¿Por qué los huevos se venden en docenas? Este es el curioso motivo que lo explica
Los huevos es uno de los productos más comunes en la lista de la compra, y cuyo precio también ha sufrido la inflación y subida de precios en los supermercados y otros establecimientos. Pero lo que no ha cambiado es su forma de venta, puesto que en la mayoría de los casos, se venden en grupos de doce. Es decir, los huevos se venden en docenas, pero esto se debe a una razón histórica y relacionada con las matemáticas.
Por eso, no es de extrañar que una persona que va, si no al supermercado, a una tienda o mercado donde venden huevos, siempre oiga aquello de "una docena", "dos docenas" o "media docena", y es que el doce es un número muy fácil de dividir, ya que se pueden formar fácilmente grupos de dos, tres, cuatro o seis, así como el mismo doce si no se fracciona.
El origen de vender los huevos por docenas está en la Antigua Roma
El origen de la huevera para empaquetar los huevos estaría en la Antigua Roma, concretamente cuando los descendientes de Rómulo llegaron a la Inglaterra controlada por el Imperio Romano y confeccionaron un sistema de medidas y unidades en el que doce peniques equivalían un chelín. A su vez, se fijó el precio de los huevos, que constaban cada uno un penique, por lo que doce huevos (una docena) costaría un chelín.
Anteriormente, los sumerios (una de las primeras civilizaciones) usaron el sistema numérico en base 60 (al igual que el sexagonal de los minutos y los segundos), donde el 12 era un divisor clave, y lo que desde entonces influenciaba el comercio con este número como protagonista.
Se llegó a la conclusión, por lo tanto, de que era mejor crear paquetes de doce huevos que se pudieran pagar con una sola moneda, facilitando la transacción e intercambio por los chelines.
Así, las hueveras de cartón que se conocen hoy en día están diseñadas para contener los dos huevos de forma compacta, segura y manteniendo el origen de la división en docenas de los huevos, mostrando que la tradición se ha mantenido por su conveniencia y facilidad.
A finales del siglo XIX, por otro lado, ya se registraron los primeros problemas en cuanto a otra forma de distribución, por lo que se decidió mantener el sistema antiguo.
Mientras, en el siglo XX apareció la huevera como recipiente moderno de cartón, pues el periodista canadiense Joseph Coyle diseñó una caja con comportamientos para evitar roturas, inspirado en una discusión entre un granjero y un hotelero. Se hizo una caja de papel maché con huecos para protegerlos, creando la huevera que se conoce hoy en día.
El curioso motivo que explica por qué los huevos se venden en múltiplos de doce y no de diez
De esta forma, se usa este número porque es más práctico para medir cantidades y facilita tanto el comercio como la cocina. El doce es más divisible que otros como el diez o el ocho, mientras que más allá de ese número (como el dieciocho o el veinte, que en orden numérico son los siguientes más divisibles) podría resultar demasiada cantidad.
Asimismo, las matemáticas están presentes de forma crucial en la decisión no solo de la conserva de los huevos, sino también en su distribución. Y es que se optó por un número par también por la facilidad para transportarlos al poder almacenarlos en filas y que no existan huecos entre ellos, reduciendo la posibilidad de que se rompan o colisionen entre ellos.
Por eso, hoy vemos un grupo de doce unidades de huevos; dos grupos de seis unidades (la tradicional media docena); tres grupos de cuatro unidades; seis grupos de dos unidades, y un grupo de una unidad.