World News

Mónica Tuss: “Más que denunciar, mi intención es visibilizar la problemática ambiental de nuestro país”

La exposición de la artista visual Mónica Tuss, 'Lecciones para desaprender lo aprehendido', con la curaduría de Luisa Fernanda Lindo, exhibe una peculiaridad a subrayar: es una invitación estética, crítica e irónica sobre la situación de nuestra Amazonía. Con Madre de Dios como centro de sus inquietudes, Tuss despliega sus recursos creativos y científicos en la que, sin duda, es su muestra individual más ambiciosa. Atención a lo que dice.

—La exposición se basa en elementos que encontraste en la carretera Interoceánica, en Madre de Dios. ¿Cómo fue ese hallazgo?

—Al encontrar los fotogramas aéreos, empecé a preguntarme qué territorio registraban. Eran de distintos años y zonas del Perú. De ellos, seleccioné los que consideraba que correspondían al bosque amazónico. Posteriormente, en el detalle, noté que eran zonas del departamento de Madre de Dios. Hice las consultas técnicas tanto en la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional Agraria La Molina, en el Instituto Geográfico Nacional, como también con otros profesionales relacionados con sistemas de información geográfica y patrimonio. Partí de una sola foto debido a que contaba con la mayor cantidad de información, tanto de elementos naturales, como ríos y quebradas, como factores antropogénicos, como carreteras, centros poblados y parcelas. El proceso para lograr armar correlativamente las fotos fue un viaje en sí mismo. Fueron semanas de mover bloques de fotogramas, traslaparlos y solaparlos para lograr armar la secuencia, ya que no contábamos con la base de la información sobre el proyecto de mapa, para el cual se tomaron dichos fotogramas. Fue una sorpresa cuando descubrimos que el área que se iba armando contenía la frontera entre Perú, Brasil y Bolivia, específicamente la zona comprendida entre Iberia e Inambari y la actual carretera Interoceánica, que en aquella época era una trocha. Desde ese momento decidí enfocar la muestra en esa zona tan emblemática de la Amazonía.

—Eres ingeniera forestal. Deduzco que este tema va más allá de si eres artista o no.

—A lo largo de mi formación y ejercicio profesional, he buscado contribuir al desarrollo sostenible y la conservación. Sin embargo, ante la falta de resultados equivalentes a mis esfuerzos, encontré en la práctica artística una nueva ventana. A través de ella, logro canalizar mi experiencia y lo que me ha marcado, transmitiendo al mismo tiempo un poderoso mensaje sobre la conservación y puesta en valor de nuestros bosques y recursos.

—'Lecciones para desaprender lo aprehendido' podría ser vista como una exposición que denuncia.

—Más que denunciar, mi intención es visibilizar la problemática ambiental de nuestro país. A través de mi visión estética invito a la acción. Uso mi trabajo como herramienta para conectar con gente que no conoce esta realidad, pero que es importante que sea consciente de ella, pues las futuras generaciones dependerán también de los bienes y servicios ambientales.

"Lecciones para desaprender lo aprehendido". Foto: Difusión.

—¿El factor científico de tu formación resulta clave para dar datos exactos? En 'Lecciones para desaprender lo aprehendido' se nos muestra otra realidad de lo que se nos ha enseñado de la Amazonía.

—Definitivamente, mi formación como ingeniera forestal ha determinado la mirada que tengo respecto a la Amazonía y los recursos naturales en general. La situación en dicha región es sumamente compleja. La fisiografía y los factores climáticos que nos dan una biodiversidad única son los mismos que hacen que sea tan difícil de cuidar y conservar. El 63% del territorio nacional está cubierto de bosques amazónicos y somos el segundo país con mayor superficie amazónica; considero que es el patrimonio nacional más valioso y frágil que tenemos.

—En la exposición hay banderines. Parece un llamado de atención signado por la ironía.

—De alguna manera, buscan tener un significado ambiguo. Por un lado, la celebración que merece un país con tanta biodiversidad. Por otro, en sentido irónico, sugiere un alto a la explotación irracional de nuestros recursos. Actualmente, lejos de aprovecharlos sosteniblemente, los usamos como si fueran un banquete interminable.

—La instalación con la carpeta en desuso genera varias lecturas. Una podría ser el abandono que tenemos de los objetos cotidianos. Otra, una crítica a cómo se nos ha enseñado la riqueza de nuestros recursos naturales.

—Me resultó intrigante la ligereza con la que se descartó una carpeta de madera sólida de cedro a la que solo le faltan un par de clavos y laca para poder durar 50 años más y servir para otra generación. Omitiendo que, para poder cosechar esta madera, ha habido un costo de oportunidad. Tanto la carpeta como nuestros bosques son patrimonio nacional y mi propuesta con esta instalación es invitar a reflexionar sobre nuestras decisiones respecto a cuál es el cuidado y uso que se merecen. Los libros que sustituyen la pata de la carpeta son los que hacen equilibrio para que esta se pueda usar. Los ejemplares seleccionados hacen referencia a nuestra política y legislación ambiental. Es también una manera de representar que debemos desaprender ciertos conocimientos y costumbres que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas para identificar soluciones para la falta de gestión y manejo adecuados de nuestros recursos y los efectos directos de ello en nuestra cotidianeidad y en el futuro.

—En la muestra hay varios registros; se podría indicar que la misma es híbrida. Hay fotogramas, serigrafías e intervenciones pictóricas. Lo híbrido, aunque siempre ha existido, es un registro que ha entrado con fuerza en el siglo XXI. ¿Qué es lo que en particular te ofrece?

—Considero que lo híbrido me permite abrir nuevas formas de leer el territorio, desde una mirada más contemporánea, más libre, más resiliente, más conectada con la experiencia y la percepción individual y no solamente desde un análisis estrictamente científico o estrictamente artístico.

Читайте на сайте