Un jubilado gana 200 millones de euros en la lotería y dona el dinero que gana a la investigación del cáncer poco común que padecía
La posibilidad de ganar una fortuna en la Lotería y Euromillones de la noche a la mañana sigue formando parte de los grandes sueños de muchas personas. Cada semana, miles de ciudadanos confían en que una combinación de números les permita cambiar su vida por completo y dejar atrás las dificultades económicas para empezar una nueva etapa con mayor tranquilidad. No obstante, no todo el mundo piensa en vivir una vida llena de lujos personales con este dinero, sino en encontrar una manera de ayudar a los demás. Es el caso de Ed Lojewski , un jubilado de 90 años que, tras ganar más de 200 millones de dólares en la lotería, tomó una sorprendente decisión: eligió destinar la fortuna que había conseguido a la investigación contra el cáncer poco común que padecía desde 2019. Fue en octubre de 2022 cuando este hombre decidió comprar dos boletos de lotería en la tienda de la esquina, como hacía cada viernes después de salir a desayunar con sus amigos. Ed no pensó entonces que, apenas unas horas después, acabaría convirtiéndose en millonario: había ganado nada menos que 247 millones de dólares . A pesar de la fortuna que había ingresado en apenas unas horas, Ed decidió llevar en secreto la noticia. Pasó casi una semana sin contarle a nadie lo que había sucedido y siguió viviendo con sencillez en su pequeña casa adosada de siempre, sin dejarse llevar por las excentricidades. Sin embargo, Lojewski siempre fue un hombre más interesado en ayudar a los demás que a sí mismo, tal y como explican sus hijas, y con este premio no fue una excepción. Seis meses después de hacerse con estos millones, Lojewski donó gran parte del dinero a la Universidad de Stanford para impulsar la investigación acerca del cáncer poco común que le había sido diagnosticado en 2019. Desde hacía cuatro años, este anciano de 90 años convivía con un linfoma cutáneo de células T (LCCT), una enfermedad crónica que se origina en los glóbulos blancos del sistema inmunitario encargados de combatir las infecciones. Las células cancerosas se multiplican sin control y, entre los síntomas que desarrollan los pacientes que la padecen, se encuentran manchas rojas y escamosas en la piel que pueden causar picazón y dolor intensos. Ed Lojewski decidió poner su dinero al servicio del equipo de la doctora Youn Kim , la especialista que le diagnosticó la enfermedad, que también es directora del Programa Multidisciplinario de Linfoma Cutáneo y de Células T (MCTLP) de Stanford y profesora de Dermatología en la universidad. Esta experta, junto a su compañero Michael Khodadoust, llevaban años trabajando para desarrollar terapias inmunológicas dirigidas a este tipo de tumor. «Mi padre confiaba en que la Dra. Kim era la persona indicada para encontrar una cura, o al menos el camino menos doloroso y con mayor esperanza para el futuro», contó su hija, Susan Adams, hace unos meses, explicando que el objetivo de su padre con esta donación fue el de paliar las secuelas de la enfermedad y que otros pacientes no tuvieran que convivir con el dolor como le sucedió a él él. Desgraciadamente, Ed apenas llegó a ver al equipo de la Dra. Kim en acción: falleció en diciembre de 2023 , tan solo ocho meses después de haber hecho su donación. «Aunque su linfoma cutáneo de células T estaba avanzado, murió con la enfermedad, no a causa de ella », contó la especialista en dermatología, que explicó que el anciano pudo disfrutar de tiempo de calidad en sus últimos años gracias a un fármaco en cuyo desarrollo participó. A pesar de la muerte de Ed, su hija, Susan, se ha volcado por completo con el legado de su padre para ayudar a los enfermos de este tipo de cáncer poco común: «Saber que él podía ayudar a salvar vidas y formar parte de su proyecto me inspira a hacer lo mismo». «De entre todas las causas que podría haber apoyado, eligió ayudar a encontrar la cura para una enfermedad de la que la mayoría de la gente nunca ha oído hablar. Eso lo dice todo sobre quién era y lo que creía posible», contó en un artículo para la página web de Stanford Medicine.