Fernando Aramburu: «'Patria' es ya un bien público, está en tantas casas, en tantos institutos, que tiene vida propia»
Son las nueve de una mañana de verano. Justo cuando están por cumplirse diez años desde la publicación de la novela 'Patria', su autor Fernando Aramburu y el editor de Tusquets, Juan Cerezo , toman asiento para conversar con ABC sobre un libro que cambió por completo el panorama editorial español. La primera quincena de septiembre de 2016, el sello fundado por Beatriz de Moura —ella aún vivía— sacudió a los lectores con aquella novela que comenzaba con un geranio rojo en una ventana. Imposible olvidar a Bittori anunciando su regreso al pueblo justo el día en que la banda terrorista ETA anuncia el cese de su actividad. Así comenzaba 'Patria'. Así. A partir de esa acción, Fernando Aramburu levanta un rompecabezas con nueve historias. A lo largo de más de 500 páginas, cuenta la vida de dos familias de Guipúzcoa. Las mujeres: Bittori y Miren. Se conocen desde niñas. Se casaron el mismo día, cada quien con su cada cual: Bittori con Txato y Miren con Joxian. A la par de las nupcias, los maridos construyeron una larga y profunda amistad. Los hijos de ambas parejas jugaron juntos, compartieron sus miserias y se ayudaron entre sí. Todo parecía bien hasta que Txato comienza a ser objeto de extorsión y acoso, y uno de los hijos de Miren, Joxe Mari, se mete de lleno en la lucha armada. 'Patria' superó el millón de lectores en España , fue número uno de ventas durante 2017 y 2018 y permaneció más de 112 semanas entre los libros más vendidos. Fue traducida a 35 lenguas, con especial éxito en Alemania e Italia, donde recibió el Strega Europeo y el Lampedusa. En español, la novela obtuvo, entre otros, el Premio Nacional de Narrativa 2017, el Premio de la Crítica, el Premio Euskadi y el Francisco Umbral y fue adaptada por Aitor Gabilondo a una serie de ocho episodios producida por HBO España, estrenada en 2020. Justo sobre aquel libro que vertebra la serie literaria 'Gentes vascas' conversan su autor y su editor en esta entrevista. —¿Exagero si digo que hubo un antes y un después de 'Patria'? —Yo creo que sí —contesta Aramburu. —No —interviene Juan Cerezo, editor de Tusquets—. Claro que hubo un antes y un después. Es un hecho objetivo. —Existían precedentes, como Raúl Guerra Garrido. Sin embargo, ¿qué contó 'Patria' que hasta entonces no se había contado? —La novela salió en un momento adecuado —Aramburu recupera la palabra—.ETA había dejado de matar, había entregado las armas. El arranque argumental de la novela es justo ese: el fin de la violencia de ETA. Por otro lado, 'Patria' suscita lo que se llama la necesidad de la memoria y del relato. No había otra referencia tan completa en ese momento. De hecho, la misma novela publicada hoy creo que no habría tenido la misma repercusión. Porque existe un miedo sutil del que se habla poco. Es el miedo a decir públicamente lo que uno piensa. —¿Qué llevó a Tusquets y a Juan Cerezo a apostar así? —Mi confianza provenía de una sensación emocional —asegura el editor—. 'Patria' está cargada de magia y de aciertos permanentes. Hay una cantidad de hallazgos en esa novela que la hacen única, imposible de soltar. Claro que sabía que ese libro iba a gustar. Decidí salir con 20.000 ejemplares. Pero ni en mis mejores sueños pensé que ocurriría lo que ocurrió… —¿Cuántos ejemplares se han vendido diez años después? —Un millón y medio, solo en España. Con América Latina nos acercamos a los dos millones. En el extranjero lleva más de medio millón vendidos: 200.000 ejemplares en Italia, 100.000 en Alemania, 75.000 en Francia, 30.000 en inglés, y también en holandés, 20.000 en Grecia… Es decir, en pequeños países ha sido un éxito, pero en las grandes lenguas ha sido un éxito muy importante. Son cifras que superan casi los 600.000 ejemplares en otras lenguas. Junto con los dos millones en español, son dos millones y medio. —'Patria' fue la séptima y más ambiciosa novela de Aramburu. ¿Qué lo llevó hasta ella? —Yo tenía 'Patria' en la cabeza desde hacía mucho tiempo, pero en forma de propósito. Antes escribí otros libros en los que busqué a toda costa la manera, el tono, la forma de contar historias de vascos, de gente junto a la cual yo me había criado, a quienes conocía bien, pero cuyas formas expresivas no se ajustaban al tipo de literatura que yo venía escribiendo. Hay un libro previo sin el cual 'Patria' no habría existido: 'Los peces de la amargura', aquel conjunto de relatos donde logré escribir sin escrúpulos estilísticos y con el deseo de que mis personajes resultaran lo más auténticos posibles. Uno de los mayores elogios que me han hecho ha sido una crítica negativa. Más de una vez me han dicho paisanos míos que mis diálogos no son literatura, que eso lo puede hacer cualquiera. Ese es uno de los mayores elogios que me han podido hacer. El editor Juan Cerezo interrumpe a Fernando Aramburu para hablar de aquel volumen de relatos publicado por la editorial Tusquets, en 2006. «Con 'Los peces de la amargura' la gente descubre en Fernando algo que nadie había contado así: la problemática del País Vasco desde el punto de vista de las víctimas». Juan Cerezo hace una pausa. Aramburu escucha con atención a su editor. «Lo que quiero subrayar es que, cuando ese libro pega un pequeño salto y empieza a venderse, a pesar de ser un libro de cuentos, yo enseguida le dije: Fernando, escribe una novela, una novela». Aramburu toma la palabra: «No estoy todavía preparado. Necesito saber más cosas, le decía yo». —Así que 'Los peces de la amargura'… —Fue el primer libro que entró en listas de más vendidos —Aramburu no deja terminar la pregunta—. Agotó una o dos ediciones. Y me lo premiaron. Y empecé a tener los primeros detractores en mi tierra natal. Y sobre todo por las entrevistas, donde yo ya adopté un discurso público contrario al terrorismo, claramente. Incluso me acerqué a las víctimas. Todo esto luego me ayudó mucho para escribir 'Patria'. Este libro está escrito por alguien que se ha acercado a las víctimas, las ha escuchado, las ha conocido de cerca. Esta idea de que mi literatura era bien acogida por las víctimas, que se sentían entendidas, atendidas en mi obra, eso ha sido para mí un estímulo muy fuerte, que también me impulsó a escribir 'Patria'. —La novela también recibió críticas políticas y ideológicas. —He aprendido a no meterme en el área interpretativa. Yo ya he hecho mi trabajo y no voy a ir por ahí corrigiendo a los demás en sus opiniones. Mis proyectos literarios no terminaron con 'Patria'. He seguido trabajando en 'Gentes vascas' y también en muchos otros. De hecho, y no creo que sea inmodestia decirlo: 'Patria' es ya un bien público. Opina tanta gente, está en tantas casas, ha sido leída en los institutos, que ya no es mía. Tiene vida propia. —En esta edición aniversario se publica un epílogo en el que habla la novela. —Así es. Ella misma explica cuáles lectores ha tenido o en cuáles lugares ha estado… —Fue traducida a 35 idiomas. ¿Hay algún país cuya lectura le haya sorprendido? —Italia. Por encuentros diversos que he tenido con personas que también fueron afectadas por otra historia de violencia que dejó igualmente un reguero de viudas y huérfanos; personas que vivieron en localidades donde era mejor callar o marcharse. Esas personas no necesitaban conocer de cerca la historia del País Vasco para entender mi libro, ¿sabes? —Fernando —interviene Juan Cerezo—, una vez me dijiste lo de la madre de aquel escritor italiano que lloró al leerlo… —Mario Calabresi —responde Aramburu—. Su madre perdió al marido en un atentado. Se emocionó mucho leyendo 'Patria'; se sentía succionada, como si lo que se estaba contando tuviera que ver con ella, con su propio destino. De estas historias han ocurrido tantas… Gente que se me ha puesto a llorar delante; gente que me ha pedido perdón por haber sido activa en el terrorismo. ¡A mí! ¡A mí! Yo soy un simple escritor, un tipo que vive ahí lejos y que pasa el día entero encerrado escribiendo. Pero es esa cosa humana que todos llevamos por dentro, en unos envuelta en capas de ideología, de fanatismo, pero que por muy oculta, está. Es ahí adonde yo quiero llegar con mi literatura. Eso es lo que quiero sacar.