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La UE alerta de que el alivio de Trump al petróleo ruso afectará a la seguridad europea

La decisión de la Administración estadounidense de autorizar temporalmente la compra de petróleo ruso en tránsito ha reactivado las tensiones con los principales líderes europeos. Esta medida, diseñada por Washington para frenar la escalada de los precios de la energía ante el conflicto en Oriente Medio, choca directamente con la estrategia comunitaria clave para frenar la guerra de Ucrania: debilitar económicamente la maquinaria bélica del Kremlin.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtió este viernes de que esta "decisión unilateral" de Estados Unidos puede tener consecuencias directas para la seguridad europea. En un mensaje publicado en la red social X, Costa calificó de "muy preocupante" el levantamiento de las sanciones a las exportaciones petroleras rusas y sostuvo que debilitar la presión económica sobre Moscú podría reforzar su capacidad para continuar la guerra contra Kiev. Según el dirigente europeo, mantener las represalias es fundamental para forzar negociaciones que conduzcan a una paz "justa y duradera".

Una valoración similar expresó el canciller alemán, Friedrich Merz, quien criticó la decisión de Washington durante una comparecencia junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store. El canciller consideró "equivocado" aliviar las sanciones en este momento y afirmó que, aunque existe una tensión evidente en los precios de la energía, no hay una escasez real de suministro que justifique la medida. "Alemania no es parte de esta guerra y no deseamos convertirnos en parte de ella", sentenció.

Trump ignoró las peticiones de sus socios

Merz explicó además que la noticia sorprendió a varios socios del G7, que en una videoconferencia el pasado miércoles habían pedido al presidente estadounidense, Donald Trump, que no redujera la presión financiera sobre el Kremlin. Durante la reunión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió que la situación actual no justifica suavizar las represalias impuestas a Rusia desde el inicio de la invasión.

Las instituciones europeas ya habían advertido días antes contra cualquier relajación del régimen de sanciones. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, insistió en que es clave aplicar el tope de precios acordado por el G7 para el petróleo ruso e incluso estudiar nuevas restricciones en su transporte marítimo. Según dijo, cualquier debilitamiento de estas medidas tendría el efecto contrario al buscado al aumentar los ingresos de Moscú y su capacidad para financiar la ofensiva en Ucrania.

Desde el Elíseo, el presidente francés, Emmanuel Macron, reafirmó su rechazo a la medida durante una rueda de prensa junto a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski. Macron confió en que el paso dado por Washington sea "temporal y limitado", insistiendo en mantener la firmeza frente a Moscú pese al impacto del conflicto con Irán en los precios del crudo. En la misma línea, el ministro británico de Energía, Michael Shanks, afirmó que el Reino Unido no tiene intención de suavizar sus restricciones a Rusia en un momento que calificó de "crítico" para Kiev.

Estabilizar los mercados

En términos técnicos, la medida anunciada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, consiste en una autorización limitada de 30 días para que terceros países puedan adquirir el petróleo ruso y sus derivados que ya estaban cargados en buques y permanecían bloqueados en el mar. Según afirma, el objetivo de Washington es estabilizar los mercados energéticos sin generar un beneficio financiero significativo para el Kremlin. La Casa Blanca justifica esta urgencia por la inestabilidad de los precios tras la intensificación del conflicto con Irán, que ha alterado gravemente el tráfico en el estrecho de Ormuz.

Esta ruta es vital para la economía global, ya que por ella transita habitualmente casi una quinta parte del petróleo y el gas transportados por mar. Las recientes acciones militares iraníes contra buques en la zona no solo han reducido drásticamente el tráfico de petroleros, sino que han obligado a varios productores de Oriente Medio a recortar su producción.

Sin embargo, este argumento no convence en Bruselas y las principales capitales europeas, donde persiste la preocupación mientras la guerra en Ucrania continúa sin perspectivas de resolverse. Mientras la Agencia Internacional de Energía intenta calmar los mercados con la mayor liberación de reservas estratégicas de su historia, Rusia ha aprovechado el escenario para reforzar su narrativa.

El enviado económico del Kremlin, Kirill Dmitriev, sostuvo que esta apertura confirma que el mercado global es dependiente del crudo ruso para su estabilidad. En este contexto, la alianza occidental se encuentra en una posición delicada: mientras Estados Unidos se centra en estabilizar la inflación interna, Europa teme que este gesto debilite la postura común mantenida frente a Moscú desde el inicio de la guerra.

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