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Sergio García: «Cada vez que planteo un golpe pienso en cómo lo haría Seve»

Abc.es 
Sergio García (46) lleva más de un cuarto de siglo en el golf profesional. Desde aquel joven que deslumbró al mundo con su talento hasta el jugador experimentado de hoy en día, con 35 títulos individuales y un 'major' incluido, han cambiado muchas cosas. Las responsabilidades, la familia y el conocimiento de un deporte que va mucho más allá de los golpes y los resultados, han ido moldeando su manera de entender la profesión. Pero hay algo que permanece: el amor por el golf y las ganas de hacer las cosas bien. ¿Qué queda de aquel chaval de diecinueve años que se hizo profesional en 1999 y deslumbró a todo el mundo del deporte? Quedan cosas, sin ninguna duda. Obviamente, no soy la misma persona. Las circunstancias son diferentes y las cosas que has vivido te hacen cambiar. Ahora tengo mujer e hijos y mi vida es distinta. Pero creo que la esencia de aquel niño, el amor que tenía por el golf, las ganas de intentar hacer las cosas bien y de disfrutar, siguen ahí. ¿El mundo del golf que ha vivido responde a lo que imaginaba? Siempre sueñas otra cosa. Cuando eres tan joven, solo ves el jugar, el deporte, hacerlo lo mejor posible y disfrutar de lo que haces. Después, a medida que vas creciendo, te das cuenta de que hay muchas más cosas detrás. Hay organizaciones, política y todo tipo de cuestiones que, afortunada o desafortunadamente, también forman parte del deporte y con las que tienes que lidiar. No es solo la pureza de jugar al golf y ya está. Su carrera coincidió durante algunas temporadas con la de Severiano Ballesteros. ¿Qué recuerda de él y qué aprendió a su lado? Afortunadamente, pude conocer a Seve durante varios años, jugar con él, aprender de él y disfrutar de él. La verdad es que fue increíble. Sin duda, ha sido el mejor jugador español que hemos tenido nunca y fue una pena que se nos fuera tan pronto. Pero tuve la suerte de conocer el carisma que tenía, el cariño que le profesaba la gente, su manera de jugar al golf y la imaginación que tenía para pegar golpes. Era alguien increíble y estoy muy orgulloso de haber podido considerarme amigo suyo y, sobre todo, admirador. ¿Hay momentos en los que ante un golpe complicado o un 'putt' decisivo piensa en cómo lo habría resuelto Seve? Constantemente (sonríe). Después de Seve, ¿cree que algún otro jugador ha alcanzado ese nivel de carisma y juego? Tiger Woods inspiró muchísimo a la gente y probablemente sea el único que ha estado a la altura de Seve, aunque obviamente sean diferentes. Y, después, aunque ha habido grandísimos jugadores como Rory McIlroy, que también tiene muchísimo tirón, creo que solo Seve y Tiger han tenido esa dimensión especial. En toda la historia, sólo Seve, José María Olazábal, Jon Rahm y usted han estado entre los dos mejores golfistas del mundo. ¿Cree que la nueva generación de españoles puede repetir esa hazaña? Sí que lo creo, pero si pasará o no únicamente nos lo dirá el tiempo. Para conseguirlo no hace falta solo talento, sino también muchísimo trabajo, suerte, que las cosas te salgan y que físicamente estés bien. Son muchas cosas las que tienen que juntarse. Cuando mira atrás, ¿qué significa haber formado parte de esa historia del golf español? Es un orgullo haber podido llegar tan arriba en un deporte al que he amado desde pequeño. Haber podido vivirlo es algo muy especial. Vive en Estados Unidos, su mujer es americana y sus hijos han nacido allí. ¿Cuánto hay de americano en Sergio García y cuánto permanece del español que se marchó? A ver (se pone serio), yo sigo siendo español al cien por cien. Soy residente en Estados Unidos, pero ni he pedido la ciudadanía estadounidense ni se me pasa por la cabeza. Nuestros hijos son americanos pero también españoles, porque tienen la doble nacionalidad. Además, Ángela siempre tuvo muy claro que quería que eso ocurriera. Desde el principio consideró importante que tuvieran las raíces de ambos sitios y conexión con ambas culturas. En cuanto a su trayectoria deportiva, a lo largo de su carrera ha tomado algunas decisiones controvertidas. La primera fue que se quedara con su padre como entrenador y no recurrir a ningún 'gurú'. Con la perspectiva del tiempo, ¿sigue pensando que fue la decisión correcta? Es que nunca la he visto como una decisión incorrecta. La gente opina sobre todo, pero yo tengo que hacer lo que creo que es mejor para mí y para mi familia. Hay que estar contento y orgulloso de lo que haces y hacerlo convencido. Después, las cosas ocurren y el tiempo te dará la razón o no. Y la última, y la más sonada, fue su fichaje por LIV Golf. Ahora que su etapa con la liga saudí ya ha concluido, ¿cómo analiza su estancia allí? A ver, estoy satisfecho porque LIV es un producto que me ha gustado mucho desde el principio, interesante y bonito. Se ha llevado un golf de alta calidad a muchos lugares del mundo y hemos innovado con el golf por equipos. Además, ha contribuido a que el PGA Tour mejorase, por lo que creo que en el fondo ha sido positivo. Una vez superada esa etapa, toca mirar al futuro. ¿Cuáles son sus planes inmediatos? Volver al Circuito Europeo, que siempre ha sido mi casa, y tratar de meterme en el equipo de la Ryder 2027. Me encantaría formar parte, si no es como jugador al menos como vicecapitán. Ya he hablado con Luke Donald de ello y para conseguirlo quiero jugar todos los grandes posibles y subir en el ranking mundial. Otra posibilidad es volver al PGA Tour de cara a poder disputar el Champions Tour dentro de tres años. Si me mantengo bien físicamente y sigo con motivación, es algo muy apetecible.

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