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Fiscalía pide juicio contra sospechoso de asesinar a adulto mayor y su esposa en las montañas de Alajuelita

El único sospechoso de asesinar a Mauren Molina Rodríguez, de 60 años, y José Antonio Badilla Chinchilla, de 75 años, en su vivienda ubicada en Finca Lajas, Alajuelita, podría sentarse pronto en el banquillo de los acusados.

El 27 de julio de 2026, el fiscal auxiliar José Joaquín Chinchilla Méndez acudió al Juzgado Penal de Hatillo para presentar la acusación y solicitar la apertura a juicio en contra del imputado de apellidos Mairena Salgado.

Tras concluir la etapa de investigación preliminar, el representante del Ministerio Público consignó en la pieza acusatoria que el sospechoso habría llegado a la vivienda de la pareja de adultos mayores en una alejada zona montañosa de Alajuelita en algún momento entre las 5:07 p. m. del 15 de noviembre de 2025 y las 7:42 a. m. del 16 de ese mismo mes.

Durante ese lapso, Mairena, “con clara intención homicida y utilizando un arma punzocortante, aprovechándose de la escasa resistencia que podían ofrecer los ofendidos, así como de su condición de vulnerabilidad y sin consideración alguna por su avanzada edad, se abalanzó contra su integridad física”, señala la Fiscalía. Después de asesinar a la pareja, el sujeto presuntamente sustrajo de la vivienda una pistola no letal.

Dos vecinos que acostumbraban desayunar con la pareja de adultos mayores fueron quienes encontraron los cuerpos. Hallaron primero el de don Toño, junto a la barra donde usualmente se sentaban los visitantes para apreciar la vista desde lo alto de la finca.

A pocos metros yacía el cuerpo de su esposa.

Al momento del hallazgo de los fallecidos, ambos presentaban severas lesiones en la cara, la cabeza y el cuello. Las heridas eran muy profundas, lo que, según el abogado de la familia a cargo de la querella, Joseph Rivera, evidencia la violencia y el ensañamiento con que el asesino perpetró el ataque.

Entre los elementos que llevaron al Ministerio Público a señalar a Mairena, figura el testimonio de su pareja, una mujer de apellidos López Araya, a quien el imputado habría confesado el homicidio. Por esta razón, dijo que poco después del crimen emprendió su huida hacia Nicaragua.

El Ministerio Público sostiene que el asesinato se cometió con alevosía y ensañamiento, por lo que acusa a Mairena Salgado del delito de homicidio calificado, cuya pena oscila entre los 20 y los 35 años de prisión.

Aportes para justificar la acusación

Como prueba, la Fiscalía aporta informes policiales, entre ellos uno que describe el sitio del suceso y la posición en la que se encontraron los cuerpos.

También incluye entrevistas con testigos que, según el expediente, acreditan que el sospechoso mantenía una relación cercana con la pareja porque comía en la cabaña, había trabajado en la finca e incluso los adultos mayores le permitían pasar la noche allí cuando llegaba alcoholizado.

De acuerdo con las pesquisas del caso, la Fiscalía sostiene, además, que Mairena había amenazado de muerte a José Antonio Badilla tiempo antes de, presuntamente, matarlo. Esa versión la aportó uno de los testigos entrevistados durante la investigación.

La acusación también detalla que Mairena acostumbraba portar un machete y que las cámaras de seguridad lo captaron el día de los hechos caminando por la única vía de acceso a la vivienda de las víctimas con un objeto de esas características.

Mairena fue detenido el 19 de noviembre, luego de que la Policía recibió información confidencial que lo ubicó cerca de la frontera con Nicaragua. Una vez bajo custodia, el sujeto se identificó con otro nombre, no portaba documentos de identidad y llevaba un bulto “sucio y con fuerte olor”, según consta en el expediente del caso.

En su interior, los agentes encontraron un arma de salvas, una camisa con manchas de sangre, una gorra, una cobija, un pantalón, aproximadamente ¢23.000 en efectivo y un teléfono celular.

La acusación señala que el arma no letal posee las mismas características que la que desapareció de la vivienda de las víctimas. Además, el Ministerio Público afirma que se hallaron rastros de sangre en un lavatorio de la casa y que el aparente arma homicida, también con manchas de sangre, se localizó en las cercanías de la cabaña.

Según la Fiscalía, ese machete coincide con las características del objeto que el sospechoso cargaba el día en que habría ocurrido el crimen.

Rivera, abogado querellante, indicó a este medio que en un eventual debate solicitará 80 años de prisión en contra de Mairena. La cifra contempla la pena máxima por dos delitos de homicidio calificado y diez años por el robo del arma no letal.

Como parte de la prueba testimonial, el Ministerio Público ofreció las declaraciones de siete investigadores, familiares y allegados tanto de las víctimas como del imputado.

Además, aportó 26 documentos probatorios, tanto documentales como periciales, un disco con 18 archivos de video y otros dos discos con grabaciones en las que, presuntamente, se observa al sospechoso caminando hacia la vivienda de las víctimas para asesinarlas.

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