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La crisis de los misiles entre Ucrania y Taiwán

Un aspecto poco conocido del conflicto en Ucrania es la disputa abierta que mantienen los gobiernos de Kiev y Taipéi a propósito del incumplimiento de las sanciones militares a Rusia. «Moscú no podría producir misiles sin los componentes críticos procedentes de Taiwán», entre otros países, aseguró el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante el último encuentro político en Davos, donde acusó a la potencia asiática de los semiconductores de que su tecnología sigue siendo clave para los bombardeos que están arrasando las infraestructuras de su país y produciendo cuantiosas bajas entre la población civil.

Zelenski no les acusó de suministrar armas, sino componentes electrónicos o tecnológicos, generalmente para uso civil o industrial, fabricados originalmente en Taiwán y que han terminado en las cadenas de producción rusas, a pesar de que desde el inicio de la agresión ordenada por el Kremlin, en febrero de 2022, el Gobierno taiwanés ha actualizado sucesivamente los controles de exportación para impedir el uso de productos de alta tecnología con fines militares, así como se ha unido a las sanciones impuestas por Occidente contra Moscú. Sin embargo, los investigadores ucranianos siguen encontrando dentro del armamento ruso componentes fabricados en la isla asiática.

Los líderes de ambos países han procurado que este contencioso se solucione por la vía diplomática. Al fin y al cabo, Taipéi es un aliado de Occidente y una espina en el costado de la todopoderosa China, la cual sigue suministrando armamento al régimen de Vladimir Putin. Por ello, tras la queja de Zelenski, el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, ofreció «conversaciones con Ucrania para combatir el incumplimiento de las sanciones».

Asimismo, recordó en sus redes sociales que «Taiwán ha trabajado durante mucho tiempo con socios globales para apoyar firmemente a Ucrania mediante ayuda humanitaria y sanciones coordinadas». Más aún, Lai afirmó que «jóvenes soldados voluntarios taiwaneses han muerto luchando contra Rusia. Lo dejamos claro: cualquier asistencia al agresor o cualquier violación de los embargos internacionales y las regulaciones de control de exportaciones son inaceptables. Oramos para que la paz se restablezca pronto en Ucrania», añadió. Asimismo, prometió reforzar los controles, motivo por el que «agradecería cualquier intercambio de información con el presidente Zelenski para reforzar la lucha contra el transbordo ilegal a terceros países y el uso final oculto», indicó en sus redes sociales.

Por su parte, el Ministerio de Economía de Taiwán aseguró que «no se han exportado chips ni máquinas a Rusia desde abril de 2024», según Asia One, y recordó que, en noviembre de 2025, el Gobierno taiwanés anunció «la revisión de los controles de exportación para cumplir con el Acuerdo Internacional de Wassenaar», destinado a prevenir la proliferación de armas.

De momento, no se ha producido oficialmente ningún contacto directo entre ambos gobiernos, puesto que Ucrania mantiene relaciones diplomáticas formales únicamente con Pekín, no con Taipéi, a pesar de que, en numerosas ocasiones, el ejecutivo taiwanés ha comparado la agresión rusa con la amenaza militar de China contra la isla, que reclama como parte de su territorio. Por ello, Kiev solo puede aspirar a reforzar la coordinación en materia de sanciones y del control de exportaciones de tecnología militar.

No obstante, sí que existe una cooperación industrial entre ambos países en tecnologías de defensa, sobre todo en el desarrollo de drones militares. «Antes de 2026, se firmaron memorandos de entendimiento entre asociaciones industriales de Taiwán, Ucrania y terceros países (entre los que hay que destacar a Polonia), para la cooperación en la creación de tecnología UAV (drones) y componentes de defensa», según Focus Taiwán, que el Gobierno taiwanés estima imprescindible porque «ofrece un modelo de innovación en producción y uso de drones que Taipéi mira de cerca para reforzar su propia defensa», informó The Diplomat.

Para el Ejército taiwanés el conflicto ucraniano es «una lección estratégica que ha reforzado su voluntad de acelerar su fortalecimiento militar (incluidas compras importantes de armas a EE UU) para disuadir la amenaza China, aunque no tenga un vínculo directo con Ucrania en ese sentido», indicó Infodefensa. Sin embargo, oficialmente ambos gobiernos no intercambian, transfieren sistemas o municiones entre ellos, puesto que no se ha formalizado un tratado militar bilateral en materia de armamento. Aunque, eso no quiere decir que no existan ya que ambos comparten a Washington como aliado y vía de conexión extraoficial.

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