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Soraya, arruinada por sus inquilinos: “Les ayudé a hacer su reagrupación familiar desde Marruecos...”

El fenómeno de la okupación ha evolucionado en España. Mientras que antiguamente los asaltantes lo hacían a la fuerza, ahora utilizan otro tipo de técnicas que complica el desalojo. Una variante muy recurrente es la inquiokupación, que se da cuando se tiene un contrato de alquiler y los inquilinos dejan de pagar o acaba el contrato, pero se niegan a abandonar la vivienda. Esto complica el desahucio, especialmente si la familia o persona es vulnerable.

Los casos se repiten por toda a España y afectan a todo tipo de propietarios, incluso a los que menos recursos tienen. Los casos se suceden y dejan a muchos propietarios al límite. Uno de ellos es el de Soraya Celis, que vive un inferno económico tras los impagos de sus ahora inquiokupas en un piso que se compró tras 21 años trabajando en Cataluña. Detalla a LA RAZÓN su caso: "Tengo mi vivienda en Castelló d'Empúries, provincia de Girona, donde alquilé mi piso hace cinco años".

Narra que la situación es límite: "Esta persona, la cual he ayudado a que hiciera su reagrupación familiar desde Marruecos, se ha quedado en mi piso, no se quiere ir. Estoy en una situación muy grave y económicamente estoy viviendo con mi madre en Lloret de Mar, donde estamos pagando alquiler". "Tengo abogado de oficio, pero me dicen que esto se puede demorar. Y estoy desesperada", explicaba al borde del llanto tras buscar una solución que no encuentra.

Sin casa y sin dinero

El drama comenzó con el covid: "Este señor me alquiló en el 2019, en diciembre. Empezó ya en la pandemia a no pagarme. Luego trajo a su familia y ahí aún pues aumentó más la deuda porque a veces pagaba, a veces no pagaba". Más de un lustro después, no se ha marchado y los problemas económicos han aumentado para ella: "La deuda asciende ya a 4.800, se quedó sin contrato y decide no marcharse". Apenas tiene dinero para llegar a final de mes.

Ha pedido ayuda en el Ayuntamiento de la localidad, donde se encontró con más problemas: "Inclusive ahora desde urbanismo me dicen que yo tengo ilegal mi piso en la parte de arriba, porque está dividido como si fuera en dos pisos". Ella explica que no es así: "Yo he comprobado con la escritura que yo tengo que el inmueble es totalmente legal. Lo único que se hicieron fueron reformas en el 2007, y si no se pidieron pues los permisos, ya esto prescribió porque son 10 años". "No puede afectar a la resolución del caso", afirma.

Se ofreció a perdonar la deuda

El primer intento de desalojo no fue efectivo e incluso planteó una oferta, pero se negaron sus inquiokupas: "Sí que no nos aceptaron la denuncia porque tengo abogada de oficio y le dijeron que no habíamos hecho la mediación. La mediación se hizo en diciembre con un mediador profesional donde yo le perdonaba toda la deuda y él se iba, pero él dijo que no". Sigue sin recuperar su piso, pero los problemas no son solo económicos.

Teme por su seguridad

Soraya explica que incluso llegó a ser agredida: "En diciembre estuve con mi esposo, nosotros estábamos subiendo por las escaleras para la parte de arriba, se pone agresivo, dice que no puedo subir y yo paso por medio de él, hay una barandilla de la escalera y me hace un empujón hacia la barandilla". Incluso tuvo que ser parado por su familia: "Quiso volver a intentar agredirme, lo cogió de la mano su mujer, que estaba ahí, y no lo pudo hacer".

También denuncia que tiene todo tipo de estrategias como cortar la luz y decir que ha sido ella. Incluso fue perseguida por la calle: "Se quedó ahí parado esperando a que yo llegara a la otra calle y continuó persiguiéndome y yo tengo miedo de este señor". "El día 6 se debía llevar a cabo la audiencia para la agresión pero este señor vino con vino con un abogado marroquí y claro la audiencia no se llevó porque la jueza dijo que no estábamos en igual de condiciones", también señala.

Abandonada por las autoridades

Un atasco judicial y un eterno proceso que no llega a su fin. También señala que se está haciendo "una reestructuración en toda Cataluña y del Poder Judicial", según le comunicaron y que se van a retrasar los plazos. Tuvo un problema con el agua y los vecinos y el Ayuntamiento de Castelló d'Empúries actuó en favor del inquiokupa, según denuncia: "El Ayuntamiento colaboró para que se colocara el agua a su nombre y la luz, que la tenía pinchada, también la colocó y de esa manera él se ha atrincherado en mi piso".

Actualmente se encuentra en espera a la apelación y está completamente al límite: "Se hace larguísima. Me está afectando realmente a mi salud, física y financiera, que está al límite", sentenciaba completamente rota ante la agonía que le impide llegar a fin de mes.

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