Tiene la duna más bonita de Andalucía y está a 2 horas de Sevilla: esta es la playa elegida entre las mejores de España en 2026
Buscar la playa perfecta para pasar las vacaciones o hacer una escapada de fin de semana no siempre es fácil. Unos prefieren arena fina, otros buscan aguas limpias donde bucear y la mayoría intenta huir de los paseos marítimos masificados y llenos de cemento. Si metemos todo esto en una coctelera, hay un rincón en la costa de Cádiz que gana por goleada. Hablamos de la playa de Bolonia , en Tarifa. No es solo una opinión de los que la visitan cada año, sino que además, el conocido portal inmobiliario Fotocasa la ha elegido en su último ranking como la tercera playa más bonita de toda España y, además, se lleva la medalla de oro como la más espectacular de Andalucía. Solo la superan Ses Illetes, en Baleares, y La Concha, en el País Vasco. Si aún no la conoces o estás pensando en volver este verano, desde ABC te contamos por qué este paraíso de la provincia de Cádiz sigue enamorando a todo el mundo y qué secretos esconde. Para llegar a Bolonia hay que desviarse de la carretera general y bajar por la CA-8202, una vía estrecha y con bastantes curvas donde es conveniente conducir con calma. Ya desde el coche te das cuenta de que vas a un sitio diferente. La vegetación lo cubre todo y se nota que la mano del hombre apenas ha transformado el entorno. La playa tiene unos cuatro kilómetros de largo y unos setenta metros de ancho , enmarcada entre el cabo Camarinal y Punta Paloma. Al llegar, lo primero que llama la atención es su arena, que es fina y de un color claro, casi blanco. El agua tiene un tono turquesa tan limpio que recuerda al Caribe... aunque la ilusión se te pasa en cuanto metes el primer pie. Al ser pleno océano Atlántico, el agua aquí está siempre unos grados más fresca que en otras zonas de Cádiz, algo que se agradece enormemente cuando el calor aprieta. Al estar dentro del Parque Natural del Estrecho , es una playa muy protegida. Por eso, no esperes encontrar el típico paseo marítimo lleno de gente, ni duchas o servicios. Hay vigilancia y algunos bares y chiringuitos en los alrededores (muchos preparan comida para llevar si se lo pides), pero la playa conserva su esencia salvaje. Si hay una imagen icónica de este rincón es su duna gigante, declarada Monumento Natural . Es una mole impresionante de más de 30 metros de alto y 200 de ancho que parece moverse hacia el interior impulsada por el viento de levante. De hecho, es una de las pocas dunas de Andalucía que sigue avanzando tierra adentro, devorando poco a poco el pinar que tiene detrás. Subir hasta la cima exige tomárselo tener paciencia y unas buenas piernas , pero el esfuerzo merece la pena. Desde arriba, la vista es una auténtica locura: una lengua inmensa de arena blanca que contrasta con el azul del mar y el verde de los pinos. Mucha gente sube a última hora de la tarde para ver una de las puestas de sol más bonitas de la provincia. Los más jóvenes, además, suelen subir con tablas para tirarse duna abajo haciendo sandboard , aunque conviene tener cuidado con las caídas. Lo que hace que Bolonia sea un sitio único en el mundo es que, justo al lado de la arena, se encuentra el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia . Es una antigua ciudad romana del siglo II a.C. que funcionaba como factoría pesquera y que se conserva en un estado espectacular. Es un planazo obligatorio dejar la sillita de playa un par de horas para pasear entre sus columnas milenarias y descubrir cómo eran el foro, las termas, el teatro o los lugares donde fabricaban el famoso garum, la salsa de pescado que volvía locos a los romanos. Además, si vas en los meses de verano, suelen organizar obras de teatro en el propio anfiteatro romano por las noches. Una experiencia increíble. Si eres de los que no aguanta diez horas tumbado al sol, Bolonia ofrece alternativas de sobra. Los amantes de la naturaleza pueden hacer el sendero que va desde la playa hasta el Faro Camarinal . Es una paseo precioso entre pinos piñoneros, enebros y matorrales donde, si te fijas, podrás ver plantas típicas de la zona como las azucenas de mar. También es una playa fantástica para los aficionados al surf por los vientos de la zona y, además, sus aguas cristalinas esconden formaciones calizas submarinas que hacen las delicias de los aficionados al buceo y al esnórquel . Para comer, ¿qué mejor opción existe que la gastronomía gaditana? Aquí el producto estrella de la zona es el atún rojo de almadraba y la carne de retinto , que se pueden degustar en algunos bares del núcleo de El Lentiscal, pegado a la playa.