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Qué es el “derecho a veto de la ONU” y por qué Sánchez lo apunta como el obstáculo a derribar para evitar otra guerra como la de Irán

El derecho a veto es una prerrogativa exclusiva de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, que les permite bloquear cualquier resolución, incluso aunque el resto del mundo esté a favor. Basta con que uno de ellos vote en contra para que la propuesta quede automáticamente anulada.

Este mecanismo nació en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando se fundó la ONU en la Conferencia de San Francisco. Las potencias vencedoras impusieron el veto como condición para integrarse en el nuevo sistema multilateral.

La lógica era simple: si no se les garantizaba un poder de control absoluto, podrían abandonar la organización, repitiendo el fracaso de la Sociedad de Naciones.

El veto se concibió como un instrumento de estabilidad, pensado para evitar que las grandes potencias entraran en conflicto directo dentro del marco de la ONU. Sin embargo, con el paso de las décadas se ha convertido en un arma política que paraliza la acción internacional.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS lo utilizaron para bloquearse mutuamente. Hoy, el bloqueo procede sobre todo de Washington y Moscú, que lo emplean para proteger a sus aliados o sus intereses estratégicos.

Por qué el veto de las grandes potencias mantiene bloqueada la respuesta internacional ante conflictos como el de Irán

El presidente Sánchez subraya precisamente esta contradicción: dos de los países con derecho a veto son Estados Unidos y Rusia, protagonistas de conflictos globales y enfrentados en múltiples escenarios.

Mientras tanto,grandes potencias emergentes como India, Brasil, Japón, Alemania, Sudáfrica o Nigeria, todas ellas con peso económico, demográfico o regional, no tienen capacidad de decisión en el Consejo de Seguridad. Para Sánchez, esta estructura refleja un mundo que ya no existe.

La guerra de Irán ha vuelto a poner el veto en el centro del debate. Cualquier intento de condenar la ofensiva o impulsar una mediación quedó bloqueado por las potencias con intereses directos en el conflicto.

Para el presidente español, este episodio demuestra que el sistema actual es incapaz de responder a crisis que requieren una acción rápida y coordinada.

Por eso, Sánchez plantea que el veto debe limitarse o eliminarse en casos de agresiones militares, violaciones graves del derecho internacional o crisis humanitarias extremas.

El problema es que cualquier reforma exige el consentimiento… de los propios países que tendrían que renunciar a ese poder.

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