El no de la Santa Sede
El jueves 19 de febrero el presidente Trump abrió la primera reunión del «Board of Peace» (Comité para la Paz) sobre Gaza y antes de hacerlo comentó que consideraba «profundamente lamentable» la ausencia de la Santa Sede. Opinión confirmada por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leawitt, que afirmó: «Es una pena. No pensamos que la paz debería ser una cuestión partidista, política o controvertida».
El día anterior, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, confirmaba que el Vaticano no participaría «por su naturaleza particular que, evidentemente, no es la misma que la de otros Estados».
Esta decisión del Papa estadounidense no es una novedad puesto que cuando en Roma se recibió la carta invitando a la Santa Sede a participar en esta iniciativa Parolin afirmó: «Estamos profundizando en el asunto, es una cuestión que requiere tiempo para dar una respuesta adecuada». Y añadió que descartaba del modo más absoluto la contribución financiera exigida a los países miembros: mil millones de dólares. «Ni siquiera –dijo– estamos en condiciones de hacerlo».
La razón fundamental, sin embargo, de esta negativa es otra: «Nuestra preocupación principal es que a nivel internacional sea sobre todo la ONU la que gestione estas situaciones de crisis; este es uno de los puntos sobre los que hemos insistido».
En su discurso al cuerpo diplomático el pasado 9 de enero el Pontífice agustino había lamentado «la debilidad del multilateralismo. «La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso de todos es sustituida por una diplomacia de la fuerza, de algunos o de grupos de aliados», añadió. Otra razón alegada es la ausencia de los palestinos.