El Barça corta a cuchillo al Levante
El Barcelona visitaba otro feudo fácil, cómodo, mantecoso, contra el que tan fácil resulta jugar al fútbol de Flick. Hay equipos propicios para el fútbol espectáculo; hay equipos que se prestan, en su inocencia y en su voluntarismo, a que las máquinas de jugar al fútbol del toque rápido te pasen por encima y, encima, creas que en algunas fases del partido tuviste alguna ocasión real de llevarte algún punto. El Barça empezó alegre, festivo, ligero, jugando a un fútbol veloz y de alta precisión, y Xavi Espart, desde el límite del área, marcó el primero antes del minuto cinco. Fue un bonito premio para Flick, que siempre ha confiado en él. El Barça jugaba a caballo del viento, gustándose, desplegando un fútbol bonito que permitía deslumbrar a sus estrellas, entre ellas a Lamine Yamal, que pareció más motivado que en los partidos anteriores. Era un fútbol vertical, vertiginoso, sin escrúpulos, sin miedo a que algo malo pudiera suceder. Era un fútbol confiado en la vida, y también confiado en un rival que no tenía más que ofrecer que su sacrificio. Qué bonito es poder jugar así. Qué bonito es poder brillar cuando todo está dispuesto para que nada interrumpa tu flujo de talento y de luz. El segundo llegó en el minuto 20, tras una internada elegante de Raphinha, también sin oposición y contando, además, con la colaboración de la defensa local en un error, francamente imprescindible. El remate correspondió a Lamine, que no falló lo que no tenía que fallar. Muy agradable manera de jugar, muy vistosa, reflejo de un Barça que no pierde ninguna oportunidad de hacer lo que sabe hacer y reflejo también de unos rivales que dan la razón a Florentino con la necesidad de implementar la Superliga. No es que la segunda parte presentara ningún misterio, pero, en cualquier caso, Lamine se encargó de resolverlo transformando un penalti justo después de la reanudación. Hay algo probablemente injusto, y que se refleja en esta crónica, y es decir que el Barça, de momento, solo ha enfrentado a rivales débiles y que, por lo tanto, es normal que gane. Pero ganarlos es importante, y ahí estuvo Joan García como un tanque contra cada una de las esperanzas de los locales. Entraron Adeyemi, Olmo y Bernal. El Levante marcó el segundo, pero Adeyemi, en una jugada individual fantástica, marcó el cuarto y el Barça cortó a cuchillo a un equipo mantecoso.