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El pueblo de Jaén vigilado por una fortaleza de 15 torres y rodeado de olivares, monte y un gran embalse

Abc.es 
Localizado en la comarca de Sierra Morena , al norte de la provincia jiennense, se encuentra Baños de la Encina, un municipio con algo más de 2.500 habitantes que fue reconocido en 2021 como uno de los pueblos más bonitos de España. Y no es de extrañar porque, además de su imponente fortaleza, tiene un casco antiguo digno de cuento, caracterizado por calles empedradas y casas señoriales de los siglos XVI al XVIII. Su arquitectura fusiona el señorío andaluz con la sobriedad castellana de piedra de sillería y ladrillo y su excelente grado de conservación permitió que fuera declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1969. Pero si por algo es conocido Baños es por su castillo, emplazado en lo alto el cerro del Cueto, un lugar estratégico desde el que controla el valle del Guadalquivir, vía de comunicación para Al-Andalus . Fue declarado Monumento Nacional en 1931. Aunque el castillo de Burgalimar es conocido por ser uno de los mejor conservados de la etapa de dominio musulmán en la Edad Media hispana, sus inicios son mucho más antiguos. De hecho, su origen se remonta a la prehistoria , según excavaciones arqueológicas que han demostrado que ya estaba ocupado en la Edad del Bronce. Con posterioridad, fue un oppidum íbero del siglo IV. Tampoco se descartan restos romanos en la fortaleza por la fuerte romanización en la zona, con la presencia cercana de Cástulo. Debido a su importante emplazamiento, los cristianos pelearon por él en varias ocasiones por varios reyes. No fue hasta 1225 cuando fue tomado de manera definitiva por las tropas de Fernando III e incorporado a la Corona de Castilla. Comenzaron a realizarse reformas a partir del siglo XIV para adaptarlo a un alcázar y la torre del Homenaje se edificó cuando fue entregado al condestable Miguel Lucas de Iranzo. El nombre del castillo en árabe Bury al-Hammam (la torre de los baños) hace referencia explícita a la tremenda riqueza de agua existente en la zona, llena de pozos, fuentes naturales, pozos subterráneos y el río Rumblar. Pese a las reformas que ya hemos mencionado, se considera uno de los castillos de época árabe mejor conservados como lo era en su época original, respondiendo a una arquitectura militar del período califal. Está construido en tapial o tabiyya , un material típicamente árabe realizado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, que se colocan en cajas y se superponen unas a otras, en lo que es un procedimiento mucho más rápido y barato que obras de mampostería o sillería. Con la pintura con la que se recubrían los muros se imitaban fuertes sillares de piedra para impresionar al enemigo. En su torre del Homenaje ondea desde 1969 la bandera azul coronada de estrellas del Consejo de Europa, privilegio de la Unión Europea para celebrar el milenio de su construcción y con el que, además del de Balos de la Encina, sólo cuenta el castillo de Florencia en Nápoles. Su perímetro es de forma oval, con catorce torres cuadrangulares de estilo califal, construyéndose en el siglo XV la torre del Homenaje, cuyas dimensiones y forma responde a cánones cristianos. Sus murallas y torres cuentan con almenas y están perforadas por aspilleras. Rodean el patio de armas en el que se encuentra un aljibe cubierto por una bóveda de medio cañón. Igualmente, hay vestigios de un alcazarejo cristiano circular o torreón rodeado de una muralla interior y unida al recinto exterior por dos lienzos de papel. Desde la fortaleza se contempla parte del embalse del Rumblar, una infraestructura de almacenamiento de agua con una capacidad de 126 hectómetros cúbicos que se surte del río que le da su nombre, uniéndose al río Pinto y Grande, el arroyo de Murquigüelo, el de las Higueruelas, y el río Chico o del Renegadero, que afluye en el río Grande y recibe las aguas del río de la Campana. La zona de Baños de la Encina es eminentemente rural, predominando el cultivo del olivar y las almazaras que molturan las aceitunas distribuidas en su entorno acompañados por el aprovechamiento forestal y ganadero de la dehesa de Sierra Morena. Desde su inclusión en la red de los pueblos más bonitos de España el turismo se ha convertido en otra fuente de riqueza para esta localidad jiennense porque son decenas de miles de visitantes los que acuden a conocer su castillo y su patrimonio histórico y paisajístico. Baños de la Encina ha seguido los pasos de Segura de la Sierra ya que son las dos únicas poblaciones en la provincia que cuentan con esta con esta distinción.

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