Alfonso Ruiz, doctor en Oxford de 75 años: “Limpiar también puede ser una forma de amar”
Llega el fin de semana, o los correspondientes días de descanso, y todo el mundo tiene el mismo objetivo: descansar y desconectar. Las semanas de trabajo se hacen largas y lo último que uno quiere pensar es en más obligaciones, que ineludiblemente llegan y no son pocas. Los compromisos sociales, las compras mensuales y la mayor pesadilla de muchos en el hogar: la limpieza. A todo el mundo le gusta que su casa se vea bien, pero a nadie le gusta ponerse a limpiar.
Hay partes especialmente complicadas, que consumen la energía, pero limpiar es tan costoso como necesario e importante. Limpiar es clave para mantener la salud al eliminar gérmenes, virus, bacterias y alérgenos que causan enfermedades respiratorias y gastrointestinales. Además, un entorno limpio y ordenado reduce drásticamente el estrés, la ansiedad y la fatiga mental, promoviendo el bienestar emocional, la productividad y el descanso. No solo es importante por ello. Alfonso Ruiz, doctor en Oxford de 75 años de edad y experto en comportamiento humano, explicó el otro gran significado de limpiar.
El lado oculto de la limpieza
El doctor desvelo el significado añadido que tiene limpiar con una pregunta: "¿Sabías que limpiar también puede ser una forma de amar?". Es una actividad cotidiana y necesaria, pero no queda ahí: "No se trata solo de tener la casa en orden, se trata de tener el alma en calma". Encontrarle sentido a esta afirmación puede no ser sencillo, pero Alfonso Ruiz lo explica: "Cada trapo, cada rincón cuidado, cada cosa en su lugar es una declaración silenciosa de amor, porque quien limpia su hogar también está ordenando su mente y creando armonía donde antes había ruido".
No es regalar un ramo de rosas o pasear por la playa al atardecer, pero es un gesto con una gran utilidad: "Abrir las ventanas, barrer, cuidar las plantas, no son simples rutinas, son rituales de paz". El caos alborota y tener una casa descolocada puede hacer que pequeños problemas que no deberían tener importancia se magnifiquen y acaben siendo fatídicos a nivel familiar o de pareja. Limpiar es un pequeño gesto que puede cambiarlo todo.
La conciencia reflejada en la limpieza
Esta reflexión se basa en la importancia de los pequeños gestos. El doctor en Oxford lo explica así: "En semiología de la vida cotidiana entendemos que el entorno refleja tu conciencia y que un hogar que respira es un alma que sana". Una persona con la casa limpia y todo ordenado es probable que tenga una vida más estable y feliz, es decir, menos sumida en un caos del que es complicado salir y en el que ser feliz no es sencillo.
Esta limpieza se puede asociar a una frialdad o a una necesidad de control máxima, pero no es así a ojos de este experto en comportamiento humano: "Quien cuida su casa no busca control, busca equilibrio, claridad, protección. El orden no es frialdad, es amor puesto en acción". Una simple acción cotidiana que se hace por obligación puede tener un significado y unas consecuencias muy profundas en el hogar.