"El Ártico ya no puede defenderse solo"
Mientras el Ártico era inaccesible, "se defendía a sí mismo"; pero las rutas abiertas por el deshielo y la actual tensión internacional lo sitúan ante "un escenario complejo" del que puede salvarle el multilateralismo, defiende el geólogo y alpinista Jerónimo López.
Las reivindicaciones sobre territorios del Ártico, como Groenlandia, y sus recursos preocupan a este expresidente del Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR) y primer español en hacer cumbre en un ochomil, distinguido esta semana con el Premio Honorífico 2026 del Pirineos Mountain Film Festival en reconocimiento a su trayectoria.
Según el investigador, "el Ártico es un territorio de gran interés geológico para comprender el conjunto del planeta". Una gran parte del territorio es océano (el propio Polo Norte está sumergido) y "esos materiales sumergidos tienen relieves, diversidad geológica y recursos".
"Mientras el Ártico era muy inaccesible, se defendía a sí mismo en gran medida. Pero ahora el acceso es cada vez más fácil, ya se ha circunnavegado múltiples veces y en pocos años se van a abrir rutas por el Polo Norte para conectar el Atlántico y el Pacífico".
Jerónimo López, que en 2002 recogió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional concedido al SCAR, señala que más barcos circulando por el Ártico aumentan el riesgo de contaminación en un entorno sensible.
"Es un escenario complejo que ya se sabía que iba a tomar este camino. Ahora se une la problemática de estas reclamaciones territoriales y de la tensión internacional. Pero que el Ártico se estaba deshelando, que el cambio climático iba a hacerlo más accesible y que buena parte de los recursos petrolíferos por descubrir en el mundo están allí, se conocía", insiste.
Las tierras raras, los minerales y el petróleo que puede haber en Groenlandia están en gran parte bajo el agua. El interés por los territorios, dice el geólogo, no es sólo por la parte emergida, sino por los recursos en las aguas territoriales y en las de zona económica exclusiva.
Multilateralismo
"Es un panorama preocupante en territorios de gran importancia para el planeta. Por ello, cobra una trascendental importancia la cooperación Internacional, el multilateralismo, que las decisiones se tomen por consenso y en foros donde se tenga en cuenta la opinión de todos", apunta López.
En el Ártico, recuerda, hay una situación geopolítica muy distinta a la del Polo Sur, que se rige por el Tratado Antártico: "Un ejemplo extraordinario y único en el mundo de cooperación internacional, porque un territorio de 14 millones de km2 no pertenece a ningún país y se rige por un sistema puramente multilateral".
Pero en el Ártico sí hay territorios nacionales y los países que lo circundan tienen allí sus aguas territoriales y sus zonas económicas exclusivas.
"El régimen de la Antártida no es aplicable en el Ártico, pero su mención es muy importante en este momento, en conexión con el cambio climático, porque el calentamiento global es de todos, no es de un país determinado. Es evidente que se requieren decisiones multinacionales", subraya.
Jerónimo López recogerá su premio del festival de cine pirenaico el 26 de febrero en Huesca, donde impartirá la conferencia 'Antártida, Ártico y montañas: laboratorios del cambio climático'. Durante su labor divulgativa, el científico no percibe que cale el mensaje de 'estafa verde' difundido por Donald Trump.
"Percibo más bien lo contrario: la preocupación por el cambio climático y por la importancia de decisiones basadas en el conocimiento científico, y una opinión favorable a la cooperación internacional y al rechazo de imposiciones", celebra.
López recuerda que el hielo y las montañas "son como semáforos de lo que pasa y de las consecuencias futuras" y que los glaciares pequeños, aludiendo al Pirineo, "son especialmente sensibles".
"Allí están nuestros únicos glaciares y están desapareciendo. Los indicios señalan que quizá en veinte años no quede hielo en ellos", dice.
En el Pirineos Mountain Film Festival se preestrenará el documental 'Himalaya+50', en el que el alpinista compara la situación de la cordillera en 1975, cuando coronó el Manaslu (8.163 m) junto a Gerardo Blázquez, con la que vio en un viaje de regreso a Nepal cincuenta años después.
"El contraste del efecto del clima es tremendo, como lo es el cambio de la sociedad local y el uso de la montaña. Hay un tipo de actividad que difiere mucho de lo que es el montañismo clásico", dice.
Pero el documental huye del catastrofismo y apuesta por una experiencia de la montaña ajena a la masificación y el mercantilismo.