La central nuclear que se convirtió en refugio para 400 cocodrilos americanos y los mantiene a salvo de los humanos
En el sur de Florida existe un lugar tan inesperado como seguro para una especie vulnerable: los canales de enfriamiento de una central nuclear. Allí viven alrededor de 400 cocodrilos americanos, protegidos de una de sus principales amenazas: la presencia humana.
El complejo de Turkey Point cuenta con una extensa red de canales que rodea las instalaciones y ofrece a estos reptiles un entorno tranquilo. No hay turistas, embarcaciones ni cazadores, por lo que los animales pueden reproducirse y desarrollarse con mucha menos presión externa.
Por qué los cocodrilos encontraron refugio junto a la central nuclear
Los canales de Turkey Point forman un circuito de unos 270 kilómetros y están separados por terraplenes cubiertos de vegetación. El área, de unas 5.265 hectáreas, tiene muy poca presencia humana fuera de los trabajadores de las centrales y del equipo encargado de monitorear a los cocodrilos.
Los investigadores recorren el lugar para localizar los nidos que las hembras construyen durante la temporada de reproducción. Cada año encuentran alrededor de 25 nidos, que pueden contener entre 20 y 50 huevos, mientras las crías son posteriormente capturadas, medidas y marcadas antes de regresar a su hábitat.
Un lugar protegido que favorece la recuperación de la especie
El programa de monitoreo permite seguir el crecimiento y desplazamiento de los cocodrilos nacidos en Turkey Point. Algunos ejemplares marcados incluso han llegado a zonas situadas a más de 300 millas de distancia, ya que los animales pueden desplazarse desde los canales hacia el mar y otras áreas de Florida.
El cocodrilo americano llegó a estar al borde de la extinción y actualmente está considerado una especie vulnerable. De los aproximadamente 2.000 ejemplares que se calculan en el sur de Florida, unos 400 viven en Turkey Point, donde la ausencia de actividades humanas se ha convertido en una ventaja para su supervivencia.