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Josep Pedrerol se hace la pregunta que se hace todo el madridismo tras la derrota contra el Getafe en LaLiga

Hay noches en las que el Bernabéu no es el templo del fútbol mundial sino un escenario de pesadilla. Este lunes fue una de ellas. El Real Madrid perdió ante el Getafe por 0-1 con un gol de volea del uruguayo Martín Satriano en el minuto 39, encadenó su segunda derrota consecutiva en LaLiga y se alejó cuatro puntos del Barcelona, que el sábado había goleado al Villarreal con un hat-trick histórico de Lamine Yamal. La pregunta del periodista Josep Pedrerol, presentador de El Chiringuito, resonó en el ambiente después de que el árbitro pitara el final: "¿y ahora qué?"

Un Real Madrid triste

Es una pregunta sin respuesta fácil. No se trata únicamente de las ausencias de Kylian Mbappé, todavía recuperándose de un esguince en la rodilla izquierda, ni de las bajas de Bellingham, Camavinga, Asencio o Ceballos. El problema es que, cuando el equipo necesita encontrar soluciones, no las encuentra. Y eso es responsabilidad de todos, pero fundamentalmente del banquillo.

Álvaro Arbeloa llegó al cargo en circunstancias excepcionales, tras la salida de Xabi Alonso, y ha demostrado desde entonces una lealtad a su planteamiento que roza la obstinación. El 4-4-2 de siempre, el mismo dibujo de siempre, la misma dependencia de Vinícius de siempre. Esta noche, ante el bloque compacto del Getafe, volvió a apostar por esa idea con Thiago Pitarch en lugar del lesionado Camavinga, dando minutos al canterano, nacido en 2007, en uno de los momentos más delicados del curso. El chico no defraudó personalmente, pero el equipo siguió sin soluciones colectivas. Eso no es culpa de Pitarch.

El plan de Bordalás

Enfrente estaba José Bordalás, y hay que quitarse el sombrero. El técnico alicantino llegó al Bernabéu sin haber ganado nunca al Real Madrid en sus diecisiete intentos anteriores, con tres empates y catorce derrotas, y cinco goles a favor por veintiocho en contra. Una estadística que podría haberle generado un complejo. En cambio, le sirvió de motivación. Planteó un sistema con cuatro defensas de inicio que en la práctica se convertía en seis cuando el Madrid tenía el balón, con Kiko Femenía y el propio Mauro Arambarri ejerciendo de candados laterales. Un 4-5-1 que sobre el papel parecía suicida, pero que sobre el césped del Bernabéu fue una lección de organización táctica.

El Real Madrid, mientras tanto, tuvo el 77% de la posesión del balón. Y no sirvió para nada. Esa es la mejor radiografía de la noche. El equipo circuló, llegó, pareció llevar el control, pero careció de profundidad, de movimiento entre líneas, de desequilibrio individual más allá de Vinícius. El brasileño arrancó dominante en la primera parte, superando repetidamente a Juan Iglesias y a Femenía, pero las ayudas defensivas del Getafe lo asfixiaron con el paso de los minutos. En el minuto 13 tuvo un mano a mano ante David Soria que falló con la portería vacía. Ese fue el momento clave del partido. De haberlo convertido, la historia habría sido otra. No lo hizo, y el Getafe marcó antes del descanso.

Las tres palabras de Josep Pedrerol

En la segunda parte, Arbeloa movió el banco. Entraron Rodrygo, recuperado de lesión, Carvajal y Huijsen, y más tarde Mastantuono. El ritmo subió. Soria tuvo que emplearse en un remate de Rodrygo, y Carvajal estuvo a centímetros de empujar el rechace en el segundo palo. Pero el Getafe aguantó. Sus jugadores corrieron hasta el límite físico, mantuvieron la organización en cada córner, en cada falta, en cada disparo. El público del Bernabéu terminó silbando a los suyos. Cuando eso ocurre, algo falla desde la raíz.

 

De ahí la pregunta de Josep Pedrerol, presentador de El Chiringuito, cuando terminó el choque. Tres palabras que son las mismas que se hace todo el madridismo.

La perspectiva empeora si se amplía el foco a toda la temporada. El Real Madrid ya ha perdido la Supercopa de España en la final ante el Barcelona por 3-2. Ha sido eliminado de la Copa del Rey en octavos ante el Albacete, de Segunda División, por 1-0. Ha pasado por dos entrenadores en el cargo. Y ahora encadena dos derrotas consecutivas en Liga, algo que no sucedía desde las dos últimas jornadas de la temporada 2018-2019, cuando el título ya estaba decidido y Zidane iniciaba su segunda etapa. En aquel entonces era irrelevante. Ahora no lo es en absoluto.

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