Jean Pierre Gamarra: "Hemos regresado a un puritanismo que no nos permite entender el erotismo“
En 1701 se estrenó en Lima la primera ópera de América, La púrpura de la rosa. Fue compuesta por Tomás de Torrejón y Velasco sobre la base de un libreto de Pedro Calderón de la Barca, quien partió de uno de los mitos de Venus, Adonis y Marte de La metamorfosis, de Ovidio. Esta joya del barroco latinoamericano nació por encargo del virrey Melchor Portocarrero y Lasso de la Vega a Torrejón de Velasco para celebrar el aniversario 18 del nacimiento del rey Felipe V y también su primer año en el trono español.
Se deduce que fue un acontecimiento, como también lo es su regreso a escena después de 325 años, a cargo del director Jean Pierre Gamarra. La púrpura de la rosa se presentará los días 14, 16 y 18 de junio en el Teatro Segura. Lo que presentará Gamarra es la ópera completa. Desde su estreno hubo intentos por reponerla, pero estos se limitaban a esbozos o fragmentos. Además, la música estará a cargo del maestro Aurelio Tello, reconocido a nivel mundial, quien dirigirá la Orquesta Barroca del Teatro Municipal de Lima. La púrpura de la rosa narra una historia erótica basada en los celos, protagonizada por los dioses Venus y Marte, y el mortal Adonis.
“Efectivamente, es una obra muy sugerente porque cuenta el romance entre Venus y Adonis. Recordemos que es un tema que corresponde a un deseo absolutamente erótico, casi social. Calderón, como teólogo y hombre de fe, investiga luego temas un poco más cercanos a la existencia, a la espiritualidad; pero en La púrpura de la rosa desarrolla en sus líneas un trabajo muy delicado y hasta cierto punto muy obsceno, obviamente decorado desde las maravillosas metáforas que él escribe”, declaró para La República Jean Pierre Gamarra sobre el sentido de La púrpura de la rosa.
El erotismo de La púrpura de la rosa es sólido. Para Gamarra, ello se debe a que “el erotismo es un tema que no se pierde jamás. Cuando Marte ve que Venus lo engaña con Adonis, tiene un terrible ataque de celos. Eso nos demuestra que los seres humanos somos los mismos sin importar la época. Te podría decir que, hoy en día, hemos regresado a un puritanismo que no nos permite entender el erotismo. En 1600, cuando Calderón la escribe, y cuando se estrena en Lima en 1701, se entendía mejor el erotismo. Hemos tenido una involución en cuanto a lo erótico”, enfatiza el director.
En una época en la que se confunde erotismo con pornografía debido a la rapidez con que consumimos imágenes, una puesta en escena como la que nos ocupa llega en el momento preciso. El erotismo es, en esencia, imaginación. “Los seres humanos, en especial en estas épocas, hemos perdido el placer de la observación. De la observación viene lo erótico. Por ejemplo, de la observación de lo que se insinúa debajo de las capas de una falda o de la tela que apenas cubre un cuerpo. Vivimos épocas muy explícitas. Cada día las películas duran menos, los reels de Instagram duran máximo un minuto y medio, cada día las obras de teatro pretenden durar menos. Hemos perdido la capacidad de contemplar. La rapidez es el gran cáncer de la sociedad contemporánea. Las estrellas cada vez duran menos, pero Venus y Adonis siguen siendo figuras importantísimas. En la actualidad, los dioses del mundo contemporáneo duran muy poco”.
La trayectoria de Gamarra está signada por los clásicos. Esta obra es muy especial para él. Al respecto, dice: “Creo que los artistas tenemos la responsabilidad de devolver al público la capacidad de mirar, la capacidad de descubrir, la capacidad de la sensibilidad. Hay algo muy hermoso en el ser humano, que es el descubrir, que son las sensaciones, y esas sensaciones han perdido su vigencia precisamente por la rapidez que impone el mundo agitado de hoy. Nos levantamos, corremos, ni siquiera disfrutamos una ducha, ni siquiera disfrutamos un desayuno, ni siquiera disfrutamos muy bien un café, no disfrutamos un viaje. Las relaciones amorosas ya ni siquiera se disfrutan. Yo creo que es importante poner un alto. Y empezar a contemplar, empezar a disfrutar. Hay algo que tenía el mundo de antes que no tiene el mundo de hoy, que es esa capacidad, ese regalo, ese don que se le dio de poder disfrutar sin ruidos, sin obstáculos. Probablemente eran épocas mucho más bárbaras que las que vivimos actualmente, pero tenían ese regalo de poder mirar, de poder disfrutar, de poder disfrutar del tiempo. El tiempo antes no era una limitación; el tiempo estaba para gozarlo. Los clásicos te dan esa oportunidad”.
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Datos:
El cartel internacional incluye a la soprano española Lucia Iglesias como Venus, el contratenor español Rafael Quirant como Adonis y la mezzosoprano española Inés López como el dios Marte. Completan el elenco el tenor Wilson Hidalgo, las sopranos Rosa Parodi y Erika Camacho, y la mezzosoprano Bettina Victorero.
Escenografía a cargo de Lorenzo Albani.
Entradas en Ticketmaster: entre S/32 y S/297.