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No hay dos vidas iguales

Abc.es 
Íñigo vive. A los once meses es lo único que sabe hace hacer. Descubre el mundo, celebra con risa la sorpresa de lo nuevo, que para él es todo, se alimenta, gana peso, recibe el amor en la piel y en los oídos por las palabras dulces de sus padres y de sus hermanos y habrá empezado a aprender lo que puede hacer con cada parte de su cuerpo tierno. Íñigo vive porque vivir es lo que sucede cuando el oxígeno entra en los pulmones y el que ha permanecido nueve meses en el útero de la madre, aunque haya sido con la extrema dificultad de crecer sin riñones ni líquido amniótico, sale a un mundo en el que el... Ver Más

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