Un farmacéutico aclara dónde no se debe aplicar nunca la crema Nivea de la caja azul
Si creciste con una lata azul de Nivea en casa, seguro que la recuerdas como la crema “mágica” que lo solucionaba todo: manos secas, codos agrietados… hasta las piernas después de la playa. Aunque también recordarás lo que costaba esparcirla por el cuerpo.
Sin embargo, no todo vale. Un farmacéutico explica dónde no deberías aplicarla, y por qué no sirve para algunas cosas que muchos pensamos.
Dónde no conviene aplicarla
Vicente Calduch, farmacéutico y director de Laboratorios Calduch, lo deja claro: “Esta crema se creó para proteger la piel, no para borrar arrugas ni reafirmar”. Su fórmula clásica funciona formando una capa protectora de ceras y aceites minerales, que evita la pérdida de agua y protege frente a frío, viento o sequedad.
En otras palabras, es excelente para mantener la piel hidratada y protegida, pero no reduce arrugas ni mejora la elasticidad. Por eso, si pensabas usarla como tratamiento antiedad, mejor que sepas que no es su función principal.
No todas las zonas son adecuadas:
- Rostro: especialmente si tienes piel mixta o grasa.
- Climas cálidos o húmedos: en verano o en zonas con calor intenso puede resultar demasiado pesada.
Calduch insiste en que “Su función es proteger, no tratar arrugas o reafirmar”. Así que no esperes efectos antiaging, porque no los va a dar.
Cómo aprovecharla correctamente
Aunque no sea antiedad, Nivea azul sí puede ser un buen complemento de otros cosméticos. Por ejemplo:
• Aplicarla sobre zonas secas del cuerpo para proteger la piel.
• Usarla junto con cremas faciales que sí contengan activos antiedad, potenciando la barrera protectora mientras otros productos trabajan en hidratación profunda, elasticidad o arrugas.