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Alarma total en Aston Martin: Alonso acaba los tests con el coche parado

La pretemporada de Fórmula 1 concluye para Fernando Alonso de manera abrupta y desoladora. El Aston Martin que nació entre enorme expectación, criatura concebida por el genio de la aerodinámica Adrian Newey, se quedó parado en el circuito de Baréin, curva 4. Y no volvió a pista para desesperación de Newey, del dueño Lawrence Stroll y, sobre todo, de Fernando Alonso, que afronta otra temporada desde el pozo. Venía el Aston Martin con su mejor registro de vueltas seguidas en la pretemporada, 26 giros consecutivos sin problemas, cuando el coche empezó a hacer extraños ruidos y a ralentizar su paso con Fernando Alonso al volante. Lo que vino a continuación es lo que ningún piloto de Fórmula 1 quiere en su vida. Saltar del coche para evitar incidentes, la presencia de los comisarios, la asistencia de la grúa remolcando el auto, el coche de seguridad que transporta al piloto a la calle de garajes, los biombos en el taller de Aston Martin para que nada se vea... A Alonso lo recoge en el pit lane Edoaldo Bendinelli, su fisioterapeuta de confianza, el hombre que lo acompaña por el mundo, y le da una palmada en el hombro. Una escena que ambos ya conocen de otras temporadas, sobre todo en aquel periodo tétrico de McLaren con el motor Honda. El día no venía mal para Aston Martin. A tirones, sin la continuidad requerida, sumaba vueltas al circuito de Sakhir. Enumeraba en cada parada, entrada y salida del garaje, la sucesión de «muchos pequeños problemas» de los que hablaba Pedro de la Rosa el día anterior. Alonso dio 40 vueltas en la sesión matinal, ninguna locura, pero al menos sí un dato para entender que no había los problemas de otros días. Por la tarde el asunto no iba mal (28 vueltas entre las 26 seguidas y las de instalación), hasta que el Aston Martin empezó a sonar ronco. Ahí terminó la pretemporada de Fernando Alonso. Una fatalidad que no augura nada bueno, ya que el coche no tiene fiabilidad y tampoco velocidad (estaba a cuatro segundos de la cabeza, un mundo). No fue el único equipo en dificultades. Por primera vez el Ferrari dio síntomas de fragilidad. Hamilton se pasó la mañana en el garaje, aunque por la tarde, arreglados los contratiempos, rodó a buen ritmo. Ferrari dio la campanada técnica del día, con un alerón trasero que rota sobre sí mismo casi 360 grados y que no se sabe si es una revolución o un reclamo publicitario para mostrar dos patrocinadores.

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