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Rodrigo Hernández, sobre sus estudios universitarios: «Recuerdo venir de jugar partidos y que muchos quedaran sorprendidos al verme»

Abc.es 
Rodrigo Hernández es hoy en día sinónimo de éxito. Para muchos, el mejor centrocampista del mundo. El ganador del Balón de Oro hace una temporada y candidato a conseguir su segundo entorchado este curso ha vivido en las últimas temporadas su esplendor profesional gracias al Manchester City y, sobre todo, a la selección española. La llegada de Pep Guardiola al conjunto 'citizen' le cambió la vida. Le hizo un futbolista mucho más completo, dominador del juego y jerarca de los ritmos. Le dio la batuta de su proyecto y le convirtió en la estrella absoluta de un equipo campeón. Incluso por encima de otras estrellas como Haaland, Bernardo Silva o Kevin de Bruyne, algunos de los galácticos con los que en los últimos años ha compartido vestuario. Sin embargo, lo que de verdad ha hecho que Rodri cope la admiración unánime del mundo del fútbol ha sido su liderazgo en la selección española. Una referencia que ha venido de la mano de títulos tan importantes como la Eurocopa del 2024 o el Mundial de este verano. El madrileño pasó de ser un muy buen jugador al punto de partida donde nacía el mejor fútbol del mundo. Y eso también ha traído reconocimientos personales a un jugador cuya demarcación suele ser minusvalorada frecuentemente. Pero Rodri ha tenido que trabajar mucho para llegar hasta este nivel de éxito y hasta este estatus. Por ello, ahora que está en la cima se obliga a mirar con la perspectiva que da el paso del tiempo a sus orígenes. El icónico centrocampista es natural de Villanueva de la Cañada, un municipio de Madrid. El fútbol siempre fue parte fundamental de su vida y su dedicación total empezó cuando todavía era un niño, militando en las filas del Rayo Majadahonda, club por el que fichó tras despuntar en el equipo de su pueblo. Ya en aquel momento, José María Amorrortu, director deportivo del Atlético de Madrid por aquel entonces, se fijó en él. Y un año después consiguió llevárselo a las filas del club rojiblanco, donde estuvo hasta juveniles. En el año 2013 fichó por el Villarreal, donde se adentró de verdad en el fútbol profesional. Comenzó en el Juvenil, en 2015 ascendió hasta el filial para debutar en Segunda División B y poco después dio el salto al primer equipo. Aunque el fútbol ya era una realidad para él, su familia quería que se mantuviera por un camino ordenado y por ello le instaron a no dejar sus estudios. Y así fue como, siendo un 'groget' más, alternó la universidad con el terreno de juego. Una etapa dura para él, pero que le reportó grandes enseñanzas y también momentos muy curiosos. «Recuerdo muchas veces venir de jugar partidos, que me vieran por la tele y que dijeran: 'joe, este es el mismo 'pavo' que viene ahora a la residencia'. Muchos se quedaban sorprendidos», confesaba Rodri rememorando aquellos tiempos durante la grabación del documental 'Denominación de origen' en el que se repasa el triunfo de España en la Eurocopa 2024 y su camino hacia el Mundial 2026. Por aquel entonces, Rodri se encontraba cursando estudios de Administración y Dirección de Empresas. Y recuerda que era capaz de separar los dos espacios, sin dejar que uno influyera en las necesidades del otro. «Cuando estoy entrenando, estoy entrenando, pero cuando estoy estudiando, no puedo estar pensando en el futbol. Eso era genial». Al final, uno era la válvula de escape del otro. Y conseguían retroalimentarse positivamente. Sin embargo, es cierto que los estudios llegaban a ser un cierto incordio en su vida. Por aquel entonces, Rodri no tenía ni carné ni coche, por lo que tenía que buscarse la vida para ir de los entrenamientos a clase. «Iba con bicicleta de alquiler desde Castellón hasta Villarreal porque llegaba tarde y no tenía coche». Este fue un consejo de su padre. Otras veces optaba por ir a pie, pero reconoce que andar durante más de media hora le suponía un desgaste que después se notaba en el campo. «Hacer eso cada vez que ibas a entrenar cansa mucho». Estos años fueron momentos de mucho movimiento y de desgaste. Pero también le dejaron algunas cosas positivas. Sin ir más lejos conoció a Laura Iglesias, por aquel entonces una estudiante de primer año de su residencia cuando él ya era veterano. Y ahora su actual pareja. Rodri se fijó en ella desde un primer momento, pero lo cierto es que le costó que le hiciera caso, algo que la propia Laura reconoce recordando su primer encuentro en la residencia. «Me dijo, 'novata, recógeme la bandeja'. Recuerdo que se la recogí a todos menos a él porque me estaba vacilando. Encima me enteré de que era futbolista. Pensé: 'Calma'». Ahora ríe rememorando aquellos días, pero lo cierto es que Rodri tuvo que poner toda la carne en el asador para enamorarla. «Ahí empezó mi duro recorrido para conquistarla. No había manera de que dijera que sí». Hasta que un día, viendo una película juntos, finalmente ella cayó. «Estuvo mes y medio, dos meses... pico pala, pico pala. Se lo curró muchísimo».

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