La Escuela de Música Reina Sofía saca músculo ante sus patronos
La de ayer era era una de esas jornadas especiales en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Un día grande. Una cita en la que el centro saca músculo y enseña lo mucho, y bueno, que tiene dentro de sus paredes. Como suele ser norma, la Reina Doña Sofía acudió al número 1 de la calle Requena, en la misma plaza de Oriente, para presidir la reunión anual del principal órgano de representación de este centro de alta formación musical: la Junta de Patronos.
Fue la presidenta de la Escuela, Paloma O'Shea, acompañada del alcalde José Luis Martínez-Almeida y Paz Santa Cecilia directora general del Inaem–, la encargada de recibir a Su Majestad a las puertas de la institución; y también fue la pianista y filántropa quien comenzó el encuentro recordando que en este 2026 la institución celebra 35 años desde su creación, "una ocasión para mirar atrás y poner en valor el camino recorrido", indicaba.
Para O'Shea, la Escuela se definió desde sus inicios "por algunos principios que siguen vigentes hoy", señalaba: "La admisión exclusivamente por mérito, la estrecha relación entre maestro y discípulo, la importancia de la música de conjunto y la presencia de los mejores profesores internacionales". Y dentro de esos apoyos, no dudó en destacar el que ha recibido durante todos estos años por parte de Doña Sofía y de otras grandes figuras de la música, como Mstislav Rostropóvich o Zubin Mehta.
La emprendeduría de los alumnos de la Escuela
Y es precisamente este último el que "presidía" (a través de un cuadro de Lascano) la sala en la que la Reina comprobó de primera mano una de las recientes iniciativas que se le presentaron, junto al resto de los patronos, como es la Incubadora, cuyo objetivo es "impulsar proyectos emprendedores creados por los alumnos de la Escuela", presenta el centro.
Allí mismo, Doña Sofía pudo disfrutar, a apenas un metro de Parallel Quartet, de un coral de Bach que el conjunto de cuerdas estuvo practicando hasta minutos antes de la reunión. Y fue en ese calentamiento/ensayo en el que LA RAZÓN accedió a los artistas para palpar las sensaciones de estos: "Por momentos así es por los que merece la pena tener una trayectoria de 20-30 años. Es uno de los puntos más importantes de nuestra carrera", confesaba un cuarteto que no pierde de vista "el apoyo de la institución" y que, pese a su reciente fundación (2024), el año pasado dio 180 conciertos, principalmente, por toda España.
"Lo que buscamos es acompañarles en las primeras etapas de su vida profesional; y seguir creando valor para toda nuestra comunidad de antiguos alumnos", explicaba a esta cabecera Marjorie Nétange –directora de desarrollo de la Escuela del proyecto Incubadora– sobre una formación que a su vez genera una red de contactos y una ayuda económica para que puedan emprender un proyecto. "Una iniciativa muy poco habitual para una escuela de música", añadía.
El de Parallel Quartet es uno de los tres proyectos de la Incubadora que apadrina la casa y que se suma a otras iniciativas, como la desarrollada en alianza con DaLaNota, en la que se trabaja "con niños en entornos vulnerables a través de la música. Formamos a esos jóvenes con instrumentos como un medio para juntarse, desarrollarse emocionalmente y fomentar la integración social", añadía Nétange. Además, Òscar Colomina i Bosch, decano de la institución, presentó el programa general de la Escuela en conversación con dos alumnos que contaron de primera mano su experiencia.
El Curtis europeo
Y en ese mismo plano más académico, O’Shea siguió destacando que “en la Escuela ha arrancado con éxito la Cátedra de Estudios Árabes, en colaboración con Qatar Foundation; también ha tenido mucho éxito la jornada de empleabilidad para jóvenes músicos EmpleArte –en colaboración con dos unidades de producción del Inaem: la JONDE y el Auditorio Nacional–; y nuestros alumnos actuales y anteriores han entrado en puestos de solista en dos de las mejores orquestas europeas, Staatskapelle de Dresde y Concertgebouw de Ámsterdam, y continúan ganando importantes galardones, como el Segundo Premio y Premio del Público de Hiroki Kasai en el Internacional de Viola de Tokio”.
De este modo, la presidenta subrayó el reconocimiento internacional que ha alcanzado el centro en estas tres décadas: “Siempre me impresionó el modelo del Curtis Institute de Filadelfia, una escuela de tamaño medio, pero de gran repercusión internacional. Por eso me llenó de orgullo cuando el presidente de la Royal Academy of Music se refirió a nuestra Escuela como ‘el Curtis europeo’; además –continuaba–, agradezco y ensalzo el contar con la figura de Andrés Orozco-Estrada como director titular de nuestra orquesta sinfónica con la que hemos caminado triunfantes en el circuito internacional, primero, en Bratislava, Budapest y Viena y, después, en Nueva York”.
Y respecto a los patronos, entre los que acudieron José Creuheras, presidente del Grupo Planeta y Atresmedia, y Mauricio Casals, presidente de LA RAZÓN, O'Shea se mostró orgullosa del apoyo y de la constancia que demuestran estos mecenas con sus aportaciones. Ensalzó así su implicación en las actividades de la Escuela, que van en aumento, y a nivel artístico dejó constancia del acontecimiento más relevante de los estudiantes de la Escuela: “Seguimos convocando más de 300 conciertos, todos ellos gratuitos o a precio simbólico, pero el acontecimiento más destacado de los últimos meses ha sido, sin duda, el concierto de la Orquesta Sinfónica de la Escuela en el Carnegie Hall de Nueva York el pasado mes de noviembre, en el que, una vez más, tuvimos el privilegio de ser presididos por Doña Sofía. Fue un gran éxito en lo musical, y también en lo institucional, con el establecimiento de relaciones con entidades musicales neoyorquinas, como la Juilliard School, la New York Philharmonic o el propio Carnegie Hall”.