La reforma de una mansión histórica en Buckinghamshire por una pareja de influencers enfurece a los vecinos: "Es una horterada"
La transformación de una mansión histórica en el pequeño pueblo de Little Missenden, en Buckinghamshire (Reino Unido), ha desatado un intenso debate entre los vecinos tras la reforma integral impulsada por una pareja de propietarios que ha documentado el proceso en redes sociales.
El banquero de inversiones Hugh Karseras y su esposa Hayley adquirieron la vivienda, una mansión catalogada del siglo XVI con nueve dormitorios, por unos seis millones de libras.
Una reforma millonaria que divide a los vecinos
El inmueble, protegido por su valor patrimonial y que ha servido como escenario de la serie británica Los asesinatos de Midsomer (Midsomer Murders), ha sido objeto de una profunda renovación que ha generado opiniones enfrentadas.
Entre las intervenciones realizadas figuran la instalación de una cocina contemporánea, la colocación de nuevas ventanas, una sauna y la transformación de un antiguo edificio escolar situado en los terrenos en una zona de spa.
Además, la histórica escalera jacobea de madera de roble del siglo XVII fue pintada en tonos oscuros como parte del proyecto, que se prolongó durante aproximadamente 18 meses.
La pareja compartió el proceso de reforma en su cuenta de Instagram, donde mostraron los cambios y describieron la nueva cocina como un espacio amplio, moderno y funcional.
Según explicaron, la anterior cocina, pese a su valor histórico, resultaba poco práctica y carecía de mobiliario y superficies adecuadas.
Sin embargo, no todos los vecinos han recibido positivamente la transformación. Aunque algunos destacan el esfuerzo por rehabilitar el inmueble, otros consideran que la reforma es excesivamente llamativa y no respeta el carácter tradicional de la vivienda ni del entorno rural.
Algunos residentes también criticaron las molestias ocasionadas durante las obras, como el tráfico de camiones y los cortes puntuales en la carretera.
Uno de los vecinos calificó el resultado como “garish” (estridente), señalando que la exposición constante del proyecto en redes sociales contribuyó a generar malestar en la comunidad.
Ante la polémica, los propietarios defendieron su actuación y aseguraron haber cumplido con todas las normativas aplicables a edificios protegidos, incluidos los permisos urbanísticos, las directrices ambientales y las regulaciones de construcción.