Manipulación de la opinión pública
La figura del asesor, cuando nuestra democracia gozaba de vigor y juventud, era la de un personaje observador, estudioso, con ciertas capacidades de medición demoscópica, buen escritor y un temple a prueba de bombas. No ha habido jamás en un equipo de un líder político en el que nadie se ocupara de esa faceta con mayor o menor éxito. Eso sí, la discreción y el saberse papel secundario se daban por hecho. Sin embargo, la salud de la democracia española se ha ido deteriorando en especial desde que se ganaran unas elecciones a raíz de una mala gestión de comunicación en el atentado del 11M. De ahí brotó un gobierno que abrió dos mantras que la Transición habían dejado pactado... Ver Más