Ola de amenazas de bomba en Europa: ¿qué está pasando?
Este jueves 5 de noviembre llegó un correo electrónico al aeropuerto de Roma con el siguiente mensaje: “Vuestro régimen feminista lo recordará para siempre. La explosión se producirá en 60 minutos. Hoy vuestro cielo será rojo”, según reportó el medio italiano Corriere della Sera.
El mensaje alertaba de que múltiples vuelos comerciales cargados con explosivos estaban por aterrizar. Se activaron las alertas y los aviones se desviaron a una base militar en Normandía. No se encontró ningún explosivo.
Este caso constituye solo uno de los 35 episodios de amenazas de bomba que afectaron a países de la Unión Europea (UE) durante esta semana.
A estas intimidaciones se añaden los ciberataques masivos contra los sistemas de refrigeración de supermercados, así como otros ataques informáticos a medios de comunicación y un crucero.
Para analizar esta situación, consultamos al politólogo Daniel Sandoval Medrano.
¿Quién realizó las amenazas?
El correo figuraba a nombre de “Los luchadores del Estado masculino”, un movimiento ultranacionalista ruso basado en ideales misóginos. Sin embargo, cuando la delegación de la BBC en Rusia consultó vía Telegram al líder del grupo, Vladislav Pozdnyakov, este ridiculizó la atribución y aseguró que la organización se había disuelto en 2021.
Frente a las acusaciones dirigidas a los gobiernos ruso e iraní, Sandoval señala: “No podemos afirmar que Rusia esté detrás, si bien las potencias financian grupos paramilitares. Tampoco es posible asegurar la injerencia directa de un Estado. Existe una guerra fría entre potencias mundiales y no sería descabellado pensar en actores específicos; pero, mientras no se pueda confirmar, resultaría arriesgado e injusto señalar a un país en particular”.
¿Cuáles fueron las afectaciones?
En el caso del aeropuerto, las amenazas resultaron ser vacías, pues no existían bombas ni riesgo para las vidas humanas. Sin embargo, su propósito era generar desestabilización.
Desde una perspectiva democrática, existe una paradoja en términos de seguridad nacional: pese a que se sospeche que las alertas carecen de fundamento, se debe velar por la vida y el interés de la población, aunque esta precaución exige un despliegue costoso.
En el caso de los supermercados, sí se registraron pérdidas económicas al tener que desechar la mercancía echada a perder.
¿Por qué estos países en particular?
Los países amenazados forman parte tanto de la Unión Europea (UE) como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dos instituciones que han visto incrementar la cifra de sus detractores en los últimos años. En el caso de la UE, en los países miembros abundan los sectores nacionalistas que promueven alejarse de la organización y limitarse al desarrollo propio de cada país.
Además, la mayoría de países afectados apoyan a Ucranía en la guerra contra Rusia. Un ataque ruso a los miembros de la OTAN podría erosionar el apoyo europeo a Ucrania. De ahí nacen las acusaciones a Rusia.
¿La naturaleza de la guerra está cambiando?
“Debemos analizar esta situación desde una dimensión cibernética y comprender que las herramientas tecnológicas se han abierto paso en la política hasta el punto de que, a través de las redes sociales, se puede gestar una revolución”, sostiene el politólogo Daniel Sandoval Medrano.
El especialista advierte de que estamos ante una evolución de la amenaza a escala global: “Un simple servidor puede ser empleado para desatar un caos logístico, económico y de seguridad. Las intimidaciones ya no son únicamente nucleares; hoy se amenaza desde un servidor informático. Existe una presión directa sobre la UE y la OTAN por parte de grupos paramilitares y nacionalistas en el marco de una guerra fría entre potencias”.
¿Existe relación con el choque de trenes en España?
En esa misma semana, un choque entre dos trenes en España desencadenado por una avería informática provocó la muerte de 69 personas y más de 179 heridas. Ante este hecho, el politólogo aconseja evitar lecturas paranoicas: “Es evidente que existe una escalada en la conflictividad geopolítica, pero no debemos dejarnos llevar por las conspiraciones.
Cabe resaltar que el patrón del accidente ferroviario no coincide con el resto de las amenazas, en las cuales no se registraron víctimas mortales. Aunque no se debe descartar ninguna posibilidad, resulta esencial no caer en hipótesis conspirativas”.
¿Por qué tantas amenazas acumuladas en una sola semana?
Según Sandoval, esto responde a las tácticas operativas de los grupos paramilitares: “El objetivo es generar un colapso en la logística, la seguridad y el despliegue policial. La acumulación de estos episodios proyecta un mensaje claro y contundente, pues una sola amenaza no provocaría una movilización de recursos tan masiva”.
¿Qué respuesta se puede esperar?
“La respuesta estatal debe ser inteligente y orientada a mantener la calma, sin ceder a la provocación ni a la paranoia, que son precisamente los fines perseguidos por esta guerra psicológica”, concluye el experto. Todo ello, subraya, sin descuidar que ha existido un desafío real a los intereses de seguridad de la UE y de la OTAN.