«El arquitecto»: el danés desconocido aunque edificara un trozo de París
El sueño atemporal de muchos es la visita a la ciudad del amor, de la luz o de la Torre Eiffel. Cuando se transforma en realidad y uno se encuentra en la cima del monumento más inmortal de la capital francesa las vistas pueden causar impresión, sobre todo, por una localización en un margen plagado de rascacielos. La Défense es el distrito financiero de París, y para Stéphane Demoustier un espacio repudiado por ser únicamente centro de trabajo. Sin embargo, para el cineasta hay algo entre los bloques de hormigón que ha de ser rescatado de la indiferencia. Ahí se erige el Arco de La Défense desde 1989, y su nueva película versa sobre su arquitecto.
«El arquitecto» es la biografía de Johan Otto von Spreckelsen, el danés que mediante concurso fue el elegido, contra todo pronóstico, para edificar esa estructura que ya forma parte del ideario parisino.
A pesar de ello, su nombre sigue en la sombra. «Él no es conocido en Francia, pero tampoco en su país de origen, es como si la Historia se hubiese olvidado de él», sentencia el director. Para conocer qué hay detrás de esa enigmática figura, cuya obra se limita prácticamente al arco y que murió prematuramente sin verlo finalizado, usa de base una novela de Laurence Cossé.
Drama en clave de humor
Esta producción gala-escandinava cuenta con Claes Bang como el constructor y el consagrado artista quebequés Xavier Dolan. De hecho, «El arquitecto» ya ha cosechado varios premios, pues fue nominada a ocho César, los premios que otorga la Academia de Cine Francés, incluyendo el de mejor dirección y de los que consiguió dos. «Cuando ruedas una película siempre intentas hacerla lo mejor posible, pero tantas nominaciones no parece serio», recalca sorprendido Demoustier. Finalmente, la pieza obtuvo el galardón por diseño de producción y el de efectos visuales.
Una retahíla de nominaciones es siempre un buen reclamo publicitario, pero también la colaboración en el filme de Zentropa, la productora detrás de autores claves del cine europeo, como Lars Von Trier, entre otros. Stéphane Demoustier considera que su historia sí tiene un poco del arte escandinavo que tanto prestigio cosecha, pues «posee ese toque minimalista y sencillo que caracteriza su cultura». Y bastante resonancia tiene con el viejo continente pues, como recuerda en tono irónico, «la película tiene un director francés, pero va de un arquitecto danés que utilizó para su obra mármol italiano».
Esa vis cómica permea la totalidad del trabajo: «Aunque todos tengamos un destino trágico como es la muerte, de camino a ella nos pegamos numerosos tortazos. La construcción del arco fue muy difícil y estuvo marcada por el fallecimiento de Spreckelsen, por lo que era interesante meter un poco de humor en esta cinta», afirma el director.
Los esfuerzos de Demoustier para que «su arquitecto» sea más conocido en el planeta se podrán ver desde hoy en la gran pantalla. Porque esta historia nos recuerda que no todos los monumentos o historias increíbles datan de varios siglos atrás.