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Costa Rica se desploma en reconocido índice ambiental de las universidades Yale y Columbia

Un reconocido instrumento de análisis internacional revela cómo Costa Rica perdió el liderazgo en la protección del ambiente. Esa es la realidad que retrata el Índice de Desempeño Ambiental (EPI, por sus siglas en inglés), que divulga cada dos años el Centro de Derecho y Política Ambiental de la Universidad de Yale, junto con el Centro de la Red de Información Internacional de Ciencias de la Tierra, de la Universidad de Columbia.

Iniciado en el 2006, el EPI evalúa a 180 países mediante decenas de indicadores agrupados en tres bloques: salud ambiental, vitalidad de los ecosistemas y avances frente al cambio climático.

Costa Rica debutó en el 2006 en el puesto 15 con una nota de 82. Dos años después, en el 2008, subió al quinto lugar con un 91.

Luego, en el 2010, con una nota de 86, alcanzó su mejor posición histórica: el tercer lugar, solo detrás de Islandia y Suiza, en un ranquin que entonces cubría a 163 naciones y fue presentado en el Foro Económico Mundial de Davos.

De ahí en adelante, la tendencia se revirtió. En el 2022, el país cayó hasta el puesto 68 y este año se ubicaba en el 45, cinco posiciones por debajo del informe del 2024.

Mancha en protección de áreas marinas

Aunque Costa Rica amplió, en el papel, el área bajo alguna figura de protección marina, la calidad real de esa protección, medida por la reducción efectiva del esfuerzo pesquero en esas zonas, se desplomó según la métrica de Yale y Columbia.

El dato más revelador del informe 2026 es el del indicador MPA Effectiveness (efectividad de áreas marinas protegidas), que mide el rigor real de la protección −comparando el esfuerzo pesquero dentro y fuera de las áreas marinas protegidas− y la cobertura espacial, es decir, el porcentaje de área bajo alguna figura de protección.

En diciembre del 2021, el Parque Nacional Isla del Coco y el Área Marina de Manejo del Bicentenario, dos de las zonas con mayor biodiversidad, recibieron gigantescas ampliaciones. Ahora, más extensión oceánica quedó bajo protección estatal.

Ese hito, alcanzado en el gobierno de Carlos Alvarado Quesada, hizo que el Parque Nacional Isla del Coco pasara de un área de 2.034 km² a 54.844 km² (casi 27 veces más grande).

El Área Marina de Manejo del Bicentenario pasó de cubrir 9.649 km² a 106.285 km² (casi 10 veces más).

Costa Rica obtuvo en MPA Effectiveness 51,42 puntos y el puesto 41 del mundo, lo que supuso un retroceso de 48,58 puntos. Esta es la caída más pronunciada del perfil de Costa Rica en el informe, muy por encima de los retrocesos registrados en los demás indicadores en el 2026.

En el puesto 45

En el 2026, en la posición 45, el EPI le reconoce a Costa Rica el cuarto puesto en Biodiversidad y Hábitat y el primero tanto en el Índice de Representatividad de Áreas Protegidas como en el Índice de Conectividad de Áreas Protegidas.

Sobre el papel, el diseño de su sistema de áreas protegidas −por extensión y distribución− sigue siendo, según Yale y Columbia, de clase mundial.

En cuanto a políticas públicas, se confirma una base institucional sólida, marcos regulatorios avanzados y logros históricos en conservación, cobertura de servicios básicos y control de ciertos contaminantes. El problema es su ejecución.

Hay un estancamiento estructural, explicó Lenin Corrales, analista ambiental y expresidente del Consejo Científico de Cambio Climático de Costa Rica.

“Costa Rica conserva lo alcanzado, pero sin dar el siguiente salto. El modelo ambiental innovador en su momento muestra signos de agotamiento frente a desafíos más complejos, sistémicos y transversales, que requieren reformas profundas y decisiones políticas más costosas”, explicó.

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