Los científicos revelan un hábito invernal que podría causar la muerte de miles de personas cada año
La quema de leña para calentar viviendas durante el invierno podría estar relacionada con miles de muertes prematuras cada año, al incrementar de forma significativa la contaminación por partículas finas en el aire, según revela una investigación científica reciente.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, analiza el impacto de la combustión residencial de madera sobre la calidad del aire en Estados Unidos durante los meses fríos. Sus conclusiones apuntan a que este tipo de calefacción contribuye de manera notable a la presencia de PM2,5, uno de los contaminantes atmosféricos más peligrosos para la salud humana.
Un impacto desproporcionado pese a su uso limitado
De acuerdo con los datos del trabajo, solo alrededor del 2% de los hogares estadounidenses utiliza la leña como principal fuente de calefacción. Sin embargo, estas instalaciones generan una cantidad de partículas finas muy superior a la de otras tecnologías de calefacción por cada unidad de energía producida.
Los investigadores estiman que la combustión doméstica de madera es responsable de cerca del 22% de las emisiones de PM2,5 en invierno en el conjunto del país. En términos absolutos, calculan que produce unas 485.000 toneladas anuales de partículas finas primarias, una cifra que supera ampliamente las emisiones del sector del transporte si se excluye el polvo de la carretera.
PM2,5: partículas pequeñas, riesgos enormes
Las partículas PM2,5 son lo suficientemente diminutas como para penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo. Numerosos estudios han demostrado su relación con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, agravamiento del asma y un aumento del riesgo de muerte prematura.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos considera estas partículas uno de sus contaminantes prioritarios. La nueva investigación refuerza esa preocupación al vincular la exposición invernal derivada de la quema de madera con unas 8.600 muertes prematuras anuales, aunque los autores reconocen un margen de incertidumbre en la estimación.
Un problema global que va más allá de Estados Unidos
El trabajo se enmarca en un contexto más amplio. Según el informe State of Global Air 2025, la contaminación por PM2,5 en el aire exterior provoca alrededor de 4,9 millones de muertes al año en todo el mundo, más que cualquier otra forma de contaminación ambiental.