Las mejores flores para plantar en primavera y ver florecer todo el verano
Plantar flores en primavera no solo llena de color tu jardín o terraza durante los meses cálidos, sino que también permite que las plantas desarrollen raíces fuertes y saludables.
Aunque hay gente que piensa que todas las flores deben plantarse antes de abril, muchas especies se adaptan mejor si se siembran una vez que el riesgo de heladas ha pasado.
Capuchina (Tropaeolum majus)
Las capuchinas son flores llamativas y versátiles que aportan colores vibrantes como wl amarillo, naranja y rojo a jardines. Prosperan en suelo bien drenado y en pleno sol, condiciones comunes en gran parte del territorio español durante la primavera y el verano.
Estas plantas prefieren espacio para extenderse y pueden cultivarse directamente desde semilla una vez que las temperaturas nocturnas se mantienen por encima de los 10 C.
Su rápido crecimiento permite que en pocas semanas comiencen a florecer, y su resistencia moderada a la sequía las hace ideales para climas secos.
Borago (Borago officinalis)
También conocida como borraja, esta planta ofrece flores azules en forma de estrella y se adapta bien tanto a parcelas amplias como a huertos.
La borraja tolera suelos algo más húmedos y, aunque agradece riego regular al principio, puede resistir periodos secos una vez establecida.
Además de su atractivo estético, la borraja es valorada por atraer polinizadores como abejas y mariposas, lo que favorece la biodiversidad de tu jardín. Siembra en primavera, evitando zonas excesivamente sombreadas.
Zinnia (Zinnia elegans)
La zinnia es una de las favoritas de los jardineros por la amplia gama de colores que existen y porque ofrece floración continua desde finales de primavera hasta el otoño, siempre que se eliminen regularmente las flores marchitas.
Se adapta especialmente bien a suelos con buen drenaje y a zonas con exposición directa al sol. En España, plantarla entre marzo y abril permite que sus raíces se fortalezcan antes de las altas temperaturas de julio y agosto.
Tagetes (Tagetes erecta)
Más conocida como maravilla africana, esta flor no solo decora el espacio exterior con tonalidades cálidas (naranjas y dorados), sino que también actúa como repelente natural de ciertos insectos cuando se combina con cultivos de hortalizas o flores sensibles.
Los tagetes crecen mejor en pleno sol y tierra ligera. Su florecimiento continuo contribuye a mantener un jardín vivo incluso en los meses más calurosos.
Equinácea (Echinacea purpurea)
La equinácea, o flor de cono púrpura, es una planta de porte elegante que destaca por su capacidad para atraer polinizadores y por su resistencia a periodos de sequía. Su estructura vertical y sus grandes flores rosadas o púrpuras la hacen ideal para jardines.
Requiere espacio suficiente entre plantas para permitir una buena circulación del aire y que cada ejemplar desarrolle su máximo potencial florido. Una vez establecida, produce flores desde finales de la primavera hasta bien entrado el otoño.
Consejos para una buena siembra
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Selecciona lugares con buena exposición solar, ya que la mayoría de las especies aquí descritas florecen mejor con al menos 6 h de sol directo.
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Asegura un drenaje adecuado, muchas plantas no toleran suelos encharcados. Mezclar tierra con algo de arena o grava ayuda a evitar el exceso de humedad.
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Riega de forma regular pero moderada, especialmente durante las primeras semanas tras la siembra. A medida que las plantas se establezcan, muchas tolerarán periodos más secos.
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Elimina flores marchitas para estimular una floración más prolongada y abundante.
Si quieres un jardín lleno de color durante todo el verano, primavera es el momento de actuar.