Un economista desvela los trucos para ahorrar hasta 40 euros por depósito ante la subida descontrolada del combustible
La escalada del precio de los combustibles, impulsada por la tensión geopolítica derivada del conflicto en Irán, ha convertido cada visita a la gasolinera en un desafío para la economía doméstica.
Ante esta situación, el economista Luis Garvía ha recopilado en Y ahora Sonsoles una serie de pautas prácticas que permiten reducir el gasto sin necesidad de modificar drásticamente los hábitos de movilidad.
Según sus cálculos, aplicar estas medidas puede suponer un ahorro de hasta 40 euros por cada depósito lleno en un vehículo de gama media.
El factor que mayor incidencia tiene en el consumo, explica Garvía, es la velocidad a la que se circula. Mantener el coche a 120 kilómetros por hora en autovía puede elevar el consumo medio hasta los 7,5 litros cada cien kilómetros.
Sin embargo, reducir la velocidad a 90 kilómetros por hora permite que esa cifra descienda hasta aproximadamente 5,5 litros. Esta sencilla modificación, aplicada en trayectos largos, se traduce en un ahorro inmediato y acumulativo que resulta especialmente relevante en los desplazamientos habituales.
Mantenimiento y elección de estación, claves adicionales
Otro de los aspectos que Garvía pone sobre la mesa es la influencia del mantenimiento del vehículo en la eficiencia del consumo. Un estado deficiente de los neumáticos, ya sea por una presión inadecuada o por un desgaste excesivo, puede incrementar la demanda de combustible entre un 3 y un 5 por ciento.
El economista recuerda que este porcentaje, aunque parezca menor, se suma al encarecimiento general del carburante y agrava el gasto total.
El uso del aire acondicionado también merece atención. Si bien en determinadas condiciones climáticas su empleo resulta inevitable, Garvía aconseja moderar su utilización y recurrir a la ventilación natural cuando las circunstancias lo permitan, ya que el sistema de climatización supone un consumo adicional que puede evitarse en numerosos trayectos urbanos.
La elección del punto de repostaje constituye el tercer pilar del ahorro. Según el economista, las gasolineras situadas en autopistas aplican sobreprecios que pueden llegar a encarecer el llenado del depósito en hasta 10 euros en comparación con las estaciones ubicadas en poblaciones o en vías secundarias.
“Planificar la ruta para repostar antes de incorporarse a la autopista o buscar alternativas en las salidas puede marcar una diferencia sustancial”, señala Garvía.
La combinación de todas estas medidas, insiste el experto, permite reducir de manera significativa el impacto de la subida de precios.
Mientras la situación internacional mantiene la incertidumbre sobre la evolución de los carburantes, los conductores pueden adoptar estas estrategias para aliviar la presión sobre su economía familiar sin renunciar a la movilidad.