World News

Cuánto tiempo puede seguir una vivienda a nombre de un fallecido y qué coste tiene regularizarla

El fallecimiento de un familiar o ser querido es un momento inevitable que, además del duelo y la pérdida emocional, conlleva la gestión de una herencia en la que el difunto deja parte de su patrimonio a sus allegados. Sin embargo, este proceso no es automático: requiere una serie de trámites que pueden prolongarse durante meses e incluso años, especialmente si no existe acuerdo entre las partes o si la documentación no está en orden.

La sucesión puede gestionarse de dos formas. Si el fallecido dejó testamento, se seguirá lo dispuesto en él para repartir la herencia. En caso contrario, se aplicará la sucesión intestada, un procedimiento que se activa cuando no existe testamento válido o este no recoge todos los bienes del difunto.

No existe un plazo máximo legal que obligue a cambiar la titularidad de un inmueble tras el fallecimiento del propietario. En la práctica, una vivienda puede permanecer a nombre del difunto durante un largo periodo si los herederos no completan los trámites necesarios. No obstante, los procedimientos legales sí tienen plazos concretos: el pago de impuestos relacionados con la herencia debe realizarse en un máximo de seis meses desde el fallecimiento, prorrogables por otros seis.

Pasos para cambiar la titularidad del inmueble

Para regularizar la situación de una vivienda heredada y cambiar su titularidad, es necesario seguir varios pasos obligatorios:

  • 1. Obtención de documentos: los herederos deben solicitar el certificado de defunción, el de últimas voluntades y el de seguros de vida.
  • 2. Aceptación de la herencia: es imprescindible acudir a una notaría para formalizar la aceptación de la herencia y determinar el reparto de los bienes.
  • 3. Pago de impuestos: deben liquidarse el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y la plusvalía municipal. Ambos deben abonarse en un plazo máximo de seis meses, prorrogables por otros seis si se solicita.
  • 4. Inscripción en el Registro de la Propiedad: una vez aceptada la herencia y pagados los impuestos, los nuevos titulares deben inscribir la vivienda a su nombre en el Registro de la Propiedad.
  • 5. Actualización en el Catastro: finalmente, es necesario comunicar el cambio de titularidad en el registro catastral.

Mientras la vivienda siga a nombre del fallecido, los herederos no podrán venderla, hipotecarla ni realizar ningún trámite jurídico sobre ella. Por ello, completar el proceso cuanto antes es fundamental para garantizar la seguridad jurídica y evitar problemas futuros. Regularizar la situación de un inmueble heredado no solo evita complicaciones administrativas, sino que también asegura que los herederos puedan disponer libremente de la vivienda y cumplir con todas las obligaciones legales asociadas.

Читайте на сайте