La reflexión más personal de Tamara Falcó antes de la visita del Papa: «No me veo como una 'influencer de Dios'»
Tamara Falcó se prepara para vivir una de las citas más especiales de los últimos años. La marquesa de Griñón participa en dos de los actos más destacados de la visita apostólica y lo hará desde una posición que ha consolidado con el paso del tiempo: la de una figura pública que nunca ha ocultado la importancia que tiene la fe en su vida. La hija de Isabel Preysler acudirá este domingo al encuentro con representantes de la sociedad civil española que tendrá lugar en el Movistar Madrid Arena junto a Eugenia Silva. Además, el lunes estará también presente en el gran acto diocesano que se celebrará en el estadio Santiago Bernabéu acompañada por su amiga Clara López de Lemus, autora de la conocida escultura de la Virgen de la Alegría que la propia Tamara regaló al Papa Francisco durante una audiencia en el Vaticano en 2022. Con motivo de esta histórica visita, la marquesa ha hablado con la revista '¡Hola!' y 'Vanitatis', donde ha reflexionado sobre espiritualidad, redes sociales, juventud y tecnología. Un diálogo en el que deja clara una idea: aunque habla de su fe con total naturalidad, rechaza cualquier papel de referente religioso. «Huyo de la etiqueta de 'influencer de Dios'. No soy ejemplo de nada perfecto», asegura. Lejos de vivir la espiritualidad como una obligación o una imagen pública, Tamara Falcó explica que la fe forma parte de su día a día y de la manera en la que entiende el mundo. Para ella, no se trata de una idea abstracta, sino de una presencia constante que le aporta serenidad en momentos de incertidumbre. «Para mí la fe es vivir con la certeza de que hay algo más grande que uno mismo. No lo siento como una idea abstracta, sino como una compañía muy real en mi vida. La fe me ayuda a confiar cuando las cosas no salen como esperaba y también a agradecer lo bueno», afirma. La marquesa reconoce además que fue precisamente en una etapa personal complicada cuando encontró respuestas en la religión. «A mí me pasó y encontré en la fe la forma de sanar heridas», explica, motivo por el que anima a los jóvenes a acercarse a los actos del Papa León XIV independientemente de sus creencias. «No es algo inmediato, pero pueden encontrar respuestas a muchas de las preguntas que a lo mejor se están haciendo». Su relación con Dios, asegura, se construye desde la sencillez. La oración, la Virgen y la reflexión forman parte de una rutina íntima que prefiere mantener lejos del escaparate mediático. «Intento que ese diálogo esté siempre ahí para dar gracias, pedir ayuda y también para pedir perdón», confiesa. Durante años, Tamara Falcó se convirtió en una de las pocas celebridades españolas que hablaba públicamente de religión con absoluta naturalidad. Una circunstancia que provocó comentarios, críticas y también bromas que ella recuerda con cierta distancia. Sin embargo, la empresaria deja claro que nunca se ha sentido cómoda con la imagen de referente espiritual que algunos han querido atribuirle. «Lo de 'influencer de Dios' me da un poco de pudor, la verdad. Yo no me veo así. Me parece una responsabilidad enorme y tampoco creo que yo sea ejemplo de nada perfecto», afirma. Lejos de intentar convencer a nadie, defiende que compartir su experiencia personal forma parte de quién es. «En mi caso, la fe forma parte de mi vida, entonces tampoco tendría mucho sentido esconderla o hablar de ella como si fuera algo ajeno», señala. Para Tamara, la fe tampoco implica perfección. Rechaza los prejuicios que tradicionalmente han rodeado a las personas creyentes y reivindica una espiritualidad compatible con una vida moderna, activa y plenamente conectada con la realidad. «Ser católico no significa vivir triste, ni ser aburrido, ni estar fuera del mundo», sostiene. Uno de los momentos más sinceros de la conversación llega cuando habla de una sensación que conoce bien: la de sentirse vacía a pesar de tener éxito, reconocimiento y estabilidad material. «A veces tienes planes, cosas, gente alrededor… y aun así sientes que hay algo que no termina de llenarte», explica. Una experiencia personal que le lleva a recomendar a quienes atraviesan una situación similar que se permitan parar y escuchar lo que realmente necesitan. «Yo le diría que no intente taparlo con más ruido o con más planes. Que pare un poco, que se escuche y que no tenga miedo a hacerse preguntas importantes», reflexiona. Esa idea conecta además con el lema elegido para la visita del Papa León XIV a España, «Alzad la mirada», una invitación que Tamara interpreta también desde la necesidad de desconectar de la hiperconectividad que domina la vida cotidiana. «Es verdad que nos pasamos el rato mirando el móvil en las reuniones de trabajo, familiares… Debemos parar y alejarnos del ruido, mirarnos y, sobre todo, escucharnos», afirma. A pocos días de reencontrarse con el Santo Padre, Tamara Falcó no oculta la admiración que siente por León XIV. Especialmente después de leer con detenimiento la encíclica Magnifica humanitas, publicada recientemente y centrada, entre otros asuntos, en los desafíos éticos que plantea la inteligencia artificial. «La he podido leer con detenimiento y la verdad es que los mensajes que lanza son muy importantes contra la nueva torre de Babel en que podría convertirse la inteligencia artificial», asegura. La marquesa también destaca el papel que está desempeñando el Pontífice en el escenario internacional. «Su coherencia y su valentía para enfrentarse a situaciones complicadas y a gente poderosa como Trump», señala. Si tuviera la oportunidad de compartir unos minutos a solas con él, tiene muy claro qué le diría: «Le daría las gracias por su entrega, por haber dicho que sí y por asumir una responsabilidad tan grande». Un mensaje que resume el respeto y la admiración con los que espera una visita que promete convertirse en uno de los grandes acontecimientos del año para la comunidad católica española.