El último viaje de Macho Coca: de su emporio en Moín a una corte de Nueva York
Gilbert Bell Fernández se fue. El empresario de maquinaria pesada, pescador y dueño de muelles en Moín, a quien el país recuerda mejor por su apodo, Macho Coca, estuvo los últimos 671 días recluido en prisión, la mayoría de ellos en una celda de Máxima Seguridad de La Reforma, en San Rafael de Alajuela.
Esos fueron, también, sus últimos días en Costa Rica.
Este jueves 13 de agosto, Gilbert Bell dejó atrás su emporio, afincado en Moín, dejó atrás las camisas de botones y los pantalones largos y formales, que alguna vez se puso para defender sus negocios en la Asamblea Legislativa.
La última imagen de ese cuerpo pequeño y enflaquecido recientemente, vestía un pantalón corto y una camisa naranja de las que repartió el Ministerio de Justicia entre sus reos más famosos.
A sus 63 años, caminó con mucha dificultad por la rampa de Base Dos del aeropuerto internacional Juan Santamaría, iba esposado de pies y manos, con un casco antibalas y escoltado por un puñado de oficiales de la Administración para el Control de Drogas, DEA, por sus siglas en inglés.
Llegó hasta la escalinata del avión, donde le cambiaron las esposas, oficialmente estaba en manos de autoridades judiciales estadounidenses. A las 8:57 a. m., a bordo de un Beechcraft Super King Air 350, un avión turbohélice bimotor, despegó con rumbo a Nueva York, en la costa este de los Estados Unidos, a enfrentar una causa por tráfico internacional de drogas, un delito por el que nunca fue acusado en Costa Rica.
Al igual que Celso Gamboa, quien viajó extraditado a Texas, al lado del convicto Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, Macho Coca no se fue solo. Salió en compañía del colombiano, naturalizado costarricense, Gabriel Lozano Bonilla, alias Compadre, de 52 años, señalado como presunto cabecilla de una organización que enviaba cocaína líquida a Europa y Asia dentro del Caso Corona.
El avión que los transportó, sin suficiente capacidad autónoma para llegar directo a Nueva York, aterrizó a las 12:43 p. m. en Nassau, capital de Bahamas, posiblemente para recargar combustible.
Un viaje para ver desde el cielo las paradisíacas islas del Caribe, antes de enrumbarse a Nueva York, donde le espera el proceso penal y lo recibirán temperaturas superiores a 31.° Celsius.
Antes de irse, él y Lozano denunciaron tortura en las celdas de La Reforma. Según habría declarado en video a la Fiscalía, eran mal alimentados y no los dejaban dormir, y supuestamente les decían que esa era una orden del fiscal general, Carlo Díaz.
El propio jerarca del Ministerio Público les recibió la denuncia y la compartió con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, así como con los jueces de Ejecución de la Pena.
Su último cumpleaños en Costa Rica
Gilbert Bell había caído el 11 de octubre del 2024 en Moín, cuando agentes del Organismo de Investigación Judicial, bajo dirección funcional del Ministerio Público, lo detuvieron como sospechoso de liderar una enorme red de robo de combustibles de la Refinadora Costarricense de Petróleo.
Estando en prisión preventiva, en noviembre del año siguiente, le llegó la notificación del gobierno norteamericano, pues la Fiscalía del Distrito Sur, en Nueva York, lo requería como sospechoso de integrar una estructura delictiva que operó entre marzo del 2022 y agosto del 2023, en el acopio y distribución de grandes cantidades de cocaína desde Costa Rica a Estados Unidos.
En mayo anterior, justo en su mes de cumpleaños, habló ante el Tribunal de Apelación de Goicoechea para justificar por qué no debía ser extraditado, pues considera que se le acusa por hechos ocurridos antes de la reforma legal que permite enviar nacionales a otros países por casos de narco o terrorismo. Sin embargo, sus alegatos fueron rechazados.
Es posible que pesaran más sus antecedentes. En el 2016, el Departamento de Estado de EE. UU. describió a Macho Coca como un importante traficante de drogas del Caribe costarricense. Y, en noviembre del 2023, el Departamento del Tesoro de EE. UU. lo citó de nuevo en uno de sus informes, describiéndolo como uno de los narcotraficantes “más violentos” y ordenó el congelamiento de cualquier activo del costarricense en Estados Unidos al incluirlo en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC).
Detalles del caso Bell
Según la petición de extradición, Gilbert Fernández y miembros del grupo delictivo participaron en comunicaciones electrónicas, telefónicas y presenciales con dos fuentes confidenciales que operaron bajo la dirección de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y se hicieron pasar por miembros de una red internacional de tráfico de drogas que distribuía toneladas de cocaína en Estados Unidos para su redistribución.
El documento cita que, en conversaciones grabadas en audio, miembros del grupo de Bell confirmaron que él era el líder y que podía proporcionar cargamentos de toneladas de cocaína.
Las fuentes confidenciales también llegaron a conversar de forma directa con Macho Coca en múltiples ocasiones, tanto en persona como por teléfono, para negociar los términos de una asociación de distribución de cocaína.
Una compra se habría negociado en febrero del 2023. Con la aprobación de Bell Fernández, un miembro del grupo delictivo presuntamente entregó a la fuente de la DEA una muestra de un kilogramo de cocaína a cambio de $6.000 dólares.
Además, las mismas fuentes llegaron a reunirse con Bell en Costa Rica durante una conversación que fue grabada en audio y video, en la que se habló de un cargamento de aproximadamente 700 kilogramos de cocaína.
Desde este lluvioso jueves, el hombre que alguna vez llegó a la Asamblea Legislativa con camisa de botones para defender su patrimonio ahora enfrenta un escenario distinto, lejos del Caribe costarricense y frente a una justicia que lo señala por delitos que se penan con décadas en la cárcel. La historia de Macho Coca continúa ahora en Nueva York.