual para gestionar deseos y emociones de uno mismo. En este sentido, su pensamiento puede leerse como una invitación a la regulación emocional y a la responsabilidad personal sobre el propio bienestar.

Qué significa realmente "vivir como si fuéramos eternos"

Cuando Demócrito afirma que hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente, no está condenando el esfuerzo ni la disciplina. Su afirmación apunta a una ilusión peligrosa para él: la creencia de que siempre habrá tiempo más adelante. Se refiere a sacrificar el bienestar y alegría presente por el futuro.

Su propuesta encierra ironía y empatía. La primera, porque revela lo absurdo de comportamientos como si la muerte no existiera; la segunda, porque reconoce una debilidad profundamente humana: olvidar nuestra finitud.

Esta reflexión cobra especial relevancia en la actualidad, donde la productividad constante y la postergación del descanso se han normalizado. Demócrito advierte, de forma implícita, que una vida manejada únicamente en función de lo que vendrá corre el riesgo de no ser vivida en absoluto.

¿Quién fue Demócrito?

Demócrito de Abdera fue discípulo de Leucipo, fue junto a él precisamente quien desarrolló la teoría del atomismo. Este planteamiento desarrollaba la idea de que el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles denominadas átomos. Las contribuciones de ambos son difíciles de atribuir ya que a menudo se mencionan juntos en los textos que nos han llegado a la actualidad.

A lo largo de su trayectoria y vida escribió sobre variados temas: la moral, conocimientos matemáticos, física, arte y música, entre otros. En el Renacimiento y la Ilustración se recuperó su figura: se reevaluó su pensamiento y más tarde la química moderna confirmó muchas de sus ideas.

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