Talgo no buscará un socio industrial y lanzará un nuevo tren capaz de circular a 350 km/h para competir por el nuevo pedido de Renfe
Tras completar por fin el cambio de sus accionistas de control, Talgo se prepara ya para afrontar una nueva etapa que pretende sea en solitario. Según ha asegurado hoy su recién elegido presidente, José Antonio Jainaga, la compañía va a crecer por sí misma, sin socios industriales. Para hacerlo, el directivo ha anunciado que preparan inversiones productivas "importantes" hasta finales de 2027 y la creación de 200 nuevos empleos en su planta de Rivabellosa (Álava) este año.
Durante su participación en Foro Capital organizado por Fundación Vital en Vitoria, Jainagaha ha reconocido que uno de los aspectos que Talgo tiene que mejorar es su capacidad de entregar los pedidos, pues los retrasos le han acarreado, por ejemplo, una penalización por parte de Renfe de 116 millones de euros por la demora en las entregas del contrato del tren de alta velocidad Avril. En el sector se daba por hecho que la compañía buscaría un socio industrial para reforzar su capacidad de producción y de despacho de material rodante. Sin embargo, Jainaga, tras admitir que Talgo "tiene que crecer para optimizar su estructura de costes fijos, en particular los ligados a la actividad de ingeniería e I+D", ha afirmado que lo hará con inversiones industriales "importantes" en los próximos dos años, incluyendo 200 contrataciones en Álava.
Una vez finiquitado el traspaso del control de la compañía al consorcio industrial vasco que lidera la empresa del propio Jainaga, Sidenor, y en el que también participa el Estado a través de la Sepi, Talgo se va a afanar ahora en reconstruir sus delicadas finanzas -que, como informó LA RAZÓN, no sabe cuándo podrá enderezar-, muy golpeadas por la multa de Renfe, con la que Jainaga se ha mostrado muy crítico. "Desgraciadamente, el retraso en las entregas es una debilidad del sector a nivel europeo, pero ni Alemania ha impuesto sanciones jamás a Siemens, ni Francia a Alstom", ha dicho.
Jainaga ha defendido que la compañía dispone de "ventajas competitivas innegables", como un tamaño "que le permite ser flexible" y un producto "que en muchos aspectos supera al de otros fabricantes de primer nivel; más eficiente energéticamente, mucho más ligero, con el piso más bajo, lo que permite una entrada de los pasajeros a nivel del andén".
El producto también va a ser objeto de revisión por parte de Talgo. Su presidente ha anunciado que la compañía desarrollará un nuevo tren de alta velocidad para la década de 2030, "más eficiente energéticamente", que podrá circular a 350 kilómetros por hora, "perfectamente integrado en el medio ambiente, y respondiendo a las nuevas exigencias de los viajeros".
De esta forma, Talgo también se postula para competir por el nuevo pedido que prepara Renfe y que estipulará que los trenes alcancen tal velocidad, que Transportes quiere imponer en el corredor Madrid-Barcelona tras su remodelación a pesar del accidente de Adamuz del pasado 18 de enero en el que fallecieron 46 personas.
Pero Talgo no sólo mira a este proceso o la segunda fase de la liberalización de la tal velocidad en España. También ha puesto la vista en Europa del Este. Jainaga ha detallado que también pujarán por estos proyectos, en los que, aquí sí, cree que no tendrán más remedio que conseguir el apoyo de un socio local.
La compañía española ya ha dado a este respecto pasos como la firma en septiembre de 2024 con la polaca Pesa para desarrollar entre ambos un vehículo que pueda competir no sólo en este país sino en las licitaciones de la región.