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Las fuerzas kurdas pactan con Siria su integración administrativa y militar: el fin de 12 años de autonomía

El acuerdo alcanzado este viernes entre el Gobierno sirio y la alianza armada liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática (FSD) pone fin a la administración autónoma establecida por los kurdos y sus socios en 2013, tras las revueltas que sacudieron el país durante la primavera árabe.

El anuncio de que las instituciones kurdosirias se incorporarán a la estructura estatal llega después de que no fructificara otro pacto previo alcanzado hace unos días, alcanzado después de que las tropas gubernamentales arrebataran vastas cantidades de territorio a la alianza encabezada por el (FSD). Ya en marzo de 2025 las dos partes habían llegado a un pacto en similares términos, pero no llegó a cristalizar por desacuerdos en diversas áreas.

La primavera árabe

En marzo de 2011 estalló una revuelta popular en Siria, en el marco de las protestas de la primavera árabe, que derivó en un conflicto civil en el país, entre los insurgentes y el Gobierno del entonces presidente Bachar al Asad.

En 2013, ante el deterioro del control del régimen sirio sobre las provincias del noreste del país debido a las revueltas populares, los kurdos del Partido de la Unión Democrática (PYD) y sus socios establecieron una administración autónoma para gestionar los asuntos de la región, que representaba aproximadamente un tercio del territorio sirio.

Las milicias kurdas se fueron consolidando y en 2015 expulsaron al Estado Islámico de su bastión en Kobani. Mientras los kurdos recibían el apoyo de Estados Unidos en su cruzada contra el EI, eran bombardeados por Turquía, que extendía a Siria la guerra que libraba en su propio territorio contra los kurdos del PKK.

La Federación Democrática del Norte de Siria

En marzo de 2016, los kurdos declararon de forma unilateral la creación de la Federación Democrática del Norte de Siria, un estado federado dentro de Siria, no reconocido por Damasco ni por la oposición.

En agosto, el régimen sirio bombardeó por primera vez zonas kurdas en Al Hasaka, y en septiembre, las milicias kurdas, organizadas en la alianza armada Fuerzas de Siria Democrática (FSD), aceptaron una tregua impulsada por Washington y Moscú.

En julio de 2018 el Gobierno sirio y el Consejo Democrático de Siria (CDS), brazo político de las FSD, acordaron negociar el final de la guerra y preparar una "hoja de ruta" para una "Siria descentralizada y democrática".

En ese momento, los kurdos controlaban la mayoría de los territorios entre la orilla este del río Eúfrates y las fronteras de Turquía e Irak, cerca de una cuarta parte de Siria repartida entre las provincias de Alepo, Al Raqa, Deir al Zur y Al Hasaka.

Sin embargo, el acuerdo no llegó a cristalizar en medidas concretas ni en el reconocimiento de la autonomía kurda, a la que se oponía radicalmente Turquía.

Derrota del EI y ofensiva turca

En marzo de 2019 se consumó la derrota del Estado Islámico (EI) en Siria, con una participación decisiva de las milicias del FSD, apoyadas por una coalición internacional capitaneada por Estados Unidos, que conquistó el último bastión yihadista en el este de Siria, Al Raqa.

Unos meses después, en octubre, el Gobierno sirio ofreció a los miembros del FSD unirse al Ejército leal al presidente Bachar al Asad, pero la iniciativa fue rechazada por la milicia kurda. La oferta coincidió con la ofensiva lanzada por Turquía en el norte de Siria contra los kurdos, que tras la derrota del EI ya no contaban con el mismo apoyo norteamericano.

En octubre de 2019, la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria anunció un acuerdo para que el Ejército sirio accediera a los territorios kurdos y se desplegara en la frontera de Siria con Turquía para "impedir la agresión" de Ankara. Unos días después, Estados Unidos y Turquía anunciaron un alto el fuego, al que se sumó el FSD y que dejaba en manos de Ankara la zona de seguridad que demandaba en territorio sirio.

Pese al alto el fuego, los combates y los bombardeos de Turquía contra los kurdos prosiguieron en los siguientes años, desatando una crisis humanitaria tras los terremotos de febrero de 2023 en la región.

La caída de Al Asad

El 8 de diciembre de 2024, el Organismo de Liberación del Levante (heredero de la exfilial siria de Al Qaeda), una coalición liderada por el islamista Abu Mohamed al Jolani, alias de Ahmed al Sharaa, integrada por varios grupos insurgentes y sostenida por Turquía, derrocó tras doce días de asedio a Bachar al Asad, que huyó a Moscú. En marzo de 2025, el nuevo presidente sirio, Ahmed al Sharaa, firmó un histórico acuerdo con las FSD para integrar las instituciones kurdas en el Estado sirio, estableciendo un alto el fuego y el control conjunto de las regiones del norte y este del país.

Sin embargo, el acuerdo no llegó a ser efectivo. Las negociaciones continuaron mientras seguían los enfrentamientos entre la milicia kurda y las fuerzas gubernamentales, que fueron recuperando terreno en los territorios kurdos. Expertos de la ONU pidieron protección para los civiles kurdos y denunciaron abusos durante la ofensiva.

El pasado 19 de enero, el comandante de la alianza armada liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática (FSD), Mazlum Abdi, confirmó un acuerdo con el Gobierno central por el que aceptaban retirarse de dos provincias nororientales para evitar un conflicto mayor. El acuerdo finalmente ha cristalizado hoy con el anuncio de Damasco y los kurdos del FSD de un pacto "integral" para incorporar las instituciones kurdosirias a la estructura estatal.

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