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Preservativos, ácido hialurónico en los genitales y rivales gays: ¿qué está pasando en el hielo?

«Es hielo abrasador, es fuego helado», como decía el famoso soneto al amor de Francisco de Quevedo. Y es que llevamos un febrero la mar de caliente entre una cosa y otra. Y, encima, ahora, por carnavales ha salido el sol: lo que faltaba. Nos remontamos al pasado 6 de febrero con el comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, los cuales arrancaron con polémica debido a las sospechas de que se hubiera practicado un peculiar método de dopaje por parte de algunos saltadores de esquí: se trataría de inyectarse ácido hialurónico en sus partes para que el miembro masculino ganase en grosor, lo cual aumentaría la superficie del traje de los deportistas a la altura de la entrepierna, lo que les permitiría ganar unos metros en el salto gracias al «efecto paracaídas», es decir, mayor resistencia en el aire al viento y a la gravedad. Curiosamente, ese mismo viernes se estrenó en los cines españoles la película [[LINK:INTERNO|||Article|||695971183dd7490007366990|||«La fiera»]], donde Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau y Miguel Ángel Silvestre dan vida a tres profesionales del salto base, modalidad deportiva extrema cuya técnica es la misma que querían emular estos tramposos saltadores de esquí.

Asimismo, a los pocos días de empezar las olimpiadas de invierno el deportista noruego Sturla Holm Lægreid, medalla de bronce en la modalidad de biatlón y oro en «bocachanclismo», confesó públicamente, después de que le colgaran la presea, que le había puesto los cuernos hace tres meses a la mujer de la que está enamorado, a quien pidió perdón aireando así su infidelidad en todo el mundo. Por si esto fuera poco, hemos sabido que se han agotado los preservativos en la villa olímpica italiana. Según la organización, los diez mil profilácticos habilitados para los deportistas han volado en apenas 72 horas, San Valentín mediante, y ahora están a la espera de una nueva remesa. Además, parece ser que las camas en estos JJ OO invernales son «como Dios manda» y no «anti-sexo», como en las pasadas olimpiadas de París y de Tokio, donde estas se hicieron de cartón reciclado con el fin de evitar la cópula.

Los generadores de nieve artificial funcionan a todo rendimiento porque se derrite la nieve en Los Alpes a causa de la fogosidad de los atletas allí congregados. Curiosamente, se cumplen 30 años del evento deportivo invernal más importante que se ha celebrado jamás en España, el Mundial de Esquí Alpino, que tuvo lugar en Granada en febrero de 1996, ya que se tuvo que aplazar un año porque en el 95 no había un gramo de nieve en Sierra Nevada. Igualito que este invierno, que ha nevado más que en el último medio siglo sobre el Veleta, el Mulhacén y el pico Alcazaba.

A todo ello se le suma el estreno, el 6 de febrero en Movistar, de la que dicen que es la serie más «hot» del año, «Más que rivales», de factura canadiense y dirigida por Jacob Tierney basado en la calentorra novela de Rachel Reid, que para más inri trata sobre el romance homosexual entre dos jugadores de hockey sobre hielo, Shane Hollander e Ilia Rozanov. Dicen que es el calentamiento global el que está derritiendo los casquetes polares; yo diría que son estos «casquetes» polares los que son fruto del calentamiento global del personal. Vamos a calmarnos...

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