Bronco debate en el Senado en la propuesta del PP de una ley contra ofensas a los símbolos
El debate en el pleno del Senado de una proposición de ley del PP para que se multe a los cargos públicos y funcionarios que hagan ofensas a los símbolos del Estado, independientemente de las sanciones penales, ha sido esta mañana bronco por momentos, a la espera de la votación por la tarde.
En contra de la propuesta, defendida por PP y Vox, que tienen mayoría para aprobarla y enviarla al Congreso, se han posicionado PSOE, PNV, EH Bildu, Junts, ERC y Más Madrid, con argumentos muy enfrentados entre ambas partes y fuertes acusaciones, aunque con solo una llamada al orden del presidente del Senado, Pedro Rollán.
Ha ocurrido durante la intervención de Francesc Ten, de Junts, cuando ha recordado que el discurso del rey del 3 de octubre de 2017 fue "de parte" y "en contra de los catalanes", algo que Rollán ha anunciado que será retirado del diario de sesiones.
Al retomar la palabra, Ten lo ha repetido, Rollán le ha llamado al orden (paso previo a la expulsión), y el senador de Junts ha añadido que "en Cataluña, imponer la foto del rey o la bandera española es simbología de parte contra Cataluña y es un uso no neutral", sin más apercibimientos del presidente.
Previamente, la proposición la ha defendido la senadora popular Marimar Blanco, que ha argumentado que "no hay democracia sin símbolos que nos unan" y que "no es libertad de expresión que un cargo público ataque los símbolos oficiales con total impunidad", como, ha dicho, está ocurriendo; por ejemplo, con los balcones consistoriales sin bandera española.
"El Código Penal ya contempla el delito de ultraje, sí, pero aquí hablamos de algo distinto: del deber específico de quienes representan al conjunto de los ciudadanos, de la obligación de la neutralidad de las instituciones públicas", ha resumido.
Blanco también ha acusado al Gobierno de tener "miseria moral" si aboga por "borrar a ETA como organización terrorista en Europa".
Vox registró un texto alternativo, con medidas más duras, pero lo retiró y acepta el del PP, aunque su senador Fernando Carbonell ha manifestado que "no llega tan lejos como sería deseable" y esperan poderlo "mejorar" en el trámite legislativo.
El portavoz del PSOE, Juan Espadas, ha lamentado que el PP haga esta propuesta sin intención real de que sea ley, sino únicamente para que los demás "se retraten".
"Los símbolos sirven para unir, nunca para dividir", ha señalado, además de indicar que el texto "técnicamente es una birria en términos jurídicos" y de dudar de su constitucionalidad, pues el Tribunal Constitucional (TC) ya ha limitado los ultrajes a la bandera, el himno y la monarquía.
En cualquier caso, ha avisado al PP de que en su intento de "patrimonializar" los símbolos, "con los socialistas pinchan en hueso", que "son tan suyos como nuestros", ha dicho, y que defienden "día a día" sin tener que llevar "pulserita" ni "darse tantos golpes de pecho".
En detallar la pobreza técnica del texto ha coincidido con Joan Queralt, de ERC, quien, en cambio, ha sido más firme en cuanto a la inconstitucionalidad y la percibe como "radical", pues el TC ha sentenciado que la Constitución no es militante, y esta sería una ley militante de la españolidad.
Carla Antonelli, de Más Madrid, ha alertado de que podría ser sancionado colocar una bandera LGTBIQ+ en un ayuntamiento, según el texto del PP, si un gobierno de turno lo considerase partidista, aunque el TC ya dictó que no lo es, que el arcoiris representa la no discriminación.
"Lo que rezuma es la imposición del pensamiento único", ha descrito Estefanía Beltrán de Heredia, del PNV, al lamentar que el PP quiera "imponer" los símbolos.
Mario Zubiaga, de EH Bildu, ha ahondado en esa idea: "El amor a la patria no se impone por la fuerza, se gana con el buen trato".
El debate lo ha cerrado la popular Pepa Pardo, quien en el turno del PP ha acusado al Gobierno de "no respetar ni hacer respetar los símbolos", "arrodillándose ante los independentistas", y ha dicho sentir pena de que se llame "facha y ultra" a quienes se emocionan con el himno o defienden la monarquía.