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España lidera en infraestructura de recarga rápida pero se frena en la adopción de vehículos

Abc.es 
El sector de la movilidad eléctrica atraviesa un punto de inflexión donde la estrategia de despliegue, la rentabilidad operacional y el comportamiento del consumidor están redefiniendo las reglas del juego. En este contexto, el mercado español presenta una notable dualidad en la que mientras la calidad y potencia de su red pública de recarga avanza a un ritmo superior al de la media europea, la penetración de ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables continúa rezagada frente a sus socios comunitarios. Según recoge el estudio EV Charging Index 2026 elaborado por la consultora Roland Berger, y según los últimos datos operativos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), España ha rebasado la barrera de los 53.000 puntos de recarga de acceso público. Sin embargo, en el lado de la demanda, las matriculaciones de turismos y vehículos comerciales ligeros electrificados no terminan de despegar al mismo ritmo que en el norte y centro de Europa. El análisis de Roland Berger, que evalúa el estado de la electrificación en 34 mercados clave a nivel global, refleja con claridad la brecha que separa a España del ritmo europeo. Durante el ejercicio 2025, la cuota combinada de vehículos eléctricos de batería (BEV) e híbridos enchufables (PHEV) sobre las ventas totales de vehículos nuevos en España se situó en un 18%. Este dato supone encontrarse 11 puntos porcentuales por debajo del promedio del conjunto del continente europeo, que alcanzó una cuota del 29%. Desglosando las cifras del mercado español en 2025, los vehículos eléctricos puros representaron únicamente el 8% de las matriculaciones de vehículos nuevos, mientras que los híbridos enchufables aportaron el 10% restante hasta completar el 18% total. Estas cifras contrastan con la madurez y dinamismo que muestran otros países del entorno europeo. En el norte de Europa, Noruega continúa siendo el referente absoluto con una penetración del 89% en nuevas ventas, repartida en un 87% de eléctricos puros y un 2% de híbridos enchufables. Le siguen Países Bajos con un 60% global (42% BEV y 18% PHEV) y Suecia con un 59% (35% BEV y 24% PHEV). En el entorno más inmediato y comparable con la economía española, los datos también marcan una distancia considerable, ya que Portugal alcanzó una cuota del 35% (13% BEV y 22% PHEV), Alemania se situó en el 28% (10% BEV y 18% PHEV) y Francia registró un 24% (18% BEV y 6% PHEV). Sin embargo, la paradoja española se hace evidente al examinar la infraestructura de recarga. A pesar de que la adopción de vehículos es más lenta, la calidad de la red pública en España supera los estándares europeos en lo relativo a la velocidad de carga. Más del 25% de los puntos públicos instalados en suelo español ofrecen potencias superiores a los 22 kW, el umbral técnico a partir del cual el informe considera la recarga rápida, en comparación con el poco más del 20% registrado en el promedio europeo. En este indicador, España comparte posiciones de cabeza junto a mercados como Portugal, Polonia, Reino Unido y Noruega. Para obtener una radiografía precisa y actualizada al momento presente, la patronal AEDIVE ha hecho públicos los datos del ecosistema nacional de operadores de recarga (CPOs) a fecha 1 de octubre de 2026. La red de infraestructuras de acceso público en España ha alcanzado los 53.373 puntos operativos, lo que representa un crecimiento del 6,74% respecto al volumen registrado a 31 de diciembre de 2025. El rasgo más sobresaliente del despliegue en los últimos meses es la decidida apuesta por la alta y muy alta potencia, respondiendo a la necesidad de viajes de larga distancia y a la reducción de los tiempos de espera. De este modo, los puntos de más de 350 kW, encuadrados en la ultrarrápida de alta gama, registran un espectacular incremento del 23,32%. Por su parte, los puntos entre 150 kW y 350 kW crecen un 27,60%, mientras que los cargadores rápidos entre 50 kW y 150 kW aumentan a un ritmo del 9,46%. La infraestructura pública presenta una elevada concentración, ya que cuatro comunidades autónomas acumulan cerca del 60% de la totalidad de los puntos de recarga del país, siendo estas Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía y Comunitad Valenciana. El director general de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucia, valora positivamente esta evolución hacia redes de mayor rendimiento al señalar que el crecimiento sostenido del despliegue de puntos de recarga de alta potencia, con infraestructuras de mayor calidad y fiabilidad, está permitiendo conformar una red pública capaz de dar respuesta a las necesidades actuales de los conductores y de acompañar el incremento de las matriculaciones de vehículos eléctricos. No obstante, Pérez de Lucia hace hincapié en la necesidad de equilibrar el modelo acelerando la carga lenta o intermedia en las ciudades, advirtiendo de que es una necesidad remover barreras para reforzar también el desarrollo de infraestructuras de recarga en corriente alterna en zonas urbanas y periurbanas, por ser una solución más económica y más sencilla de implantar, esencial para acelerar la adopción del vehículo eléctrico. Por su parte, el EV Charging Index 2026 de Roland Berger constata un cambio de paradigma global en la gestión de las redes de recarga, del cual España es un claro reflejo. Tras años de crecimiento cuantitativo masivo orientado a instalar cargadores de forma preventiva para mitigar la ansiedad de rango de los compradores, el sector ha entrado en una fase de madurez donde priman la utilización, la eficiencia energética y la viabilidad económica. A nivel mundial, el ritmo de instalación de nuevos puntos públicos se ha desacelerado ligeramente, pues en 2025 se añadieron 1,1 millones de puntos en los 34 países analizados, frente a los 1,3 millones instalados tanto en 2023 como en 2024. Con todo, el parque global de puntos públicos alcanza ya los 6,4 millones de unidades, distribuidos en 5,0 millones en Asia-Pacífico, 1,1 millones en Europa y 0,3 millones en América. Juan Luis Vílchez, senior partner de Roland Berger en Iberia, describe esta transformación en el ámbito local al explicar que el mercado español de recarga de vehículos eléctricos ha entrado en una fase más selectiva de crecimiento. Tras una primera etapa de despliegue basado, en buena medida, en una estrategia de «mancha de aceite», los operadores cuentan hoy con más datos y experiencia para identificar dónde existe una demanda sostenible. Para Vílchez la utilización y, por tanto, los «economics» de muchos puntos siguen siendo ajustados, lo que está elevando el nivel de exigencia en las decisiones de inversión, por lo que los operadores están concentrando crecientemente sus esfuerzos en aumentar la potencia y capacidad de los emplazamientos existentes que funcionan, frente a continuar expandiéndose de forma indiscriminada. En 2025, España registró una media de 13 vehículos eléctricos e híbridos enchufables por cada punto público, una cifra alineada con la media europea de 14 vehículos por punto y superior a la de mercados hiperdesarrollados como Países Bajos (7) o Bélgica (8). Una ratio al alza demuestra que el parque circulante crece más rápido que el número de postes físicos, mejorando el uso y rendimiento financiero de las instalaciones existentes. Por su parte, en el segmento específico de la carga rápida en Europa, actualmente existen unos 45 vehículos eléctricos puros por cada cargador rápido, una cifra aún distante del objetivo de sostenibilidad financiera a medio plazo, fijado en más de 100 BEV por cargador rápido. En el estudio de Roland Berger se aprecian profundas divergencias regionales. En primer lugar, se ha alcanzado un récord global en ventas, ya que en 2025 se vendieron más de 21 millones de vehículos electrificados en el mundo, superando los 17 millones de 2024 y los 14 millones de 2023. Esto supone que uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en el mundo fue electrificado, alcanzando una cuota del 25%, mientras el parque circulante superó los 73 millones de vehículos, lo que representa más del 5% del parque móvil mundial de turismos y furgonetas. En segundo lugar, Asia-Pacífico y China se consolidan como el motor absoluto del sector. En la región de Asia-Pacífico, el 41% de las ventas de coches nuevos fueron electrificados, destacando el mercado chino, donde el 50% de las ventas de vehículos nuevos en 2025 fueron electrificados (31% BEV y 19% PHEV). China concentra alrededor de 9 de cada 10 ventas de la región y ostenta una penetración sobre el parque circulante total del 13%. En tercer lugar, tras un 2024 estancado, Europa experimentó una fuerte recuperación en 2025. Las ventas de electrificados crecieron un tercio hasta alcanzar los 3,7 millones de unidades, impulsadas por la llegada de modelos más asequibles, el desarrollo de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) y la irrupción comercial de marcas chinas. En cuarto lugar, Norteamérica y Japón sufrieron un claro retroceso, pues EE.UU. y Canadá acusaron los efectos de la incertidumbre política y la cautela del consumidor, manteniendo sus ventas estancadas en torno a los 2 millones de unidades y perdiendo cuota de mercado hasta el 11%, mientras Japón vio descender su cuota de electrificados del 3% al 2%. Por último, se ha vivido una resurrección inesperada de los híbridos enchufables. Aunque la tendencia teórica marcaba el dominio progresivo del eléctrico puro, los PHEV ganaron terreno en 2025. En Europa, esta tecnología repuntó beneficiándose de que los fabricantes chinos que importaban híbridos enchufables no estaban sujetos a los aranceles compensatorios impuestos por la Unión Europea a los vehículos eléctricos de batería. Las conclusiones del EV Charging Index 2026 respaldan que el conductor actual no demanda únicamente más cargadores, sino cargadores más rápidos y fiables. Al consultar a los usuarios sobre los factores menos satisfactorios de su experiencia de uso diaria, el 47% señala que el tiempo de recarga es demasiado largo o la potencia es insuficiente. Asimismo, el 45% indica que la red pública de recarga aún no es suficiente, el 28% lamenta que los puntos se averíen con facilidad o estén ocupados por coches de combustión, el 25% echa en falta servicios adicionales como restauración o instalaciones de apoyo mientras carga, y otro 25% señala que los puntos de carga no se adaptan a todos los modelos de vehículos. Según Pedro Galhardas, senior partner de Roland Berger en Iberia, a medida que la electrificación gana terreno, el principal reto pasa a ser garantizar que la infraestructura se adapte a ese crecimiento, por lo que la expansión de la recarga rápida y ultrarrápida será determinante para sustentar el desarrollo del mercado español en los próximos años.   El diagnóstico de Roland Berger demuestra que España ha construido una base sólida de infraestructura de recarga pública, situándose en una posición de vanguardia en potencia de carga dentro del contexto europeo. Los operadores han dejado atrás las estrategias de despliegue indiscriminado para enfocarse en emplazamientos estratégicos, fiables y de alta capacidad. Sin embargo, para que esta red resulte viable a largo plazo, el mercado requiere que la demanda de vehículos responda con la misma intensidad. Superar la brecha de 11 puntos en ventas respecto a Europa exigirá continuar eliminando las trabas administrativas en la tramitación de nuevos puntos urbanos, mantener incentivos eficaces a la compra y consolidar una oferta de vehículos accesibles que convenza al gran público de dar el paso definitivo hacia la electromovilidad.

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