Las 30 caras de esa misma Sevilla que «parió» a Morante y que «derrite de amor» a Luis Gordillo
Sevilla puede presumir de ser de las pocas ciudades con el suficiente arrojo para mostrarse al mundo tan previsible como diversa a la misma vez. Es tan suya que cada 30 de mayo se envuelve en el rito y el boato intrínsecos para resucitar esa especie de mantra que la autoproclama capital del talento del sur de Europa. Y todo ello sin renunciar a esa pluralidad que ha forjado una identidad que es capaz de mezclar la barra de una taberna con una misión de la NASA y que suene tan patrio como la sinfonía de Albéniz que es ya el himno oficioso del Día de San Fernando. Precisamente, esa capacidad para unir un pincel y un capote, un bisturí con un boquerón en adobo, un banco con una cabalgata y una vida escrita a base de editoriales con la innovación es lo que ha querido premiar el Ayuntamiento hispalense con la entrega de una treintena de Medallas de la Ciudad y los dos títulos de Hijos Predilectos que ha oficializado en esta mañana -no festiva- de honores a su patrón. Lo aventuraba el alcalde José Luis Sanz cuando poco después de las 11.30 de la mañana se plantaba en el atril de un auditorio de Fibes con más público de lo habitual en esta jornada. «Hoy presumimos de esa Sevilla ambiciosa y pujante, orgullosa de su historia y esperanzada con su futuro, pero también inconformista». La misma que encuentra «su inspiración y su ejemplo» en el rosario de galardonados de este 30 de mayo, ese que arrancó con la medalla para reconocer la trayectoria profesional de Alfonso Carmona, presidente del Real Colegio de Médicos; y acabó poniendo el foco en dos sevillanos de pedigrí que se llevaron el mayor reconocimiento posible: el ser nombrados Hijos Predilectos de la tierra que los vio nacer. Dos «genios» como son Luis Gordillo, que «plasma la modernidad en un lienzo»; y Morante de la Puebla, que «dibuja el clasicismo sobre el albero», como los definió el alcalde. Una gala a contrarreloj y por momentos ciertamente fría que tuvo al frente este año a dos de esos rostros archiconocidos para los andaluces como Juan y Medio y Eva Ruiz . Ambos estuvieron bastante encorsetados por eso de las apreturas del tiempo de la escaleta y despacharon la ceremonia al completo en poco más de dos horas, algo inédito en estos años. Su papel se limitó solo a apuntar brevemente los méritos de todos los galardonados y, cuando ya sí se relajaron, a dejar alguna píldora con cierto toque de humor que destensó con acierto el tono solemne de la mañana. «¿Se les está haciendo larga esta gala? Pues no les queda nada», ironizó el presentador nada más comenzar. Lo hicieron tras la actuación de Alejandro Astola como obertura de la gala, interpretando su tema «Mi primavera», cuya letra bien podría servir como definición de esa ciudad que «llegó para salvarme y arreglar mi vida». Pero la atención de este día de San Fernando estaba en los rostros de esas personas que llenaban la tribuna de reconocidos. Los últimos es recibir el cariño del público fueron los dos Hijos Predilectos. Primero fue el turno del pintor Luis Gordillo , que reconoció que este premio es «un sueño» a sus casi 92 años de edad en los que todavía «no soy capaz de vivir sin la pintura». Se acordó de sus años en la distancia, tanto en el extranjero como en Madrid, para asegurar que cuando vuelve a Sevilla se «derrite de amor» por la ciudad que hoy lo despidió con una ovación. La misma que se llevó Morante de la Puebla , «el Velázquez del toreo», como lo definió el alcalde antes de recoger su galardón. La Banda Municipal tocó en ese momento 'Suspiros de España', como si estuviera acompañando una de sus faenas magistrales en el albero de la Maestranza. «Por Sevilla lo he dado todo, porque es mi ciudad y mi madre me parió sevillano», dijo el cigarrero con la medalla ya en su pecho. Antes del homenaje a Luis Gordillo y Morante de la Puebla, una treintena de personas y entidades recibieron el reconocimiento de Sevilla con la entrega de la Medalla de la Ciudad 2026. Por su trayectoria empresarial lo hicieron Cristina Parias, «la primera mujer en el comité de dirección del BBVA»; o las hermanas Carmen y María del Rocío Padilla Camacho, del bar El Tremendo, «por ser una referencia en la gastronomía sevillana». Para ambas fue una de las ovaciones más largas y sentidas de la jornada. Y es que por encima de todo fue un día de emociones, como las que brillaban en el rostro de Álvaro Ybarra , exdirector de ABC de Sevilla, cuando se le hizo entrega de este reconocimiento por su labor comunicativa. «Sevilla es mi referente y mi seña de identidad», apostilló. Una categoría en la que fue galardonado también el periodista Carlos Colón. Por contribuir al impulso económico y empresarial recibieron la medalla el Grupo Insur, Antonio Morera Vallejo, Agrosevilla, «por llevar la aceituna a todo los lugares del mundo»; y Rocío Medina, «por esa empresa líder en el sector hortofrutícola y en la innovación». También se quiso reconocer esa labor emprendedora y el talento sevillano de Borja Vázquez, fundador de Scalpers, «que ha llevado la moda sevillana por España». En este ámbito se enmarcó también a la Escuela de Ingeniería de Sevilla, «por la apuesta por la innovación que supone el proyecto Andalucía Racing Team»; y a la empresa Alter Technology, «ejemplo de apuesta del I+D+I». Un primer bloque que se cerró con las medallas al arte, la cultura y el patrimonio que fueron para Juana de Aizpuru, Pepe da Rosa (a título póstumo), Pepa Montes y Ricardo Miño, y para «la defensa del patrimonio sevillano» de Alfonso Jiménez. Pero en una ceremonia que hablaba de Sevilla no podía faltar algo tan de la tierra como las tradiciones. Por ello se entregó la Medalla de la Ciudad a la Cabalgata de Reyes Magos de Su Eminencia, «un referente social que año a año alimenta la ilusión de los más pequeños». También a la banda del Sol en su cincuenta aniversario, cuyos músicos tomaron el escenario al completo para interpretar un popurrí de sus piezas más clásicas, desde 'Bendición' pasando por las 'Lágrimas de San Pedro' y hasta una adaptación del 'Bella Ciao'. Era esa misma ciudad que mudó su piel rápidamente para centrarse en ese momento en lo social y reconocer a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), al Hogar Nazaret, al Club Deportivo Padre Pío y a la hermandad del Inmaculado Corazón de Torreblanca. Pura sevillanía. El listado de premiados se cerró con las tres últimas categorías. Por un lado, la de espacios emblemáticos como Casa Palacios, «por cumplir 100 años en el mismo local del Porvenir»; El Cronómetro, «por ser ejemplo de relevo en cuatro generaciones»; Blanco Cerrillo, «por estos cien años como señal de identidad de la hostelería sevillana» y ese «adobo» al que se refirió salibando Juan y Medio.; y a Papelería Ferrer, «por ser la más antigua de España y la tercera más antigua de Europa». Por su parte, y destacando su contribución a las ciencias y la salud , fueron galardonadas dos mujeres con trayectorias intachables como Rosa Ostos y Margarita Cabanás. Finalmente, fue el turno de Luis Astolfi, «por ser uno de los deportistas sevillanos más reconocidos y participante en cuatro Juegos Olímpicos»; y del Cajasol Sevilla BM Proim, «por llevar al balonmano sevillano a las mayores cotas». El broche final a la ceremonia lo pusieron la música por partida doble y un sublime discurso de Carlos Colón en nombre de los premiados. La Banda Municipal se despidió interpretando 'Como yo te amo', con un fondo de Sevilla tras ellos y el recuerdo a una Rocío Jurado de la que se cumple el lunes el 20 aniversario de su fallecimiento. Luego Colón glosó a la ciudad que lo vio nacer y que calificó de «razón de vida y de inspiración» en una magistral radiografía de esas calles que «sobreviven en la gracia, en el habla, en el estar y en el saber vivir enseñado por los siglos macerados en la luz». Poco antes de las 13.30 horas apareció en el escenario el grupo SFDK para cerrar la gala con un piropo por rap a Sevilla. Otra muestra más de todas esas caras de una ciudad orgullosa de verse representada en una medalla.