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La lucha contra el narcotráfico marca las elecciones municipales del próximo domingo en Francia

La extensión del problema del narcotráfico a ciudades medianas de toda Francia se ha posicionado en el centro del debate para las elecciones municipales y regionales que se celebran a doble vuelta los domingos 15 y 22 de marzo. Los ediles podrían pagar en las urnas la inseguridad ligada al crimen organizado que se ha instalado en varias municipalidades de todo el país. Una problemática antes limitada a barrios sensibles de grandes núcleos urbanos como París o Marsella, pero que ahora ya afecta directamente a otras como Grenoble, Limoges, Dijon, Angulema y así, una larga lista de localidades que sufren ajustes de cuentas en sus calles y todo tipo de delitos ligados a la DZ Mafia, la gran organización que controla el tráfico de drogas con gran implantación en Marsella pero que se ha ido extendiendo por todo el país durante los últimos años.

El pasado martes, la policía francesa detuvo en una redada a 42 miembros de la organización, el golpe más fuerte que el estado francés ha propinado hasta ahora a la DZ Mafia, cuyos principales líderes, sin embargo, siguen operando desde la cárcel. Todos ellos han sido puestos bajo custodia policial en el marco de una investigación sobre el funcionamiento y la financiación de la DZ Mafia, con delitos sin precedentes de dirección de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, un delito castigado con cadena perpetua, participación en una asociación ilícita y blanqueo agravado. Se trata de una investigación que apunta a la estructura misma de la DZ Mafia como grupo criminal. El gobierno de Macron lleva más de un año poniendo el foco y anunciando medidas de seguridad y judiciales para armar al estado en esta guerra que en palabras del ministro del Interior es equivalente a la lucha contra el terrorismo.

Más complicado lo tienen los alcaldes, y eso es lo que está en juego este próximo domingo en los comicios municipales. Las recetas de seguridad de los diferentes programas de las formaciones políticas serán testadas en las urnas. La dificultad radica en que las competencias de los alcaldes son bastante limitadas para luchar contra el tráfico de drogas. En lo que respecta a la represión, en cualquier caso, a menudo se limita a instalar cámaras de vigilancia y aumentar el número de policías municipales que, en la actualidad, ni siquiera tienen derecho a controlar la identidad de las personas sobre el terreno. Sin embargo, una ley que se está debatiendo actualmente podría remediar esta situación y permitir a los agentes de policía municipal imponer multas por nueve nuevos delitos, entre los que se incluyen el consumo de drogas y la ocupación de puntos de venta de drogas. Un estudio del Instituto Montaigne presenta un balance contrastado de la inseguridad en las 12 ciudades más grandes de Francia y lamenta que los candidatos a menudo se apropien de un tema sobre el que, sin embargo, no tienen un control total. Y esa es la gran paradoja de esta cita electoral.

Marsella, una de las ciudades más castigadas por el narcotráfico, tiene una cita crucial en estos comicios. La segunda ciudad de Francia podría ser la mayor conquista del partido de Le Pen. Su candidato para dirigir la ciudad, Franck Allisio, con un 30% de intención de voto, se jugará el ayuntamiento con el actual alcalde, el socialista Benoît Payan, que se sitúa en el 31%. Conseguir el ayuntamiento de Marsella sería un trofeo sin precedentes para el Reagrupamiento Nacional en la antesala de las presidenciales del año que viene. Una victoria de Allisio supondría una onda expansiva que “traspasaría las fronteras de Francia” según expresa el diario izquierdista "LHumanité".

El candidato ultraderechista promete un plan musculado en seguridad que se traduciría en 2000 policías municipales, en lugar de los 700 u 800 actuales. Duplicar las cámaras de videovigilancia: 4000. Y, por último, una comisaría en cada distrito, cuando actualmente sólo hay tres. La ambición del diputado del RN es convertir Marsella en la “primera policía municipal de Francia”, y de ello ha hecho su lema de campaña. En el catálogo de 16 medidas de seguridad, el representante de Le Pen indica que quiere expulsar a los delincuentes y sus familias de las viviendas sociales y que solicitará al Estado que decrete el estado de emergencia y establezca, cuando sea necesario, un toque de queda para los menores a las 22 horas. El fiscal de Marsella hablaba hace unos días de hablado de un “conflicto latente” que en cualquier momento puede reflotar con fuerza y violencia, como ya ha pasado tantas veces en la ciudad.

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