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Julian Barnes: «Es difícil no preocuparse por el regreso del autoritarismo»

Abc.es 
Desde que se jubiló, Julian Barnes (1946) no deja de trabajar: es muy difícil descansar en esta vida. El escritor británico dijo adiós a la novela con 'Despedidas', pero luego tuvo que promocionarla, y al poco le dieron el princesa de Asturias de las Letras, que recogerá en Oviedo este viernes, y aquí está el hombre, entre gaitas y periodistas y alumnos que le preguntan cosas. El escritor llegó a su encuentro con la prensa caminando despacio y hablando un poco igual, como rebuscando los recuerdos en un cajón, y mientras tanto haciendo gala de su tan británica ironía, un refugio perfecto para los introvertidos: es tan útil el humor. Barnes contó que la literatura le curó la timidez, y que fue escribiendo como aprendió a hablar en público, que tuvo una voz: «No exagero: antes no podía decir ni una palabra delante de más de una persona». También evocó su descubrimiento de la existencia de los lectores, hace casi medio siglo: «Fue después de publicar mi primer libro, que salió en 1980 y transcurría en los suburbios de Londres. Recuerdo que estaba de viaje en China y que en el grupo había una señora veinte años mayor que yo, criada en Alemania, en la Selva Negra. Me dijo que lo que describía en mi libro era exactamente lo que ella había vivido. Pensé: qué extraño y, al mismo tiempo, qué maravilloso que un libro que recoge la experiencia adolescente de un chico británico pueda encontrar eco en las experiencias de alguien de la Selva Negra. Fue el primer momento en que comprendí que no solo vendes libros, sino que tienes lectores». ¿De verdad ha renunciado a ellos? ¿De verdad se ha jubilado? ¿De verdad no es broma todo esto? «Cuando uno es un escritor de ficción, todo el mundo sabe que se lo inventa todo», dijo entre risas. «He dicho con claridad que este ['Despedidas'] es mi último libro, pero nadie me cree. Y es verdad, ya he dicho todo lo que tenía que decir. No quiero ser el tipo de escritor que sigue dándoles vueltas cada vez a historias más flojas solo para vender. Seguiré escribiendo sobre arte y otros aspectos. Es una necesidad, como decía Maupassant, de poner negro sobre blanco, y voy a seguir haciéndolo, aunque sea en periódicos y revistas». Como ya su terreno es la no ficción, tocó hablar de noticias. Primero, el Brexit. ¿Tiene esperanzas de volver a Europa? «El Brexit me pareció un desastre económico, político y moral. He estado deprimido los últimos diez años, porque estaba seguro de que no viviría para ver a Gran Bretaña de vuelta en Europa. Por eso me ha sorprendido, y me ha alegrado enormemente, que el nuevo primer ministro [Andy Burnham] haya dicho que una de sus prioridades es estrechar lazos con Europa. Y puede que esto acabe llevando a un referéndum. Pero no sé si Europa quiere que volvamos, ni en qué términos». Después tocó Sally Rooney, que ha tenido que retirar sus libros del mercado británico para evitarle problemas por la ley antiterrorista británica. «Parece una locura, pero cada vez vemos más casos así en nuestro mundo. Con la ley sobre apoyo al terrorismo, basta con llevar una pancarta que diga 'Apoyo a Palestine Action' para que te detengan. Y la ironía es que la mayoría de los detenidos hasta ahora son ancianas de unos setenta años con una pancarta. Viene la policía y se las lleva… Lo de Sally Rooney es curioso. Es ciudadana irlandesa. Nada de lo que hace o dice es ilegal en Irlanda, pero, por la manera en que está redactada la legislación británica, sus editoriales no pueden pagarle, porque eso supondría apoyar a alguien que apoya el terrorismo. Yo, claro, no creo que Sally Rooney apoye el terrorismo. Es un gran desbarajuste, es cuestión de que el Gobierno entre en razón y diga: mirad, esto es un lío enorme, no podemos arriesgarnos a meter en la cárcel a todo el mundo». Y hubo tiempo, también, para el futuro de Occidente: «Es difícil no preocuparse por el regreso del autoritarismo. A veces me acuerdo del '1984' de George Orwell, con sus tres bloques de poder, todos autoritarios y más o menos indistinguibles entre sí. Y pienso: ahora tenemos a China, Rusia y Estados Unidos gobernados por autócratas que no respetan las normas democráticas. Y el resto, simplemente tenemos que convivir con ello. Me parece una situación fascinante en lo esencial. Y, evidentemente, la retirada de Estados Unidos de tratados y de viejas amistades es vergonzosa. Y también está la cuestión de si vamos a tener más autoritarismo en Europa... No soy optimista. Lo siento, no puedo… Sé que debería terminar con un chiste, pero…» Y se encogió de hombros para decir: "Esto es todo".

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