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¿Qué forma de ahorro debo usar?, por Miguel Palomino

El tener una buena idea de cuáles son los principales instrumentos de ahorro y de préstamo nos puede evitar serios problemas en nuestro quehacer cotidiano. A lo largo de un año cualquiera casi todos necesitaremos saber en qué nos conviene ahorrar o en qué nos conviene prestarnos. Poder tomar la decisión correcta nos puede librar de mucha angustia innecesaria. Los principios básicos de ahorro y préstamo no son en realidad muy complicados, pero como a casi nadie se los enseñan, no es de sorprender que sean ampliamente desconocidos. La educación financiera temprana es uno de los instrumentos más valiosos para la vida cotidiana, pero rara vez se le da importancia que merece.

En esta ocasión voy a escribir sobre el ahorro y dejaremos para otra oportunidad el tema de préstamos. ¿Cuál es la forma de ahorro que más me conviene? La respuesta siempre dependerá de mi preferencia por la liquidez y por el riesgo, teniendo presente que el resultado final siempre debe incluir que no se debe poner todos los huevos en la misma canasta.

El mundo nos ofrece diversas formas de ahorrar, cada una con diferentes grados de liquidez y de riesgo. Por ejemplo, si queremos disponibilidad casi inmediata (es decir elevada liquidez) y no queremos correr riesgo, entonces escogeríamos una cuenta de ahorros en una institución financiera. El riesgo, en términos prácticos, casi no existe, porque hay una exigente supervisión que además incluye un seguro que cubre cada depósito hasta por S/ 123,000. Esto es cierto para todas las instituciones supervisadas por la Superintendencia de Banca Seguros y AFP (SBS). En resumen, una cuenta de ahorros supone un grado de máxima liquidez con bajísimo riesgo. Ojo, si una entidad no es supervisada las formas de ahorro que ofrece son de alto riesgo.

Casi todo el mundo sabe que si estoy dispuesto a comprometer mi dinero por un plazo, las instituciones financieras supervisadas (IFIS) están dispuestas a ofrecerme una mayor tasa de interés. Esto es porque a cambio estoy sacrificando liquidez: ya no puedo tener mi dinero cuando quiera sino cuando venza el plazo. Ojo que al seguir siendo una IFIS la que ofrece el producto el riesgo sigue siendo prácticamente nulo.

Ahora veamos el rol del riesgo en el ahorro. Aparte de sacrificar liquidez, la única forma de obtener un interés más alto es asumiendo más riesgo. Esto es una verdad absoluta y el lector haría bien en no creerle ni un ápice a quien le diga que le ofrece un mecanismo “seguro” de ahorro. Eso no existe, como lo saben todos los estafados. Habrá quien piense que la cantidad de riesgo que le están ofreciendo por sus ahorros es “razonable”, pero si le dicen que no hay riesgo, es mentira. Si hay algo que parece demasiado bueno para ser verdadero, con seguridad no lo es.   

 Dicho esto, veamos qué tipos de ahorro nos ofrecen un mayor retorno a cambio de mayor riesgo. Para empezar, las IFIS ofrecen diversidad de fondos mutuos, con mayor o menor riesgo, y consecuentemente mayor o menor retorno. Las empresas también ofrecen distintos tipos de deuda, a los cuales se puede acceder a través de una Sociedad Agente de Bolsa (SAB). Registrarse con una SAB para poder acceder a estos productos es muy fácil hoy en día. Existen “apps” que facilitan enormemente el proceso. Además, es bueno saber que, sin que ofrezca ningún seguro, por la naturaleza del negocio, las SAB se encuentran estrictamente supervisadas por la Superintendencia del Mercado de Valores.

En el mercado hay una relación directamente proporcional entre el riesgo asumido y el retorno obtenido. La diferencia de riesgo entre distintos productos puede ser muy grande y consecuentemente también el retorno. Así, la inversión en un producto como una deuda de corto plazo, por una empresa de prestigio, que cuenta con un capital mucho mayor que el que se está ofreciendo y que ha emitido deuda similar anteriormente se puede considerar “apta para todos”. Más riesgosa y por lo tanto más apropiada para inversionistas veteranos sería una deuda a largo plazo, por una empresa poco conocida, en el cual el monto ofertado es un porcentaje elevado de su capital y que está emitiendo por primera vez.

Otra fuente de productos de ahorro son las compañías de seguros. Aparte de los seguros puros también ofrecen una diversidad de productos atados a algún tipo de seguro. Como sus obligaciones son generalmente de largo plazo, los productos de las compañías de seguro son usualmente de largo plazo.

Los ahorros también se pueden destinar a acciones en la bolsa, para lo cual también se usará los servicios de una SAB (ver arriba). Las empresas listadas pueden ser peruanas o extranjeras, desde una minera local hasta un tecnológica estadounidense. Al comprar una acción nos volvemos socios de la compañía. Un socio tiene derecho a dividendos, un pago que una empresa puede hacer con mayor o menor regularidad dependiendo en cómo le vaya. Cuando se desee salir de la sociedad, se podrá vender la acción a través de una SAB, con la ganancia o pérdida que se refleje en el precio. Si bien en plazos cortos los retornos de estas formas de ahorro pueden ser sumamente volátiles, en plazos largos tienen un retorno mayor a casi todos los productos alternativos. Por ejemplo, el retorno promedio del Índice de la Bolsa de Valores de Lima ha sido de más de 15% anual en los últimos diez años, lo cual se compara muy favorablemente a una tasa promedio de los depósitos a plazo de hasta un año 4% en el mismo periodo. Por ello, es recomendable destinar a este tipo de inversiones dinero con el que no se piensa contar en un largo plazo, como, por ejemplo, ahorros para el retiro. Y, no hay que olvidarlo, en la bolsa no hay ninguna garantía de nada, se invierte a su propio riesgo.

Esto es un breve resumen de los productos de ahorro disponibles para el público. La brevedad me ha forzado a no mencionar muchos productos (factoring, Fibras, aportes voluntarios a AFPs, etc.) pero creo que es una buena guía. También es importante que puede haber otros factores que afecten nuestra elección de producto: la cercanía, la familiaridad y el grado de confianza, por ejemplo. Pero el lector también debe saber que en estos días de transacciones por internet, estos factores van perdiendo importancia. Lo que no pierde importancia es cuánto me van a ofrecer a cambio de mi dinero. La cantidad de productos a su disposición es amplia, pero no se maree. Puede empezar por alguno que le sea conocido. Pero luego busque qué productos le ofrecen comparativamente los mejores retornos.

En función a su preferencia por liquidez y riesgo, y teniendo siempre la prudencia de “diversificar”, es decir, no poner los huevos en una misma canasta, usted tiene más opciones, más seguras para ahorrar que cualquier peruano ha tenido en la historia. No la desperdicie.    

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