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Quién es y qué papel jugará Tom Homan, el nombre elegido por Trump para liderar el ICE en un clima de máxima tensión

Tom Homan, conocido en los círculos políticos de Washington como el "zar de la frontera", es el hombre al que el presidente Donald Trump ha recurrido para atajar la crisis de Minneapolis. Su fama le precede: a sus 64 años, este antiguo policía neoyorquino se ha labrado una reputación de mano dura en todo lo relacionado con la política migratoria y la seguridad interna de Estados Unidos, una imagen que ha cultivado a lo largo de décadas de servicio público.

Sin embargo, su carrera en la administración federal es mucho más compleja de lo que su perfil actual sugiere. Homan cuenta con una extensa trayectoria profesional que se remonta a 1984, cuando ingresó en el antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización, el organismo que más tarde daría paso al actual Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). De hecho, su ascenso continuó sin interrupciones durante gobiernos de distinto signo político.

De hecho, su labor bajo el mandato demócrata llegó a ser reconocida al más alto nivel, un dato que a menudo se pasa por alto. Fue el propio Barack Obama quien en 2015 le concedió el prestigioso Presidential Rank Award, un galardón que premiaba su trabajo como director de la división de deportaciones, un puesto de enorme responsabilidad que ocupó durante aquella administración. Este episodio demuestra un perfil con más matices de lo que aparenta.

Un perfil duro para tiempos convulsos

Fue, no obstante, con la llegada del actual presidente al Despacho Oval cuando su figura alcanzó una notoriedad sin precedentes. Trump lo nombró director interino del ICE, cargo desde el que consolidó su imagen de halcón y se asoció a las medidas más controvertidas de la Casa Blanca, como la separación de familias en la frontera. Tras dejar el puesto, se convirtió en un férreo defensor de estas políticas desde altavoces tan potentes como la cadena Fox News o el laboratorio de ideas conservador Heritage Foundation.

En este contexto, la Casa Blanca ha decidido enviarlo a Minneapolis con una misión clara: imponer orden. La ciudad se encuentra al borde del estallido social tras la muerte del enfermero Alex Pretti a manos de un agente de inmigración, un suceso que ha desatado una tensión creciente. Homan deberá informar directamente al presidente sobre la evolución de una situación que amenaza con descontrolarse.

Así pues, el despliegue de uno de los hombres de máxima confianza de Trump no es una decisión casual. Representa una apuesta por la firmeza en un momento crítico y convierte su gestión en Minneapolis en una misión de máxima delicadeza, cuyo resultado medirá el pulso no solo de la ciudad, sino de la propia estrategia de la administración para hacer frente a las crisis internas.

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