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Cruzar Sevilla en hora punta lleva casi el mismo tiempo que ir a Huelva

Abc.es 
Son las dos de la tarde del jueves de esta última semana, en la que Sevilla y su corona metropolitana han recuperado la actividad tras la finalización del periodo vacacional. Concluido agosto, el regreso de la población ausente por sus vacaciones y la reactivación de la vida escolar, académica y laboral ha devuelto el trasiego a las calles y avenidas. Un marco en el que ABC de Sevilla ha realizado una serie de trayectos en coche por diferentes rutas de la ciudad y su entorno metropolitano inmediato, para comprobar al volante, sobre ruedas, las dificultades en la movilidad motorizada a cuenta de la intensidad del tráfico, las retenciones, los obstáculos en la vía o las incidencias en la misma, con todo lo que ello comporta en materia de tiempo. Y es que si el mismo es oro, parece claro que la falta de soluciones a los problemas de movilidad ha condenado a los sevillanos a perderlo en los atascos e incidentes que salpican los desplazamientos diarios en vehículos a motor. Así, a esas dos de la tarde comenzaba el primero de estos recorridos de chequeo del tráfico hispalense, partiendo en coche desde la glorieta del puente de la Barqueta, con dirección al centro comercial Los Arcos , dos lugares bien conocidos por la ciudadanía y separados por una distancia de aproximadamente cuatro kilómetros y medio, que a grandes rasgos podrían ser recorridos en unos 15 minutos. Pero se impone la cruda realidad y el trayecto afrontaba un reguero de escollos, comenzando por el tráfico acumulado en la glorieta de la Barqueta como consecuencia de la regulación semafórica o la circulación que soporta la calle Resolana como acceso hacia la Ronda Histórica desde Torneo. Otras retenciones se registraban en la Ronda de Capuchinos o el tramo de la avenida de María Auxiliadora previo a la intersección con la calle José Laguillo. La concatenación de semáforos con sus correspondientes esperas se dejaba notar en el cronómetro . También destacaban las complicaciones en las glorieta de la confluencia de las avenidas de Luis de Morales y de Eduardo Dato y la gran rotonda que distribuye el tráfico junto al centro comercial Los Arcos, mientras las motos serpenteaban entre los coches y estos últimos cambiaban constantemente de carril intentando arañar unos segundos al trayecto. En total, fueron casi 35 minutos para recorrer esta distancia de apenas cuatro kilómetros y medio hasta la puerta principal del centro comercial, a un promedio de unos siete minutos por kilómetro. Es decir más de media hora para cruzar tan sólo un sector de la ciudad, cuando viajar por autovía entre Sevilla capital y Huelva conlleva poco más de una hora para cubrir una distancia de unos 90 kilómetros. La segunda ruta, entre el centro comercial Los Arcos y la avenida de la República Argentina , arrojó mejor suerte, porque fue posible cubrir esa distancia de aproximadamente siete kilómetros en poco más de 18 minutos de trayecto. Eso sí, resulta que ese mismo recorrido habría llevado el mismo tiempo o incluso menos en el caso de haberlo realizado en bicicleta . Un aspecto bien a tener en cuenta en estos tiempos en los que el combustible está a precios estratosféricos y la aguja indicadora del depósito del vehículo inspira siempre preocupación, sobre todo por el bolsillo. En el caso de la tercera expedición, ya pasadas las 15.00 horas d esde el centro comercial Lagoh a la Cartuja, fueron más de 25 minutos para recorrer unos nueve kilómetros prácticamente en línea recta. El principal obstáculo del recorrido fue una importante retención en el tramo de la autovía SE-30 correspondiente al puente del Centenari o y la llanura de Tablada. El carril reversible estaba cerrado para el sentido Huelva ocasionando este atasco y se desconoce cuándo acabará la obra destinada a incorporar un nuevo carril a la plataforma del viaducto, un proyecto marcado por las demoras y sobrecostes mientras esta autovía sigue colapsada. Y es que la SE-30 soportaría promedios de hasta 120.000 vehículos al día , tratándose de una circunvalación cuya capacidad de absorción de tráfico se ha visto ya ampliamente superada, como prueban sus constantes retenciones. La cuarta de estas incursiones comenzaba al día siguiente, viernes, también sobre las 14.00 horas, con un trayecto entre el barrio hispalense de Los Bermejales y el municipio aljarafeño de Tomares , pues Sevilla es el escenario de un ingente tráfico metropolitano. Se trata de un trayecto de poco más de nueve kilómetros en su mayor parte por autovía, que en principio podría ser cubierto en 15 minutos. Pero nada más lejos de la realidad, porque finalmente fueron más de 33 minutos los afrontados para cubrir esa distancia. Y es que la rotonda que distribuye el tráfico de la avenida de Las Razas y de Los Bermejales hacia la SE-30 presentaba una situación verdaderamente caótica . Estaba literalmente atestada de coches, incluso detenidos dentro de la propia glorieta por haber sido superada su capacidad de absorción del tráfico. Minutos y minutos de espera para salir del atolladero, que se sumaban a la demora afrontada de nuevo en el puente del Centenario y el tramo de la SE-30 correspondiente a Tablada, nuevamente atestados de coches y camiones que apenas conseguían avanzar tortuosamente mientras el sol caía a plomo en esta tarde de un verano que aún no se rinde. Poco después, ya superadas las 15.00 horas, el quinto trayecto planteado partía desde el tramo de la avenida de la República Argentina previo a la glorieta de la confluencia de dicha vía con las calles Santa Fe y López de Gomara, en dirección a la carretera del muro de defensa. Para ello tan sólo era necesario cruzar la avenida de Blas Infante. Pero lo que en principio podría parecer un trayecto sencillo de apenas unos minutos encalló en un importante embotellamiento , con coches y autobuses pujando por cada centímetro al quedar el tráfico bloqueado por los desplazamientos masivos hacia el enlace con la SE-30. Nada más y nada menos que 19 minutos y medio fueron necesarios para recorrer un trayecto de poco más de un kilómetro , para desesperación de quienes estaban al volante de los vehículos atrapados en esta retención. Son sólo algunos ejemplos del mapa de vías e intersecciones de Sevilla siempre marcadas por atascos, en ocasiones prácticamente garantizados según las franjas horarias o los días. Hablamos por ejemplo del eje comprendido entre l os paseos de Cristóbal Colón y de las Delicias, la Ronda Histórica, la avenida de Juan Pablo II , la Ronda Urbana Norte, la avenida de Miraflores sobre todo por los estacionamientos en doble fila, la confluencia de las avenidas de Pío XII y Sor Francisca Dorotea, el cruce de la avenida del Doctor Fedriani y la calle Doctor Leal Castaño, el nudo de carreteras de la Gota de Leche o, ya en el ámbito metropolitano, los accesos a Sevilla por la A-49, el mismo sentido de la autovía de Coria del Río o la llegada a la ciudad por el tramo de la carretera A-92 correspondiente al barrio de Torreblanca. El listado completo de los escenarios recurrentes de atascos sería tan agotador como vivirlos al volante. Sevilla y su área metropolitana son así un entorno difícil para el tráfico , con constantes retenciones quizá ya demasiado naturalizadas por una población que necesita soluciones a sus problemas de movilidad, para no seguir dejando su valioso tiempo en unos atascos que se han convertido en una condena para el día a día de la ciudadanía.

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