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Los cinco problemas del Real Madrid de Álvaro Arbeloa: falta un líder e ideas

A cuatro puntos del Barcelona, el Real Madrid teme que la temporada se tuerza ya definitivamente. Perdió contra el Getafe, LaLiga parece que se escapa entre los dedos y el Manchester City espera al doblar la esquina. Pero Álvaro Arbeloa no ha encontrado las soluciones.

Un equipo sin idea ante el bloque bajo.

El problema más evidente y recurrente es que este Real Madrid es incapaz de romper a equipos que se encierran. El equipo blanco vuelve una y otra vez a lo mismo: pases horizontales, Vinicius luchando en uno contra uno (o contra cuatro), y una desesperación progresiva que ni siquiera se intenta superar con centros al área. No hay creatividad colectiva, no hay automatismos para generar superioridades. Es un ataque que depende casi exclusivamente de la magia individual, y cuando la magia falla, no hay plan B. "Hemos hablado mucho de la dificultad de atacar bloques bajos", decía Arbeloa, superado por la dificultad extra futbolísica que supone el Getafe. "Nos ha costado generar más ocasiones, aunque creo que las que hemos tenido han sido suficientes para hacer algún gol más. Pero claro que hay mucho margen de mejora”.

La medular, el gran vacío sin resolver

Sin alguien que dicte el tempo, que filtre balones hacia adelante y que dé profundidad al juego, el Real Madrid circula en círculos o se mueve mucho sin producir. Valverde es energía pura pero no ese faro organizativo. Tchouameni, el mejor este curso, tampoco. No lo ha demostrado Camavinga. La opción de Álvaro Arbeloa fue el joven Thiago Pitarch, pero entre la timidez y que no jugo donde debería, no funcionó. "Creo que Thiago ha hecho un grandísimo partido y un gran esfuerzo. No parecía que fuese su primer partido como titular en el Real Madrid por la personalidad que ha demostrado", dijo Arbeloa.

Las lesiones como constante

Mbappé no estaba. Tampoco Bellingham. Y aunque Arbeloa tiene razón en que no puede escudarse siempre en las bajas, sí es revelador que sin esos dos el equipo directamente no sabe cómo atacar. El equipo ha sido mermado por los problemas físicos y esta vez no ha habido reacción colectiva contra eso.

Los cuatro fichajes, más promesa que realidad.

Falta un líder

Quizás sea la carencia más difícil de cuantificar, pero la más visible en los momentos de dificultad. Este Real Madrid no tiene un capitán en el sentido real de la palabra: alguien que en los momentos de tormenta tome el partido por las solapas, imponga su jerarquía en el vestuario y sea el referente moral del grupo. Puede ser Carvajal, pero lleva gran parte de la temporada lesionado y ahora está lejos de su forma. Tras el partido Sergio Ramos colgó en sus redes, de manera muy poco oportuna, lo que es ser un líder. No hay una figura que los demás futbolistas miren como autoridad para poner orden.

Los fichajes no han dado lo esperado

El Real Madrid apostó en verano por talento joven, pero no han dado lo que se esperaba

Trent Alexander-Arnold llegó como el lateral más influyente de Europa, capaz de redefinir su posición desde la salida de balón. El inglés pasó bastante tiempo en la enfermería, sin apenas poder demostrar su nivel. Cuando ha jugado, ha sido irregular, muy lejos del futbolista que cambió el Liverpool. Cuando toca el balón, es prodigioso, cuando tiene que defenderlo, crea problemas.

Franco Mastantuono costó cerca de 60 millones y llegó con el cartel de fenómeno argentino. El propio Mastantuono reconoció públicamente que no ha jugado ni de lejos al nivel de lo que es capaz. Su temporada ha sido un cúmulo de lesiones, suplencias y momentos de desesperación, culminando en la expulsión ante el Getafe.

Dean Huijsen tampoco ha dado el nivel que se esperaba. Es un jugador para marcar una época, pero ahora no lo parece.

Álvaro Carreras ha tenido buenos partidos con otros en los que no ha dado lo esperado. Irregular, se ha contagiado del resto del equipo.

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