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EE UU e Israel intensifican el castigo a Irán en el primer día sin Jamenei

Estados Unidos e Israel continuaron ayer su castigo a la cúpula militar y programa nuclear y de misiles del régimen de los ayatolás en el segundo día de guerra -denominada por el Pentágono operación Furia Épica y Rugido del León por las Fuerzas de Defensa de Israel- y primero desde la eliminación física del líder supremo y jefe de Estado iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Como había hecho el sábado, las fuerzas iraníes volvieron a atacar con el lanzamiento masivo de misiles contra los países árabes del Golfo -por albergar bases estadounidenses- y el Estado de Israel.

Fuentes militares israelíes informaron ayer de haber llevado a cabo “una amplia ola de ataques” en todo el territorio iraní, incluida Teherán. En la capital, las Fuerzas de Defensa golpearon varios centros de mando del régimen, incluido el cuartel general de la Guardia Revolucionaria, centros de inteligencia y el mando de la fuerza aérea del citado cuerpo. Además, bombardearon la sede del ente de radiotelevisión pública de la República Islámica. Entretanto, varios sitios web de noticias estatales, incluido el de la agencia oficial IRNA, sufrieron en las últimas horas ciberataques que interrumpieron su funcionamiento normal, lo que se suma a la suspensión de internet ocurrida desde primera hora del sábado.

Desde Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, revelaba en TruthSocial haber sido informado de “la destrucción y hundimiento de nueve buques navales iraníes, varios de ellos relativamente grandes e importantes”. Además, Trump aseguraba que los ataques aliados se han cobrado la vida de al menos 48 dirigentes iraníes en una operación que “avanza rápido”. Por su parte, el Mando Central de EEUU admitía la muerte de tres soldados y de que cinco más resultaron heridos de gravedad durante operaciones en Irán sin ofrecer más detalles. A juicio de Trump -en una entrevista televisiva-, el objetivo final de la campaña es que el pueblo iraní “asuma el control de su destino”, aunque el mandatario estadounidense no ha desvelado más detalles sobre cómo espera pilotar una eventual transición política cuando la estructura de poder iraní sigue mostrándose rocosa. Por ahora, además, los llamados desde Tel Aviv y Washington al pueblo iraní para que se levante contra sus autoridades no han tenido reflejo en las calles del país.

Con todo, en el segundo día de castigo aliado, el régimen de los mulás se dirigió ayer a la Administración Trump en busca del cese de las hostilidades. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi mostró ayer su disposición a hacer “esfuerzos serios” conducentes a la “desescalada” y “el regreso a la estabilidad” en conversación telefónica con su homólogo omaní. Con todo, antes, y en declaraciones a ABC News, el ministro de Exteriores iraní rechazaba las advertencias del inquilino de la Casa Blanca asegurando que “no hay límites para la protección de nuestro pueblo”. “Nadie puede decirnos que no tenemos derecho a defendernos”, zanjaba el jefe de la diplomacia iraní. Su gobierno admitía además haber sufrido “centenares” de bajas desde el comienzo de la ofensiva israelí y estadounidense en la mañana de este sábado. El gobernador de la provincia de Minab, elevó hasta las 165 las víctimas del bombardeo israelí contra una escuela femenina el sábado en una pequeña localidad de la demarcación meridional.

A juicio del analista hispano-iraní Daniel Bashandeh, “EE UU e Israel están preparando el terreno para un cambio de régimen. La intervención militar ha servido para desbloquear la situación política interna y provocar un cambio político. Ahora, la República Islámica afronta una crisis de liderazgo en medio de una guerra. EE UU e Israel aprovecharán para alcanzar objetivos militares contra las Guardias Revolucionarias y así, ahondar en la desestabilización de Irán. Buscan la desmilitarización de Irán e Israel la hegemonía regional”. “El nuevo liderazgo iraní estará en el punto de mira de Trump, que busca que acepte sus condiciones. La supervivencia de la República Islámica está en juego y no pueden descartarse unas negociaciones encaminadas a ello”. La regionalización de la respuesta iraní ha situado al régimen en una posición de mayor vulnerabilidad ya que ha recibido el rechazo de la comunidad internacional”, concluye el especialista en declaraciones a LA RAZÓN.

Como venía avisando desde hacía semanas, el régimen iraní ha convertido su entorno regional más inmediato en blanco de unos ataques destinados, por un lado, a los países del Golfo donde Estados Unidos cuenta con presencia militar y, por otro, a buques comerciales occidentales a fin de causar la subida de precios del petróleo y la interrupción del comercio marítimo internacional en una de las zonas más importantes del mundo, con lo que espera incrementar la presión internacional sobre Washington. Centenares de misiles balísticos y de crucero iraníes alcanzaron ayer territorio de seis naciones árabes: Emiratos, Arabia Saudí, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán, país mediador en las recientes rondas de negociaciones nucleares, que se había librado el sábado de los misiles. Sólo en el primero de ellos, su Ministerio de Defensa, las fuerzas iraníes lanzaron 165 misiles balísticos y de crucero y 541 drones, según reportaban las autoridades emiratíes durante la tarde.

Por su parte, responsables de la Guardia Revolucionaria anunciaron haber alcanzado con misiles a tres petroleros vinculados a Estados Unidos y al Reino Unido en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico. A Como resultado de los ataques, el tráfico marítimo en Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial, se ha detenido casi por completo. Más de 200 embarcaciones echaban el ancla fuera del estrecho a la espera de condiciones seguras. En otro ejemplo del alcance regional del conflicto, en el Kurdistán iraquí, la milicia proiraní Saraya Awliya al-Dam revelaba ayer haber atacado con drones bases estadounidenses situadas en la provincia de Erbil, aunque al cierre de esta edición se desconocía el alcance de los daños.

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