Dilemas en los Encuentros de Pamplona de 2026
E s buena idea pasarse diez días en Pamplona: los que duran los 'nuevos' Encuentros (2ª edición). Pero mi poco tiempo allí me puso en un dilema: o la charla de la politóloga Natascha Strobl sobre 'Política extrema', o los hombres pájaro mexicanos, invitados para ilustrar el vértigo y las cosmologías. El caporal toca su flauta y tamboril sobre un axis mundi de 25 metros. Sus cuatro colegas, se lanzan al aire, destrenzando sus cuerdas. A esto segundo me apunté. Mi dilema es significativo, pues perfila estos Encuentros, diseñados por Ramón Andrés. La actualidad y sus debates (fascismos, feminismos, IA) juegan al contrapunto con lo 'esencial' (cosmologías, mística, belleza). Los Encuentros primigenios de 1972 tuvieron de todo, nueva música y poesía, desde luego, pero el mundo del arte los recuerda como epifanía de nuevas prácticas. En sus sesudos renuevos, el apartado plástico no tiene, y diría yo que no se quiere que tenga, un papel protagonista. Esta es una bienal de pensamiento, palabra, música, pero no de arte. Aunque el arte esté. La imagen gráfica es cosa de Perejaume . Y suya es también la mejor de las intervenciones artísticas (cedida por el Banco Sabadell). Está en el brutal vestíbulo del Baluarte, sede de los Encuentros. Rodeado de sillas expectantes, un gran árbol gira lento e inexorable. Cosa que rima con el orbitar de los mexicanos, y con Santa Hildegarda, de quien habló Victoria Cirlot, conferenciante inaugural. Hay tres artistas que acuden como ponentes. Y digamos que se 'ilustran' ocupando espacios de la Ciudadela. En todos los casos, las obras las prestan instituciones, y son bien conocidas. La ubicación óptima le ha tocado a Hito Steyerl: qué mejor que un polvorín para su instalación/trinchera 'Is the museum a Battlefield?'. Y más o menos encaja la 'Web' de Mona Hatoum en el viejo horno, pero me temo que 'Fontana nº3', de Susana Solano, escultura magistral, no ha tenido suerte. Por cierto, Perejaume y Steyerl se complementan. En la Sala de Armas hay una colectiva producida por el Ayuntamiento. Nagore Chivite, Leire Lacunza y Ainhoa Apezteguia, tres jóvenes artistas, dialogan con piezas de la (estimable) colección municipal. El montaje es bello, poético pero confuso en exceso; más quiere curar la historia que activarla y debatir. Curiosamente, en la misma Ciudadela, otra colectiva, cutre en su montaje, pero estimulante. Corresponde al proyecto 'Mapamundistas', de Alexandra Baurés. Me quedé con el nombre de Alba de la Portilla Castillo. Bravo por su carpintería intrusiva, aplicada a la memoria. Ejercicio interesante es rastrear por Pamplona las pancartas de Taxio Ardanaz. Aquí, la organización ha estado fina resucitando útiles de protesta. Se verán a las puertas de la Ciudadela, calle Mayor, Navarrería... Y hay otro lugar que visitar, el Museo de Navarra. Allí, los Encuentros han infiltrado una cosa de Perejaume, pero lo mejor será ver la exposición de Teo Sabando. Todo un descubrimiento. Un artista peculiar escondido, fallecido prematuramente. Atípico, conceptual, más que notable creador gráfico, artífice de sorprendentes publicaciones que se despliegan como si tuvieran vida.